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Trabajólico por placer

A los 34 años no para. Pasa el día preocupado de sus múltiples emprendimientos, pero asegura que eso para él es sólo parte del juego y que, como le gusta tanto, le ha ido bien, ha ganado la plata que siempre soñó y, gracias a ello, ha alcanzado la libertad.

28 de Noviembre de 2006 | 09:53 |
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Nació el 7 de julio de 1972, aunque muchos creen que es bastante mayor que eso. Él sólo se ríe y reconoce que con barba se ve todavía con más años y que por eso decidió cortársela hace un tiempo.

A pesar de eso, su oficina de canal 13 parece la de un niño grande; cuadros de papel maché con figuras de animales, peluches, un sillón forrado en cebra y…. mucho desorden, como el de alguien que siempre está pensando y no tiene tiempo para cosas formales.

Y es que desde muy niño fue un tanto atípico; a pesar de venir de una familia de intelectuales de izquierda (su tío Tomás fue candidato presidencial por el PC), a los catorce años decidió dedicarse al tenis –aun sin tener los medios económicos- y viajó por el mundo en pos de ese sueño. Al convencerse de que no era lo suyo, decidió seguir jugando, pero esta vez, desde el teatro.

Es muy suave, cariñoso y atento. Se nota feliz con haber relacionado su profesión de actor con los más pequeños, tanto en su compañía de teatro, como desde su cargo de director del área infantil del canal católico.

-Te declaras haber sido un niño solitario, ¿tiene eso que ver con tu entrega hacia los más chicos?
"Sí, tiene que ver con eso. Pero, también, la reflexión respecto a por qué me dedico a los niños va madurando y, si bien parece casi una obsesión que todos mis mundos sean infantiles, yo creo que más que con el tema de mis memorias emotivas –que las resuelvo con el siquiatra- tiene que ver con la simpleza. Yo me declaro un artista simple".

-¿Cómo así?
"Personalmente creo que me emociono mucho con cosas simples y es ahí donde compatibilizo con los niños, con su audiencia, con sus gustos… no soy un tipo muy enredado, no tiene que ver con rollos.
"Esto lo he ido descubriendo como de a poco; antiguamente pensaba que tenía que ver con ser un niño solo, hijo único… a lo mejor la creatividad tiene que ver con que me las tuve que arreglar para entretenerme, para jugar, ¡qué se yo!"

Agrega que dedicarse a los niños tiene que ver, además, con la honestidad que ellos tienen; con que son un mercado limpio y honesto. "Nosotros somos más mentirosillos, somos capaces de engrupirnos que nos gustó una obra, pero la verdad es que no nos gustó; en cambio, la audiencia infantil, es brutalmente honesta y eso es un desafío".

-¿Es más difícil trabajar para ellos, entonces?
"Claro, porque no mienten y, además, porque aunque la gente no lo crea, son muy exigentes. Hay que entender que son muy vivos; que tiene las modas, las tendencias a flor de piel; las viven, no es que se adapten a ellas. Son mucho más inteligentes de lo que el mundo cree".

-¿No tiene que ver también con que encontraste un nicho que estaba abandonado y te resultó súper rentable?
"Sí, pero eso es una consecuencia, es como el tema de la vocación".

-¿Te hubieras quedado en el tema de los niños si no te hubiera ido bien? ¿Has hecho esa reflexión?
"Sí, porque hago cosas donde no me va bien y sigo trabajando para ellos. O sea, he hecho la reflexión de que estudié teatro no para tener plata ni ser millonario; sin embargo, la consecuencia de hacer lo que a uno le gusta, se transforma en una cuestión rentable.
"Si yo hubiera esperado ser millonario o haber roto con las carencias familiares o de la pobreza, habría estudiado, no sé, comercial u otra carrera más tradicional. Entonces, eso me inspira para decir que no, que realmente no estaba buscando una situación más acomodada, sino ser feliz y eso, como consecuencia, hizo que me fuera bien".

-¿Incluso a riesgo de volverte trabajólico?
"Noo, si esto ha sido sin sacrificios; trabajar tanto para mí no es un sufrimiento, para nada".

- Tal vez para ti no, pero ¿y tu familia?
"Puede ser, pero siento que me ven feliz y disfruto mucho a las niñitas cuando puedo… El tener tantos trabajos me da libertad, muchos días me voy en la tarde a la casa o …"

-O sea, tu manejas tus propios tiempos.
"Es fundamental el tema de que cuando te empieza a ir bien empiezas a adquirir ciertas libertades que puedes optar por usarlas o no y yo las uso. Fíjate que con todas las cosas que hago, que deben ser unas doce, tengo la libertad de decirle a cualquiera de mis jefes o mi socio hoy me voy y chao, lo hago y no tengo ningún problema en hacerlo".

-¿Trabajar tanto tiene que ver sólo con que te gusta mucho?
"Sí (se ríe). Tiene que ver con el goce, porque me imagino que las personas que en la mañana se levantan sin ganas de ira trabajar o que creen que el éxito tiene que ver con sacrificios, para mi gusto están equivocadas.
"Yo me levanto como en un tobogán, con ganas de ir a trabajar. Hoy debo tener unas ocho actividades y las ocho las estoy esperando, incluida esta (se refiere a la entrevista). La vida deja de ser un trámite y se transforma en un juego".

Para seguir explicando su forma de razonar, dice que de chico quería ser tenista y que cree que eso lo marcó mucho también. "Yo quise ser jugador en la vida; sin duda el hecho de tener doce pegas tiene que ver con el juego, con no tener la posibilidad de aburrirme, de hacer lo que realmente quiero. Todos los días agradezco eso".

-¿Pero por qué llegas al teatro?
"Mira, yo tengo una prima, la Isidora, hija del Tomás, que es actriz. Yo estaba en el último viaje en Francia jugando tenis y fui a ver teatro con ella. Me llamó la atención, tenía que ver con lo lúdico, con que yo sentía que no había desarrollado mi parte intelectual –por todo el lado Moulian yo era un bicho raro, tenista, cabeza de músculo- y eso me tenía un poquito acomplejado… la verdad es que no sé muy bien cómo me dediqué al teatro, es más bien una cosa emocional".

-Sí, pero por qué decides inscribirte en la Escuela de Gustavo Meza y no estudiar otra cosa.
"Tenía que ver con que sentía que lo iba a pasar bien. El tenis había sido un camino profesional desde los 14 años; malo, pero profesional, y yo quería seguir jugando, en la vida, y eso me lo permitía el teatro".

-Lejos tu papá debe haber preferido que te dedicaras al teatro que al tenis.
"Por supuesto… para mi papá el que se dedicaba al tenis era un cabeza de músculo, un frívolo (se ríe)".

-¿Lo del tenis lo hiciste por tu cuenta?, porque no creo que te hayan apoyado mucho
"Solo, solo… mi papá menos, además estaba enfermo, no teníamos las lucas, mi mamá se sacaba la cresta, trabajó en todo para mantenernos.
"Bueno, y yo, pa' l tenis hice de todo: rifas, bingos, colectas; el Tomás me prestaba un poco de plata para comprarme mis raquetas, las zapatillas, pa' los viajes. Afuera, desde los 14 años, trabajaba, daba clases, lavaba autos, cuidaba niños y así me fui haciendo independiente económicamente desde muy chico".

Juntaba plata en Estados Unidos donde jugaba en el Orange Bowl y luego se iba al sur de Francia, donde miembros de su familia y jugaba pequeños torneos en Europa hasta que se aburrió, se devolvió a Chile a los 18 años, dio exámenes libres y entró a estudiar teatro. "Ha sido una vida bien loca", dice.

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