Osvaldo Puccio nació el 21 diciembre de 1952. Es el mayor de tres hermanos, todos hombres y "súper pegados". Cuenta que "no pasa un solo día del año en que no nos llamemos por teléfono para preguntar cómo estamos, conversar y reírnos".
-¿Durante el exilio también mantuvieron esta relación tan estrecha?
"Sí, además vivimos todos juntos un tiempo largo, en la misma casa, con los papás. Fue de las grandes cosas que nos pasaron en el exilio. Logramos juntarnos todos en Alemania Democrática".
El ministro se fue en 1974; sus padres se fueron con uno de sus hermanos y su polola, un año después. "A ellos les dieron un departamento muy grande, donde estábamos todos. Estudiábamos en Leipzig y vivíamos en Berlín", recuerda.
El primero en irse de la casa fue el menor –"que se casó re cabro, con una chilena, a los 18"-, después el del medio; Puccio se quedó con sus padres hasta que en 1984 retornó a Chile con su madre, su padre murió allá, pues su salud se deterioró progresivamente después de la reclusión en Isla Dawson.
Reconoce que son muy unidos y que "nunca pasa más de una semana en que nos juntemos los tres a comer, a almorzar o para salir juntos".
-¿Este sello de unidad fue inculcado por sus padres?
"Sí. Además, esto le lleva tíos, le lleva primos… o sea, es un choclón. Y lo cabros, la generación que viene después de nosotros, son muy amigos, se juntan mucho y carretean juntos".
Se ríe para contar que los hijos "son por sacas, todo indica que nos embarazábamos después de las mismas fiestas".
Osvaldo Puccio ha tenido dos parejas. La primera, una alemana, de la que se separó al volver de Austria, donde fue embajador. Estuvieron casados muchos años, "haartos, hartos… debo confesar que mi primera mujer es un ser humano excepcional; ella es una gringa súper, súper encachada". Su actual pareja es austriaca.
-Internacional en los gustos.
"No sé si internacional, un cierto declive teutón" (se le ríen los ojos y mira con cierta malicia).
- Pero Puccio es de origen italiano…
"¡Claro!, pero supongo que el apellido se hispanizó tempranamente, mi abuelo ya hablaba de Puccio y no de 'Putchio', como debiera pronuciarse".
De niño, estudió en la Escuela República de Argentina de "Vicuña Mackenna con Avenida Matta", cercana a la casa que había comprado su abuelo en la Cooperativa Militar como teniente, en "una callecita que hoy día casi no existe, que se llama Pedro de Oña". Las humanidades las cursó en el Instituto Nacional.
Su padre, también Osvaldo, se dedicaba a "todo tipo de negocios… compra y venta de automóviles, una fábrica de vidrio, una fábrica de pasteles y empanadas".
-¿Cómo llegó a ser el secretario personal del Presidente Allende?.
"Allende era amigo de mi abuelo, por la Masonería".
-¿Usted también es masón?
"No. Si lo fuera, sería la quinta generación masónica en Chile de la familia Puccio, en línea directa. Pero ya no fui masón; nadie en mi generación de primos".
-¿Por qué?
"Eran otros tiempos (se ríe)… yo quería hacer la revolución proletaria (carcajada) y la Masonería era una cosa muy rara. Ahora, le tengo un inmenso cariño, sobre todo en este país, donde son pocos los espacios laicos".
Pese a no ser masón, la relación entre el actual vocero de Gobierno y su padre era muy estrecha, tanto, que se quedó a su lado en La Moneda hasta el bombardeo; poco después salió y fue detenido. "Me llevaron al Regimiento Blindado y me sacaron la mugre; después al Estadio Chile y me siguieron sacando la remugre y, el sábado, el general Baeza, que había sido ayudante de mi abuelo, me encontró ahí y me llevó a la Escuela Militar, donde me reencontré con mi papá que estaba allí desde el mismo 11".
Cuenta que en ese momento, los llamaron a formar. "No pusimos en fila y empezaron a pasar lista. Dijeron Osvaldo Puccio y los dos dijimos presente y el oficial dice ah chucha… serán dos, ahí nos hicieron desfilar a un bus, nos llevaron al Grupo 10 de la Fuerza Aérea, nos subieron a un avión y nos llevaron a la Isla Dawson".
-¿Es cierto que usted era el que le levantaba el ánimo a los prisioneros en la isla?
"Esas serán demostraciones de cariño de alguno de los presos que estuvo ahí… Nooo, yo tenía mucha diferencia de edad con el resto. Estábamos divididos en dos grupos, los de Santiago, en que yo era el menor, y los de Magallanes, en que había menores que yo.
"El grupo nuestro lo formaban 40 personas, del gobierno central y de dirigentes de Valparaíso; yo era mucho menor que los demás".
-Es que usted se quedó en Palacio, casi de "colado".
"Más o menos".
El '74 salió al exilio en Berlín, donde reconoce haberlo pasado muy bien. "A mí me cuesta pasarlo mal, soy muy optimista. En Berlín fui muy feliz, de verdad, porque estaba en la universidad, donde siempre hay espacios mayores; en la ciudad había una vida cultural espectacular, y siempre tuve muchos y muy buenos amigos".
Antes de irse, el joven Puccio estudiaba Leyes y le iba bastante bien. Pero cuando llegó a Alemania decidió cambiarse de carrera. "Mi opción por estudiar Filosofía fue producto de mi optimismo contumaz, porque llegué a Berlín y pensé la dictadura irá a durar dos, tres años; cuatro, con suerte; cinco si es que nosotros lo hacemos muy mal y ellos muy bien. Por lo tanto, estudio filosofía que es una carrera general de ciencias sociales que es lo que a mí me interesa y todo lo que gane es ganancia neta, lo puedo interrumpir en cualquier instante".
-Era mientras estuviera en Alemania.
"Sí, no fue una decisión por un interés singular por la filosofía que, desde luego, me interesaba, pero como me atraía la historia u otras materias humanistas. Pero me pareció que filosofía era la más pertinente para después ser profesor de Ciencias Políticas y derecho penal, que era mi aspiración en la universidad".
En medio de carcajadas, agrega: "¡Y tuve tiempo hasta pa' hacer el doctorado! La otra parte no se atuvo al contrato. Tuvo el mal gusto de quedarse 15 años más que mis planes".