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"El niño es el centro de la comunidad"

El amor y la dulzura con que habla de los proyectos que está llevando a cabo la Junji reflejan la pasión, fortaleza y espíritu de compromiso de una mujer que ha sufrido en carne propia la detención y desaparición de su padre y el degollamiento de su marido. Cree firmemente que un Estado que se preocupa de su infancia construye una mejor sociedad para el mañana, donde se aprenda a compartir y se erradique la violencia.

28 de Septiembre de 2006 | 10:51 |
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Una oficina espaciosa y muy iluminada cobija a la vicepresidenta ejecutiva de la Junta Nacional de Jardines Infantiles, Junji. Ella, risueña y acogedora, pareciera que le da más luz con su voz suave, pero firme y el amor que transmite por lo que está haciendo.

Hay muchas mujeres trabajando a su alrededor; se nota que están con las pilas puestas en cumplir las metas que se han propuesto en materia de educación preescolar. Además, se ha establecido una relación muy estrecha con Integra, la fundación que encabezaba hasta hace poco Yasna Provoste, quien asumió como ministra de Educación. Antes de eso, ellas acostumbraban reunirse regularmente.

La vicepresidenta de la Junji está contenta y se le nota, más aún tras cumplir –y superar- la meta impuesta por la Presidenta Michelle Bachelet de inaugurar 200 nuevas salas cuna a lo largo del país en los primeros 100 días de gobierno. La unión y colaboración de la Junji e Integra permitieron abrir 220 antes del plazo estipulado.

Estela Ortiz cree que es muy importante para el país, poner en el centro por primera vez políticas públicas dirigidas a la infancia. Recuerda que han existido sólo dos momentos en nuestra historia en que el tema de la primera infancia ha sido tomado en cuenta. Uno, cuando las mujeres a fines de los '60 se movilizaron para que saliera la ley de salas cunas y jardines infantiles. "Diría que fue un movimiento que hoy nadie lo recuerda, pero que fue absolutamente transversal; lo lindo que tuvo fue que el proyecto de ley fue firmado por todas las mujeres de todos los partidos, porque no se quería que saliera uno u otro nombre, sino como un acuerdo de todas las bancadas, cuando se crea la Junta de Jardines Infantiles", cuenta.

-¿Este es el otro momento histórico?
"Claro, porque durante los gobiernos de la Concertación, la preocupación prioritaria era que todos los niños tuvieran la posibilidad de estudiar de primero básico a cuarto medio, que eso fuera obligatorio. Entonces, lo importante de esta mirada a la infancia es que, un país que piensa terminar con los círculos de pobreza, por primera vez le está dando en el clavo a lo fundamental. En la medida en que se actúa en la primera edad, en 15 o 20 años más, estos niños que están naciendo hoy o ingresando a las salas cuna van a ser personas con un desarrollo distinto a los que no asisten".

-¿Por qué?
"Estos niños van a tener todas las posibilidades de que sus potencialidades, con las que nacen y van desarrollando a lo largo de la vida, les permitan ser excelentes técnicos, profesionales, artistas… excelentes personas que van a poder enfrentar los desafíos de la vida de una manera diferente.
"Eso significa, por lo tanto, que se empiezan a integrar al país, al mundo laboral, de una forma distinta a cómo lo hacen sus padres hoy día".

Insiste en que no se puede mirar sólo lo que pasa hoy con estos niños, sino que la mirada debe abarcar lo que pasa con el país en 15 0 20 años más. "Es un cambio radical que pone al país en un escenario de un país de desarrollo".

-¿Qué ventajas tiene este programa en el corto plazo?
"Probablemente serán niños que no tengan adicciones –o tengan menos-. Y cuando hablo de adicciones, no me refiero sólo al alcohol y a las drogas, sino también la compulsión por comprar, el ocio sin sentido; en fin, existen una serie de compulsiones que hacen que hoy tengamos altas cifras de criminalidad".

