EMOLTV

El sexo a distintas edades

Aunque cada mujer va configurando el mapa de su sexualidad de acuerdo a su propio ritmo, el comportamiento sexual y el ciclo vital femeninos van estrechamente tomados de la mano. La impulsividad adolescente, la seguridad adquirida en la adultez y la estabilidad alcanzada en la tercera edad, son dimensiones que también se trasladan al ámbito de los afectos. Y hoy, con los nuevos ojos con que las mujeres están mirando el tema de la sexualidad, cada una de estas etapas les está permitiendo atreverse a explorar los límites, tomar la iniciativa y descubrir que se puede seguir teniendo deseo con el paso de los años, aseguran los especialistas.

03 de Julio de 2006 | 17:08 |
Adolescencia: explorando todos los límites

La adolescencia abre el telón de la sexualidad en la mujer y la posibilidad del comienzo de su vida sexual. El cambio físico y hormonal sigue siendo tan explosivo como lo era en décadas atrás. Los patrones de comportamiento sexual durante esta época, explica la sicóloga Yolanda Álvarez, están marcados todavía por la presencia de mucha información, pero con muy poca precisión y "plagada de prejuicios, expectativas irracionales, mitos, temores, ambivalencias y culpas".

Como ha sido la tendencia en los últimos años, el inicio de la vida sexual está siendo cada vez más temprano, apunta la especialista, no sólo por los cambios que ha habido en la percepción y construcción social y colectiva de la sexualidad, sino también, entre otros factores, porque la menarquia - primera menstruación- está presentándose cada vez más temprano entre las niñitas.

Estadísticas de la Flacso revelan que entre los 18 y 19 años, el 54% de las adolescentes ya ha tenido relaciones sexuales, y el 43% de ellas ha tenido dos o más parejas sexuales. También comparten un punto en común con sus generaciones anteriores: más del 60% se ha iniciado sin utilizar ningún método de control de la fecundidad. "A pesar de toda la información a la mano, todavía creen que es imposible que ellas queden embarazadas, tienen esa sensación de inmortalidad, de invulnerabilidad típica de la adolescencia", explica.

Complementa la doctora Patricia Aliaga: "El autocuidado, no sólo en términos de sexo, sino de enfermedades, es muy ocasional a esta edad. No hay una preocupación seria al respecto; por ejemplo, usan preservativos pero no es una práctica habitual, consistente, sino que sólo ante ciertas situaciones".
Al igual que sus predecesoras, las adolescentes de hoy siguen siendo impulsivas, "con un cuerpo modificado por los cambios hormonales pero conservando actitudes de niña, con ganas de descubrir todo y vivirlo todo, con una potente necesidad de autoconfirmarse y ser confirmada como una joven bonita, atractiva, sexy", ejemplifica Yolanda Álvarez. Todavía muchas siguen aceptando iniciar su vida sexual "por miedo a ser rechazadas por su grupo de pares, o a quedar out si no vive la experiencia, o temor de que el pololo la deje y se vaya con otra".

Sin embargo, la apertura sexual les ha permitido aprovechar todas estas instancias para incursionar en otros terrenos. "Tengo la impresión de que ahora la exploración de los límites es mucho más amplia en todas las niñas, especialmente en las clases medias y medias altas. Están abiertas a explorar en todo tipo de prácticas que impliquen sexo sin perder la virginidad, a jugar con el concepto de la virginidad técnica", observa Sandra Ahumada. Con esto se refiere al petting - que viene del inglés "to pet", que significa acariciar- , una práctica abiertamente reconocida por las adolescentes como método básico de anticoncepción. "Se ha puesto de moda, una le cuenta a la otra, entonces se ha conformado en una tendencia. Es mil veces más seguro para ellas, como decir no he hecho nada. Es decir, no hago nada, pero hago todo", agrega Yolanda Álvarez.

Otro tema que se ha visto con fuerza entre las adolescentes es su apertura hacia el intercambio afectivo con otras mujeres, "algo que los padres ven con terror", dice Álvarez. "Hoy se observa con frecuencia a niñitas que van más que tomadas de las manos en la calle, en todo un juego de seducción. ¿Es una moda o algo más serio? Es difícil dar una respuesta. En un año o dos, con más datos e investigaciones, se podrá hablar más del tema, pero podríamos estar frente a niñas que quieren conocer todas las formas de cariño. Hay que recordar que a esa edad hay algunas ambivalencias que son normales y que la orientación sexual aún no está completada. Creo que esta conducta tiene más que ver provocar un efecto entre el mundo adulto. La exhiben, la muestran, casi con una leve pincelada efectista, y su actuación externa, por lo general, no va acompañada de su correlato interno".


