Aficionada al ballet clásico y bailarina amateur, hace más de una década se vinculó a las artes y terminó de gestora en el área. De perfil bajo, pero muy activa, hoy preside la Corporación de Amigos del Museo de Arte Contemporáneo, MAC, espacio que a fines de abril abrirá oficialmente sus puertas, refaccionado.
Roxana Varas cree a pie juntilla en la necesidad de que distintas organizaciones promuevan la filantropía en el arte, debido al inmenso patrimonio que posee el país que, la mayor de las veces, requiere de restauración y cuidado.
Su amor por las artes tiene raíces en su infancia, donde su padre despertó en ella y sus hermanas el interés por la música y todo tipo de bailes. Su paso por el colegio le permitió desarrollarse en variados talleres artísticos y más tarde, como parvularia, continúo experimentado junto a los niños.
Antes de arribar al grupo de amigos del MAC, en 1996, llevaba un tiempo trabajando con la ex Primera Dama, Marta Larraechea, en el programa “Pintando con los niños” y había participado de la corporación de danza que tenía Octavio Cintolesi.
-¿Cómo llegaste a ser gestora?
“En mi caso ha sido sumamente intuitivo y muy impulsivo, porque de repente me sentí confiada a trabajar en el área. En “Pintando con los niños” me relacione con la plástica y sentí que había ahí una belleza que descubrir; fue como empezar a aprender a mirar, porque antes disfrutaba con la música y el baile, pero con la pintura aprendí a detenerme, a salir de los cánones clásicos y ligarme con lo moderno”.
-¿Y al MAC?
“Me invitó a participar la Bernardita Vattie cuando era directora la Rosario Letelier y al principio pensaba decir que no, pero cuando entré al museo y vi su estado, fue como una desolación; era como una película, se veían los rayos del sol que caían desde el techo y reflejaban el polvo; había una soledad, un vacío, que me conmovió tanto que no sólo dije que sí, sino que me convertí en la tesorera de inmediato. Me metí a concho”.
- A tu juicio, ¿por qué momento pasa la filantropía en el arte?
“Creo que estamos en uno bueno; hemos crecido mucho como nación y debemos comprender que tenemos una responsabilidad social con nuestro patrimonio, cultura y arte. Estamos en el camino correcto para que se dé, no diría que hay una… buuaaaa (explosión), pero es un momento de maduración y crecimiento.
“El arte es fundamental en un pueblo, es el que desarrolla los sentimientos, el que nos permite descubrir mundos interiores propios y ser mejores personas”.
-Se mantiene la idea de que siempre cuesta encontrar los recursos.
“Bueno, todavía nos preguntan
y qué gano yo con esto cuando presentamos un proyecto.
“Es cierto, cuesta mucho y nosotros conseguimos apoyo porque, al final, tienen antecedentes nuestros, nos conocen haciendo este trabajo hace muchos años y encuentran que la labor ha sido valiosa, pero no es fácil”.
-¿Se produce competencia por la captación de recursos entre los distintos grupos de amigos?
“No hay tantos amigos de y en realidad no se produce competencia; cada uno se busca sus contactos y a veces, se llega tarde.
-¿Se reparten una sola torta?
“No tengo miedo de eso ni siento la competencia, porque creo que hay para todos. Tengo fe de que va a haber, de que ante un buen proyecto las cosas tienen que madurar y caer por su propio peso. El desafío está en nosotros, en cómo encantamos y hacemos para atraer a los privados al museo, que tengan una mirada y digan
quiero invertir ahí mi plata”.
-¿Las distintas corporaciones han establecido alguna suerte de coordinación, hacen trabajo conjunto?
“No, eso falta, no hay trabajo corporativo y cada uno trabaja por su lado. Sí existe la Asociación de Administradores Culturales de Chile, donde todas las entidades pueden acercarse, se hacen seminarios, nos ayudamos en transmitir algunas experiencias y planeamos estrategias conjuntas. Se creó para que hubiera cierto nexo y fluidez en la información y hoy se está trabajando en el Código de Ética. ADCultura es un buen punto de partida”.
-¿Cuáles son las dificultades que se están enfrentando hoy? Muchos aseguran que la ley de donaciones modificada no está operando.
“Existe disconformidad con la ley (llamada ley Valdés) después que fue modificada, porque se generaron muchas dudas y desconocimiento en su uso. El espíritu original fue cambiado, pero yo no me desanimo y seguimos operando con ella.
“Las complicaciones se mantienen respecto de cuánto es el porcentaje de los aportes que se destina al fondo que maneja el Estado, hay una confusión en el tema de los cupos, y eso hay que resolverlo. Hay que abordarlo, pero también seguir trabajando”.
-¿O sea, se han paralizado algunas donaciones?
“Se han paralizado algunas, pero no conozco la realidad global y debe resolverse este tema”.
-¿Has percibido el impulso que los últimos gobiernos le han dado a la cultura?
“Por supuesto, creo que hemos crecido mucho en ese sentido, pero que hay que tener paciencia. Todavía somos un país que tiene muchas necesidades sociales y no podemos pretender que todas las cosas se solucionen tan rápido, en el ámbito cultural. Los últimos gobiernos de la Concertación le han dado recursos y su lugar a la cultura en la medida de la posible y, obviamente, tratando de equilibrar todas las otras necesidades que como país tenemos”.
-¿Y era necesario tener una institucionalidad de la cultura, tener un ministerio?
“Creo que está bien que las cosas se ordenen, es mejor. Encuentro que el ex ministro Weinstein hizo una estupenda gestión…”
-¿Resulta provocador?
“Claro, te concentras, existe el espacio donde se desarrollan y se les da solución a las problemáticas. Se empiezan a generar centros culturales en distintas regiones, aún cuando hay problemas de coordinación”.
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