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Incentivando el ingenio y la imaginación sin discriminar

La directora del Museo Interactivo Mirador asegura que ellos cumplen un rol fundamental en la educación chilena y aspiran a poder potenciar su accionar en el área. Concentrados en actualizar la muestra, se enfocarán en los científicos chilenos.

14 de Septiembre de 2006 | 09:39 |
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Está alucinando. Los pocos meses que lleva al frente de este especial museo la han estimulado e impulsado a experimentar nuevas sensaciones.

Y no es para menos. El Museo Interactivo Mirador, MIM, provoca eso en quienes lo visitan, ya sea grandes o chicos, y Jacqueline Weinstein Levy, su directora, está empeñada en potenciarlo aún más.

Concebido como un punto de atracción para estudiantes, nadie niega que puede cumplir un rol fundamental en los nuevos bríos que se le quiere dar a la educación chilena y de ahí que la Fundación Tiempos Nuevos, del cual depende, se plantea siempre nuevos desafíos.

Ubicado al medio de un gran parque en la comuna de La Granja, el edificio de 7.200 metros cuadrados se muestra imponente con sus 14 salas, sus 20 talleres y sus más de 300 exhibiciones. Además, a un costado se ubica el Aquarium.

Marta Larraechea, su fundadora, no se equivocó cuando bregó por replicar en Chile esta idea que países como Venezuela y México han sabido desarrollar. Hoy, más de 450 mil visitantes al año pueden sorprenderse con su contenido.

-¿Qué información está arrojando el MIM sobre los niños chilenos?
“Son niños que vienen ávidos de pasarla bien y entretenerse. Ellos y los jóvenes son nuestro público objetivo, pero también recibimos adultos y de todos podemos observar la diversidad. Los estudiantes que vienen son de colegios municipalizados, subvencionados y particulares y opera el principio de igualdad en el sentido que todos se paran de la misma forma frente al museo. También vemos operar el principio de equidad porque los niños de colegios municipales y algunos subvencionados, con índice de riesgo social, entran gratuitamente. O sea, no hay ningún niño en etapa escolar deja de acceder al MIM.
“También se ve chicos confiados, dispuestos a jugar con las exhibiciones”.

-¿No son temerosos?
“No, tienen confianza para aproximarse y apropiarse del espacio. También son muy espontáneos y con ganas de hacer cosas en los talleres temáticos que tenemos y que van de fotografía, a paleontología o chocolate. Tienen avidez por experimentar con sus manos e interactuar”.

-¿Se sorprenden o su capacidad la coparon con internet?
“Se asombran y salen con más inquietudes de las con que llegaron. Para eso está hecho el museo, que las personas se vayan con más preguntas que con las que entraron. El MIM trata de estimular la creatividad. No vienen con una actitud de lata”.

-¿Qué fortaleza y debilidades muestran estos niños?
“Ellas están en su energía, su curiosidad. Si hubiera que detectar una debilidad, podríamos decir que se dispersan, pero eso se debe a que se enfrentan a una gran cantidad de estímulos. La dispersión podría atentar contra el hecho de vivir más profundamente las emociones.
“Esto es muy rebuscado, porque todo eso es parte del cuento”.

-¿Los tipos de calidad de educación marcan diferencias?¿Llegan unos con mayor conocimientos que otros?
“No, para nada. Al contrario, en ese sentido opera el sentido de igualdad porque no se exige conocimiento previo. Acá no hay clases sociales, nada”.

-¿No llegan niños que dicen ah, esto ya lo conozco?
“No, y eso es lo impresionante. El MIM es la antitesis del profesor que expone en clases, aquí viven una situación diferente”.

-¿Y en capacidades de comprensión también están igualados?
“Aquí se produce una experiencia de conocimiento y aprendizaje que está dado por el juego, la emoción, el asombro y la curiosidad, entonces todos logran comprender los hechos”.

