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“Me aburrí de justificar qué teatro hago”

13 de Abril de 2006 | 09:59 |
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Liliana Ross cree en el teatro clásico en el sentido de actuación-caracterización. Piensa que se le puede poner “mucha parafernalia maravillosa al teatro”, pero lo que, verdaderamente, lo sostiene es un buen texto, un buen conflicto y buenas actuaciones.

Asegura, sin dar pie a dudas, que ése es el tipo de teatro que le interesa “el de la actuación y de la verdad”.

-¿Así definirías tus montajes?
“Mira, incluso en la línea de la comedia, he virado hacia ese teatro que te hace reír, pero rehace pensar. Yo ya no creo que la única labor del teatro sea hacer reír. Incluso los humoristas te están haciendo pensar, como el Coco Legrand”.

-O sea, con una misma obra puedes llegar a públicos distintos, el que va sólo a reír y el que se queda pensando.
“Sí, claro, porque pienso que el teatro de la risa sólo per se, llega un momento que se satura. Incluso el teatro más serio usa el humor, porque es un relevo que te permite pegar un descansito y seguir. De hecho, mira a Shakespeare como lo utiliza”.

-¿Por qué, entonces, con “La retirada de Moscú" no te fue tan bien? ¿Por el título?
“Creo que por ‘el de Moscú’. Ahí cometimos un error, porque el autor nos autorizó para sacarle esa parte del título. Claro y la gente creyó que se trataba de algo político y, los más cultos, creían que se trataba de Napoleón; entonces, parecía una obra de época.
“Y la obra era preciosa. En el verano no paramos de darla, en teatro de gente popular, popular, que pagaban 500 pesos… ¡Mil quinientas personas que aplaudían de pie!, maravillosa la reacción del público.

-Tú próximo estreno es “El método Grumhold”.
“Sí, que le voy a poner sólo ‘El método’, porque si le pongo el nombre completo, la gente va a decir trata de física cuántica. Es una obra que se ha dado en más de diez países y ha ganado premios en todas partes. Vamos a estrenar casi en paralelo con París y Londres”.

Liliana dirigirá la obra y actuará su hija del medio, Vanessa –la única mujer del elenco-, junto a Alex Zisis, Cristián Arriagada y Ramón Llao. “Un estupendo reparto. Yo estoy esperando que también digan que es una obra comercial… mira ¡qué bueno!”, dice.

Agrega: “Me encantó una frase que dijo Cruz Coke, Me aburrí de pedir perdón por ser cuico, yo me aburrí de justificar qué teatro hago; que no lo diga yo ni los críticos, que lo diga el público, me da lo mismo”.

Otra de las cosas que le duelen es la falta de cariño y solidaridad entre sus propios compañeros actores, que no van al teatro a ver las obras de los demás. Asegura que ella trata de ir a la mayor cantidad de montajes posibles para estar al tanto de lo que pasa en el país. “Te diría que puedo contar con los dedos de las dos manos, los actores que fueron a ver 'La retirada', que me hubiera encantado que fueran, porque estaba Tito Bustamante, que es uno de los mejores, si no el mejor de los actores de su generación… Entonces, uno dice por qué, por qué no van”.

-¿A qué lo atribuyes?
“Al excesivo individualismo de nuestros días. No importa lo que hace el otro, sólo lo mío. Ya no existe esa cosa de grupo como era antes; es más bien como yo estoy bien, tú arréglatelas”.

También se queja del poco apoyo que recibe el teatro independiente de parte de las empresas y de los propios medios. Cuenta que de diez llamadas que hace para pedir auspicio o promoción, la mayoría de las veces no le contestan más de dos y no precisamente para decirle que si. “A lo mejor ni eso importa tanto, pero qué cuesta devolver una llamada, aunque sea para negarse”, reflexiona.

-¿Qué sientes que has ganado con trabajar independiente?
“Primero, vivir del teatro. Después, he ganado aprender a ser bien honesta y saber serlo. Digo las cosas de frente, pero sin herir a nadie. En general la gente no hace eso.
“He aprendido a ser derecha, también en la parte económica, y por eso, no he tenido problemas con la gente con que trabajo; en todos los montajes he trabajado con más de 40 o 50 actores”.

-Ya no eres socia del Teatro Arena. No tienes sala propia.
“No, ni pienso por ahora, no.