-¿Cuál es la relación que estableces con la criminalidad?
"Es una hipótesis que he tirado, de la que estoy convencida y me gustaría que alguien le diera seguimiento, de que las cifras de criminalidad van a disminuir considerablemente si los niños son estimulados desde antes. Eso ya se puede empezar a medir en unos 13 años.
"Todos los estudios – de pobreza, de marginalidad, de problemática social- indican que niños o jóvenes con adicciones o índices graves de criminalidad, fueron niños abandonados cuando chicos".

-¿Abandono físico?
"No sólo, tiene también que ver con abandono afectivo, que no fueron considerados personas, lo que antes llamábamos los niños del cajón, que permanecían en un cajón de manzanas mientras la madre hacía las cosas".

-También los que quedan solos y encerrados, porque la madre debe salir a trabajar.
"O que está en la casa, pero no establece relación con ellos, son igual que un mueble. Después, los papás que llegan a la casa y no conversan con los hijos; está ese síntoma, también, de niños que no han sido nunca considerados personas.
"Esto es transversal; obviamente toca al primer y segundo quintil con mucha más fuerza, pero me acordé mientras te hablaba, de un niño que venía del Apoquindo, me encontré con él en el Hogar de Cristo cuando yo hacía un estudio para la UNICEF. Él decía ahora que estoy acá, mis papás han venido una o dos veces a buscarme, pero cuando yo estaba en la casa, encerrado, no les importaba si yo tenía ropa limpia, no les interesaba lo que yo hacía, nunca me preguntaron cómo yo estaba; sólo me preguntaban dos veces al año por las notas".

-¿Cuál es la diferencia con un niño que asiste a la sala cuna?
"Que significa también trabajar con los padres, con la familia. El que una mujer entre a trabajar no significa sólo el tema del sustento familiar, que es muy importante; sino también una serie de cambios y todas las mujeres que nos ha tocado están cesantes y metidas en la casa, sabemos cómo una termina, entre comillas, idiota, malgenio al final de la tarde y que llega tu pareja y… ¡te da una lata atroz!
"De ahí viene la violencia intrafamiliar y una serie de consecuencias que tienen que ver con el machismo cultural, obviamente, pero que están al interior de la familia".

Agrega que una mujer que sale de ese círculo empieza, primero que nada, a sentirse valorada por sus vecinos, por sus hijos, por su pareja; le sube la autoestima; se relaciona con otros en su ambiente laboral y, además, "esa mujer está entregando algo de su experiencia o de lo que ella es, a este país. Eso es algo que hay que valorar en cualquier ámbito en que realice su trabajo: la dignifica como persona. Se provoca el cambio y llega de una manera distinta a la casa".

-¿También en los sectores populares, donde el hombre se rebela?
"Creo que es más difícil, que el desafío es mayor, pero si lo trabajamos integralmente y ponemos al niño como el centro y a la familia como parte fundamental para el desarrollo de él, y lo trabajamos con el consultorio, con la junta de vecinos, con el municipio, con Proempleo, con el colegio que está cerca y vemos que haya posibilidades de educación vespertina; o sea, si se empieza a trabajar en red, se empiezan a producir cambios que son sustantivos… y empiezas a hacer que ese hombre se sienta orgulloso de su mujer".

Es como una locomotora, imparable, tratando de explicar las miles de ideas que están en su cabeza. Sigue: "Nos falta una parte; hemos hecho mucho hincapié en la mujer, pero nos falta decirle al hombre tú nos importas y queremos producir cambios en ti".

Explica que quienes han trabajado con niños, "sabemos que dicen todo en el jardín infantil y, si no te lo cuentan, lo juegan. El juego socio dramático es lo más importante que hay. Ellos expresan, por ejemplo, cuando su papá llega curado, es la imagen que tiene de padre. Muchas veces eso no lo sabes por el diálogo con la familia".

-¿Cómo se enfrenta?
"Si esas herramientas empiezas a trabajarlas profesionalmente, con una mirada más científica, puedes ayudar a ese padre; puedes trabajarlo con el consultorio, intercambiar información, en fin…"

-¿Ese es el desafío país que se han impuesto como gobierno?
"Sí. Estamos empezando a plantear, en conjunto con Integra – y esperamos que vaya al Consejo de la Infancia- esta mirada de que poner al niño en el centro no es sólo la sala cuna, es todo, el niño es el centro de la comunidad".


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