Adultez joven: con permiso para fantasear

Para Yolanda Álvarez, el principal cambio que ha impreso la redefinición del rol de la mujer es en el comportamiento sexual femenino durante su etapa de adulta joven. Haber salido de la adolescencia, la independización de los padres y la consecución de la estabilidad laboral y económica les ha permitido hacer de la relación de pareja un encuentro más simétrico, donde la satisfacción ya no sólo depende del otro, sino también de ella misma. "Ya no tiene que ver con explorar límites, sino que con buscar prácticas satisfactorias", agrega la sicóloga Sandra Ahumada.

Durante esta época, enumeran las especialistas, las mujeres se permiten sin temor las fantasías sexuales. Concientes de su atractivo y con el autoestima más sólida que en la adolescencia, exploran y realizan juegos de seducción mutua, toman la iniciativa y hasta son capaces de hacerle peticiones explícitas a su pareja, con el fin de responder a sus deseo. "Han validado la sexualidad como un derecho, como algo que merezco y que busco. Tienen una actitud más proactiva hacia la búsqueda del disfrute. Es decir, ven el sexo como algo mucho más allá de la maternidad", complementa la doctora Patricia Aliaga.

También es durante esta época que comienzan a visitar a los terapeutas de pareja con el fin de mejorar su vida sexual, cuando sienten que algo anda mal.
Sandra Ahumada ha sigo testigo de un proceso de mayor apertura de las mujeres a consultar. "Se demoran en hacerlo, pero las consultas se han incrementado. No es que haya aumentado la cantidad de mujeres con problemas, sino que hay una apertura a reconocer que los problemas sexuales son dificultades que se pueden exponer a un especialista y que trascienden las paredes de la habitación matrimonial". Y no sólo se atreven las que tienen algún tipo de disfunción. "Como muchas están en proceso de ajuste, también llegan con sus parejas a consultar. Están teniendo más conciencia de que la sexualidad no es algo vedado, ni tampoco algo que se aprenda por arte de magia, sino que requiere un proceso de conocimiento de los dos, que se va dando en el tiempo y que revoluciona ambos ritmos", dice Patricia Aliaga.

Mientras las mujeres están abiertas al disfrute, se han encontrado con una contraparte que también forma parte del nuevo escenario de vivencia de la sexualidad: la falta de deseo masculino. Entre las especialistas se reconoce como un tema que va en aumento. "El que el hombre esté siempre listo es un mito. Los hombres están redefiniendo sus roles también: no siempre ni todo el tiempo tiene ganas. Se ve enfrentado a esta mujer que se ve más decidida y con más ganas, que expresa más sus sentimientos", reconoce Sandra Ahumada. También enfatiza la idea de que no hay que perder de vista que aún hay varias mujeres que durante esta edad "llegan con una culpa del porte de una catedral a la consulta, por desear, por ser activa, por tener impulsos sexuales. Y la sanción en ese caso es doble: si no siento, y si siento también".


Menopausia: más permiso para el deseo

Todo el período de la pre y posmenopausia significa para la mujer una redefinición de su naturaleza. Por un lado, explica Yolanda Álvarez, toma conciencia de que ya está pasada la mitad de su vida, y que por lo tanto debe aprovechar al máximo el tiempo que le queda. Por otro, también debe hacer el ejercicio de adecuar sus expectativas en torno al plano sexual de acuerdo a los cambios fisiológicos que se desencadenarán a partir de ese período. "No puede pretender a los 60 tener la misma sexualidad de los 30", ejemplifica Patricia Aliaga.

"Hoy ellas están liberalizándose, para ellas es un tema saber qué va a pasar con el sexo en su vida. No lo saben muy bien, y de ahí la importancia de tener ayuda médica para ajustarse a los cambios", acota. "Algunas se ponen festivas porque por fin van a poder tener vida sexual sin el temor a estar embarazadas, mientras que a otras precisamente la pérdida de la capacidad de ser madres las pone tristes, sufren del síndrome del nido vacío".

Sin embargo, la tendencia hoy es que las mujeres sepan apreciar las potencialidades que les reporta atravesar esta etapa de la vida. Por ejemplo, el saber más de relaciones humanas "y conocer más la naturaleza masculina, integrando mejor los afectos sin temor a la desilusión", acota Yolanda Álvarez. "También están más dispuestas al disfrute, saben seducir, con y sin sutilezas. Tienen un alto potencial erótico, y muchas veces tienen ciertos matices parecidos a los que viven en la adolescencia. Se dan más permiso para desear. No ven las alternativas sexuales como prohibidas. Aquí están muchas de las mujeres que en un tiempo anterior no se atrevieron, pero que ahora sí se atreven a dar el paso. En síntesis, en esta época se redescubren, se vuelven más sazonadas".

No obstante, todavía hay un porcentaje de mujeres que han llegado a esta edad con reparos frente al sexo, y que no han logrado integrar la sexualidad con el placer. "Eso les puede afectar su capacidad de deseo", puntualiza la doctora Patricia Aliaga. "Hay muchas que todavía se sienten culposas por desear, que sienten que van a ser sancionadas por su familia. Ellas son las que deben aprender a expresar estos deseos que son válidos y saludables".