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Tu piel a punto

La piel sufre bajo el sol, por eso tras las vacaciones luce más reseca, opaca y con líneas. Para afrontar estas secuelas del verano se recomienda actuar cuanto antes, aplicar los cosméticos adecuados y acudir a tratamientos de cabina si es necesario, para aliviarla y recuperar su aspecto fresco y joven.

30 de Junio de 2006 | 09:33 |
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Un atractivo tono bronceado no es la única secuela que nos deja el verano. Lo cierto es que la piel expuesta al sol también tiende a deshidratarse, se vuelve un poco más gruesa, pierde luminosidad natural y denota cierto deterioro producto del fotoenvejecimiento. De ahí que para evitar un comienzo de año con un rostro apagado y reseco sea necesario hacerse cargo de estas consecuencias y tomar medidas lo antes posible para recuperar la frescura y lozanía alteradas. A modo de guía, a continuación se describen los efectos menos agradables del sol y qué hacer para aminorarlos.

Impurezas y toxinas

Habitualmente se acumulan sobre la superficie de la piel impurezas y residuos que hay en el ambiente. En verano eso se potencia por la mayor cantidad de productos que se aplican y no siempre se retiran después. Además de las cremas habituales y el maquillaje se usan filtros solares, after sun, aceites y autobronceantes, y si no hay una adecuada limpieza, la piel se ensucia, se obstruyen los poros y ésta no puede respirar correctamente.

Solución: Una regla básica de cuidado es comenzar el año con una buena limpieza de cutis, capaz de eliminar toxinas acumuladas y hacer resplandecer la piel de nuevo. Ello debe potenciarse con la limpieza diaria en la casa, gesto que debe repetirse en la mañana y la noche, y del que depende también que los tratamientos que se apliquen después se absorban y funcionen correctamente. Acerca de los cosméticos necesarios, limpiador y tónico, no sólo deben escogerse teniendo en cuenta la textura, el aroma o la comodidad, sino sobre todo el tipo de cutis. El que sea graso, seco o sensible determina inmediatamente si se debe usar un gel, leche o mousse, y si es necesario enjuagar después o basta con el tónico.

Piel gruesa

Además de la coloración de la piel, otro de los mecanismos de defensa de la epidermis frente a la radiación ultravioleta es el engrosamiento de la capa córnea. Se trata de una hiperqueratinización que puede dar una apariencia de mayor densidad y tersura, pero también hace que la piel se sienta seca y gruesa, luzca descamada.
Programas de cabina
Especialistas en ozonoterapia ofrecen tratamiento de sauna ozono, ozono seco, percutáneo y también sistemático, como es el caso de Ozono Center. Entre los beneficios estéticos de esta terapia destaca que incrementa el metabolismo del oxígeno, disminuye el estrés oxidativo y sus consecuencias, aumenta la capacidad antioxidante, tonifica la piel, y contribuye a atenuar arrugas y estrías. Existen programas completos que incluyen sauna ozono, masaje de relajación y pedicure por $25.000 (Avda. Colón 6118, Las Condes. Teléfono 229 7240).

Censimar cuenta con un programa de shock de hidratación facial con vitamina C, el que actúa a nivel de epidermis y dermis. Se trata de una sesión de tres horas que se inicia con un peeling o limpieza sencilla, luego se utiliza una máquina electromagnética que actúa a nivel dérmico y después se aplican ampollas de vitamina C al 15 por ciento. El uso de la máquina permite activar la formación de colágeno y elastina y estimular el metabolismo celular (Las Hualtatas 6540, Vitacura. Teléfono 201 7732).

En el centro de Angélica Contreras ofrecen tratamientos de oxígeno que ayudan a combatir el deterioro en las pieles expuestas al sol, y que combinan la emisión de oxígeno puro con principios activos que penetran hasta la segunda capa de la piel. Su efectividad se basa en que se estima que un incremento de oxígeno directo sobre las células retarda el proceso de envejecimiento acelerado por el sol. De hecho los rayos UV están asociados a un descenso de los niveles de oxígeno en la piel que ocasiona una división más lenta de las células y el resultado final es una piel seca y con arrugas (Embajador Doussinague 1764, Vitacura. Teléfono 475 0186).