-¿Es un gasto enorme?
“Es un gasto de energía, que yo prefiero gastar en lo creativo y en lo funcional, más que en estar preocupada si hay papel higiénico en los baños. Eso, más encima bregar con los actores, que somos todos seres que tenemos nuestros pros y nuestros contras… entonces ¡no!, dije para qué, si en realidad es más simple decir tengo tal obra, ¿te interesa para tu teatro?, ya estupendo y chao.
“Ahora, pienso que a futuro haré unas gestiones con unas salitas que sé que se van a fundar”.

-¡Increíble el aumento de salas!
“Sí, pero creo que el actor tiene derecho a trabajar con dignidad; hay salas donde se cagan de frío, que te vistes con el viento que te entra por ahí… ¡no me parece! Además, tienen derecho a ganar un sueldo digno. O sea (baja la voz)- voy a decir algo que capaz que me traiga problemas, pero no importa-, tú te puedes jugar para trabajar en teatro gratis cuando tienes un maravilloso sueldo en televisión, claro. Pero yo, que no soy una actriz de planta de ningún canal, tengo que preocuparme que mis actores ganen dignamente y lo han hecho”.

-¿Cómo es esto de ser empresaria, directora, productora, actriz?
“Agotador, pero tienes que hacerlo, porque tienes que estar encima de todo. Por ejemplo, si pido un presupuesto y me dicen que estará para tal día, hay que llamar por lo menos tres veces para que te lo tengan a tiempo.
“Respecto a la dirección, fui ayudante de Eugenio Guzmán en la cátedra de dirección, pero lo que me hace sentirme segura en este cargo es que he trabajado prácticamente con todos los directores de este país, menos los más jóvenes, los de ahora. Conozco como trabaja un director y, como soy actriz, sé cómo tengo que tratar a un actor para que dé lo máximo de sí y, al mismo tiempo, estimularlo”.

-Y la actriz, ¿hará el papel de Lady Macbeth, como se ha comentado?
“Sí (se ríe) el jueves tengo una reunión. Y yo feliz”.

La risa se debe a que, según la leyenda, la obra tiene un conjuro que atrae una maldición y muchos se niegan a hacerla. Liliana Ross sólo se niega a llamar la obra por su nombre –Macbeth-, y se refiere a ella como “the scottish play”.

- No la nombras, pero no tienes temor a hacer el papel.
“No, no me da miedo hacerla y, menos, dirigida por Wooldridge. Fue muy halagador que él dijera que quería que yo hiciera el papel. Va a ser una versión de seis personajes y ¡pucha! Hacer un texto clásico es un regalo para uno”.

-¿Por qué?
“Porque los personajes se pueden hacer desde distintas miradas. Esta lady, por ejemplo, se ha hecho desde lo femenino, desde lo erótico, desde lo masculino. Por eso es que los textos clásicos son inagotables; no se puede decir es que yo ya vi Hamlet, porque depende el actor que lo interprete, tiene un cariz edípico, victoriano, violento”.

-De televisión ¿nada?
“No, pero me satisface lo que me dice la gente. El otro día unas señoras en la cola del banco me preguntaron por qué no estaba en teleseries; contesté que no por ahora, y me dijeron nosotras nos la perdemos. Yo me quedé de una pieza, y les di muchas gracias”.

-¿No te llamaron para hacer “Descarados”?
“Me llamó mucho la atención que se filtrara que estaba en una dupla con Blanca Mayol por un personaje. Ella es una estupenda actriz, pero ni siquiera yo sabía que estaba en una dupla y ¡ya no tengo edad para estar compitiendo por un papel, por la cresta! Me necesitas o no.
“Si me necesitas, me llamas y, por último, sostenemos lo que me pagabas; a pesar de que no me parece justo, porque es la tercera parte que lo que gana un hombre de mi currículo”.

-¿Eso ocurre con todas las actrices, en general?
“Yo creo que sí. A lo mejor no la tercera parte, pero sí menos que los hombres. Creo que hay una excepción, que se lo merece mucho; pero las otras, no; están por debajo del sueldo de los actores”.

Hace poco dejó la presidencia de Chileactores, la organización encargada de proteger los derechos de estos artistas, porque le restaba mucho tiempo y, además, sentía que había gente que ya no la quería allí. “Pero sigo macaneando, porque lo primero que le dije a la Paulina (Urrutia, ministro de cultura), después de su nombramiento que me parece maravilloso, fue tratemos de sacar leyes para proteger a los actores en la propiedad intelectual. Y ella lo va a hacer, porque incluso ya lo dijo”.
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