-La Presidenta señaló a la innovación y la tecnología como uno de los pilares de su mandato. ¿Supongo que el MIM jugará un rol en eso?
“Espero que así sea. Tenemos el propósito, con la presidenta de la Fundación Tiempos Nuevos, Adriana del Piano, que nos visite el nuevo Consejo Nacional de Innovación que creó la Presidenta. Aquí, en el MIM, se estimula la imaginación y creatividad con educación interactiva, participativa, y éstas son actitudes claves para la innovación y emprendimiento.
“Acá se desarrollan habilidades necesarias para ello como el trabajo en equipo, la colaboración, la coordinación”.

-Los que están en Santiago son privilegiados. A pesar de tener una muestra itinerante, ¿el centralismo sigue siendo un talón de Aquiles?
“Es cierto que estamos en Santiago y los colegios de acá acceden más fácilmente. Tratamos de equilibrar ese sesgo con nuestras muestras itinerantes, de hecho, este año estamos yendo a 19 ciudades de Chile con cuatro muestras distintas. Nuestro compromiso con estas muestras es total, fundamental porque es la única manera de dar la posibilidad de colaborar en el aprender haciendo”.
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-¿Cuál es la perspectiva de crecimiento para el MIM?
“Tenemos dos desafíos permanentes: mantener y renovar. Mantener 300 exhibiciones ya es una gran tarea”.

-¿Se echan a perder mucho?
“No, pero ya hay un desgaste natural o mejor dicho, alguna falla y esto implica una exigencia importante. Tenemos un área de operaciones y un taller donde se replican y fabrican las muestras.
“Aparte, tenemos que estar permanentemente actualizando y he enfocado una parte importante de mi gestión en renovar la oferta educativa que es interactiva, éste no es un museo contemplativo”.

Debido a lo anterior, próximamente, se inaugurará una nueva exhibición en el MIM denominada “Los sonidos de la música”, dentro del programa de vincular los fenómenos de la naturaleza con los sentidos del ser humano.

-¿Para renovar la oferta del MIM hay que nutrirse del extranjero o en Chile hay creadores?
“Las dos cosas, muchas de nuestras exhibiciones, su patente o diseño, fueron adquiridos afuera y estamos en contacto con la red de museo interactivos, pero queremos traer al museo la investigación científica nacional”.

-¿Hay?
“Mucha. Hay grupos científicos de excelencia que están trabajando con apoyo estatal como los grupos Milenium que reciben fondos de Conicyt y Mideplan. Estos grupos están investigando en nuestras áreas estratégicas y están radicados en universidades y otras instituciones”.

-¿Ha pasado que un niño o alguien toque la puerta del MIM con un experimento o proyecto?
”Permanentemente, no sólo niños sino que la comunidad científica se acerca. La divulgación científica encontró aquí un espacio. Ellos quieren traer sus inventos acá porque éste es un espacio privilegiado para unir las artes, la ciencia y la tecnología con la con la sociedad”.

-¿Cómo están de presupuesto? Ustedes son parte de una Fundación, pero reciben aportes del Estado.
“Aproximadamente el 60 a 65% del presupuesto lo financia el Mineduc precisamente por las gratuidades que damos a los colegios públicos y las muestras itinerantes. También el Mineduc nos apoya en capacitación de profesores y renovación de nuestra infraestructura. El resto hay que generarlo y una parte importante de ello deriva de la taquilla. Este museo tiene una importante taquilla”.

-Los empresarios estuvieron muy involucrados en el proyecto en sus inicios. ¿Mantienen el interés?
“A través de auspicios para talleres y salas o las muestras itinerantes. Esta fuente está más vinculada a la generación de nuevos proyectos. Nosotros ocupamos el espacio para generar ingresos como el hecho de que somos un excelente lugar para hacer locaciones y hay productoras que nos pagan por filmar en el MIM o la realización de eventos. También los malls nos pagan por pequeñas muestras”.

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