Solución: Para afinar la piel, evitar las escamas y eliminar las células muertas que la asfixian y restan luminosidad será necesario recurrir a la exfoliación. El objetivo principal tras este gesto es eliminar las células ya deterioradas o muertas que se acumulan en la superficie de la piel, pero también trae consigo otros beneficios a nivel cutáneo. Es así que al aplicar un exfoliante, ya sea con gránulos o químico, además de limpiar en profundidad y oxigenar, alisan, iluminan y cierran los poros. Asimismo, al ser aplicado mediante un masaje es posible estimular la circulación linfática y venosa, lo que se traduce en una sensación de buena cara. Y por último, junto con afinar la capa córnea la exfoliación también ayuda a uniformar el tono de la piel y terminar con la descamación que se produce cuando el bronceado desaparece.

Deshidratación

Se dice que una piel está deshidratada cuando el nivel del agua en la epidermis decae por debajo del 10 por ciento. Y eso es lo que habitualmente sucede al final del verano, la piel se seca y la capa córnea se descama. Eso implica que esta capa, la más externa de la piel, deje de cumplir con su función de barrera y se evaporen las reservas hídricas de la dermis más allá de la cuenta. Es así que un film hidrolipídico debilitado explique en gran medida la falta de flexibilidad y el marchitamiento típico de la cara y cuerpo tras las vacaciones.

Solución: Teniendo en cuenta que el que el cutis sea elástico y luminoso depende en gran medida del contenido hídrico en la capa córnea y que éste no debe bajar del 13 por ciento, es esencial escoger el producto adecuado para combatir la deshidratación. Usualmente no basta con aplicar la crema habitual; se requiere de un producto que aporte agua al interior de la dermis y a la vez fortalezca la barrera protectora con lípidos. La búsqueda no será complicada, ya que hoy existen varios cosméticos que mantienen ese equilibrio y a la vez respetan las necesidades de cada cutis respecto a la textura. Un rostro graso no puede usar una crema untuosa o con aceites porque empeora su exceso de secreción sebácea. En ese caso mejor un fluido o gel. Uno seco tiene licencia para fórmulas más fundentes.

Estrés

Durante el verano la piel no hace sino trabajar para defenderse del sol, el viento, la arena, el agua salada, por lo que no es extraño que una vez de vuelta en la rutina sufra de un estrés producido por factores ambientales adversos. A nivel cutáneo el estrés actúa como una tensión adicional que hace aun más lento el recambio celular, entorpeciendo la oxigenación. Lo que sucede es que producto del estrés, células de baja calidad se instalan de forma irregular en la superficie de la piel y se acumulan impidiendo que la luz se refleje en todas direcciones. De ahí la falta de luminosidad. A ello se suma como consecuencia del mismo estrés la textura y tono irregulares de la piel, sequedad, flacidez y aparición de líneas.


Solución: Los tratamientos habituales están hechos para ayudar a la piel en sus funciones y protegerla de las agresiones, pero puede que no sean suficiente cuidado cuando la piel sufre de estrés oxidativo. En ese caso la piel requiere de productos de acción profunda y de shock que reanime y normalice su comportamiento. Se recomiendan las fórmulas que combinan varios activos para que la piel pueda defenderse de las agresiones medioambientales de día y renovarse durante la noche.

Fotoenvejecimiento

Manchas, algunas arrugas, deshidratación, pérdida de densidad y falta de elasticidad son signos claros del fotoenvejecimiento que sufre la piel en el verano, un proceso de envejecimiento prematuro producido por la radiación ultravioleta. En estricto rigor los rayos UVB, que penetran hasta el límite de la epidermis, son los responsables del eritema solar, las pecas y manchas que afean el rostro y las manos. Los UVA atacan a un nivel más profundo ya que alcanzan hasta la dermis, donde degradan las fibras de colágeno y elastina. Son éstos los que causan el fotoenvejecimiento propiamente tal, el que se traduce en una piel que se adelgaza, pierde elasticidad y en la que se empiezan a marcar líneas y arrugas. De hecho, se estima que más del 75 por ciento de las arrugas y falta de elasticidad se deben al sol, y sólo un 20 por ciento al envejecimiento cronológico o la edad.

Solución: Los nuevos tratamientos desarrollados para combatir el fotoenvejecimiento buscan prevenir y también reparar el daño una vez plasmado en el rostro. La cosmética hoy ofrece cremas que intervienen más allá de las arrugas, y actúan sobre el conjunto de las modificaciones internas que producen el deterioro. Es así que nos encontramos con fórmulas que potencian los sistemas de defensa naturales para hacer frente de mejor forma a la nociva acción de los rayos UV. También las hay que favorecen una acción regenerativa y que aportan vitaminas, oligoelementos y antioxidantes a fin de neutralizar la agresión medioambiental.









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