EMOLTV

Los efectos negativos de las recetas fáciles

21 de Noviembre de 2006 | 09:21 |
imagen
En el mundo moderno, donde la imagen prima, la figura esbelta se ha convertido en una obsesión para muchos, dando paso a toda suerte de recetas mágicas y de dietas milagrosas. Además, en el último tiempo se han sumado cirugías express que parecieran dar la respuesta a las altas y ansiosas necesidades de la gente.

Pero no todo es bello como se presenta. Vivian Muñoz es clara al respecto. “La persona que prueba una y otra dieta está dañando su cuerpo, absolutamente”.

-¿Por qué?
“Porque las dietas reiteradas, como no son equilibradas, resultan muy restrictivas al aporte de energías y eso tiene sus efectos. Muchas veces no son 500 calorías menos, sino que mil menos de las que requiere el cuerpo, lo que lleva a que éste para poder obtener azúcar, no sólo ocupa la grasa corporal que se tiene de reserva, sino que también la empieza a sacar de la masa muscular. El gasto metabólico basal del que hablamos se da casi en su totalidad por la masa muscular y cuando se vive a dieta, se tiene menos músculos que puedan hacer ese gasto, por lo que siempre se va a ir necesitando, cada vez, menos ingesta de calorías para mantener el peso.
“Con cada dieta que se hace, se pierde musculatura lo que afecta el gasto energético del cuerpo y cuando se deja la dieta, se recupera grasa y no músculo. Así, se siguen haciendo más dietas, más estrictas y cada vez se empeora, cayendo en un círculo vicioso malo. Al final se tiene mujeres muy grasientas, hipomusculada con desnutrición proteica importante”.

-¿Cuál es el efecto de este juego yo-yo?
“Aunque no se sabe bien, la oscilación permanente en el tiempo produce una suerte de punto de equilibrio más alto de peso, entonces, el hipotálamo, glándula encargada de regular el peso, interpreta todo mal y lucha por mantener el peso alto porque supone que lo van a privar de nutrientes, sin saber cuánto tiempo”.

-¿Se dañan órganos?
“Absolutamente. Este tipo de personas tiene proporcionalmente mucha más agua en el cuerpo, lo que hace que tengan más tensas las arterias; son personas muy adematosas. Por esto son más propensas a ser hipertensas en el futuro, porque su sistema vascular está más tenso por el líquido, lo que hace que el corazón tenga que bombear con más fuerza para hacer circular el volumen mayor que tiene en las arterias.
"También hay una mayor sobrecarga de función del riñón, con riesgo de una neuropatía”.

-¿El ideal de belleza está atentando contra la naturaleza? ¿Se requiere de grasa, por ejemplo, para poder procrear?
“Sí, estamos yendo contra la naturaleza. Si se ve las pinturas del Renacimiento la mujer era acinturada, pero rellenita de caderas, pero para nuestra cultura, eso es feo. A una le gusta tener la guata plana, ojalá las piernas ultra delgadas y que en la caderas se vea el hueso; el estereotipo de la modelo, que se impone, carga – en su gran mayoría- una serie de anormalidades porque, además de rayar en el límite de la anorexia, son anovulatorias; el organismo las convierte en infértiles como una protección para no desnutrirse en un embarazo, ni durante la lactancia; cuando una mujer tiene menos de un 13% de su peso en grasa, automáticamente deja de ovular”.

-¿Qué está pasando con los trastornos alimenticios, la anorexia, la bulimia?
“Van en aumento, quizás no tan velozmente como lo está haciendo la obesidad, pero sí crece. Para la anorexia nerviosa y la bulimia se debe poseer una personalidad vulnerable, porque son patologías de tipo psiquiátrico, es decir, tiene que existir una predisposición genética para que se desarrolle la enfermedad. Si no se posee esa predisposición, por mucho que el medio te bombardee para ser anoréxica no lo vas a ser”.

-¿Son un camino viable las operaciones gástricas, los by pass, los corchetes, las bandas o globos?
“Creo que esa es la solución más maravillosa para los obesos, que tienen esa predisposición por vía genética; de hecho se sabe que si se tiene un padre obeso, el 40% de los hijos van a serlo y si los dos padres son obesos, el 80% de los hijos también lo serán.
“La obesidad es una enfermedad moderna y las cirugías son, casi, la única solución existentes porque a esas personas no se les puede sacar la cantidad extra de células grasas que fabricó, ni tampoco se les puede tener eternamente a dieta. Ellos tienen tanto lugar para guardar energía que no tiene capacidad para digerirla completamente.
“Por malos hábitos alimentarios, estos pacientes también generan una relación de placer con la comida, además, la utilizan como antidepresivo, ansiolítico y estas cirugías son una solución para los obesos mórbidos porque si no se van a morir de otra enfermedad”.

-¿Pero muchos de los que se operan, recuperan peso?
“Sí, cuando no logran hacer un cambio alimentario. La cirugía es la panacea cuando se logra, a través de un equipo multidisciplinario, modificar los hábitos para que pueda tener una calidad de vida.
“Algunos han adivinado como bypasear el by pass, se pasan el dato de que comiendo helado todo el día lo pasan bien, que pueden comer muchas veces en el día poquitas cosas, pero chatarra o tomar alcohol con lo que vuelven a recuperar el peso; por eso está contraindicado para los alcohólicos. Hacen leso al estómago chico y por eso, rebotan. No es que el sistema sea malo”.

-¿Sirve la liposucción?
“Veámos, la grasa se acumula en diferentes capas. Una es la que está en las vísceras como el páncreas y el hígado y también en el corazón y las arterias; ésta es la que produce enfermedades como la arterioesclerosis. Otra es la subcutánea, ésa que está debajo de la piel, que es la visible y que no produce enfermedades.
“Con los by pass gástricos se consigue vaciar de grasa las células adiposas de las vísceras con lo que el cuerpo queda sano. Con la liposucción se busca extirpar la grasa que está a nivel subcutáneo, por lo que es una solución estética, pero no es una terapia para enfrentar una enfermedad.
“Recomendaría una liposucción para una persona normal, que tiene buenos hábitos alimentarios, pero que tiene un maldito rollo que no le baja con nada”.

-¿Con la liposucción se vuelve a engordar?
“Depende. La lipoaspiración saca las células grasas completas, mientras que la láserlipolisis derrite la grasa de las células, pero no las saca.
“Con la liposucción se puede recuperar peso, pero en otras parte del cuerpo, no donde se operó y probablemente, además, se acumule más grasa en forma intravisceral por lo que se puede crear un problema de salud más grave. Con la láserlipolisis se vuelve engordar de la misma parte”.

-¿O sea, tiene contraindicaciones?
“Hoy se sostiene que la grasa subcutánea es un colchón natural contra la obesidad y no debería extirparse, porque cuando se come demás, el exceso se acumula ahí y no en órganos vitales o vísceras.
“Esto ya está demostrado con los pacientes de Sida que toman la triterapia. Las drogas que se utilizan provocan el mismo efecto que la láserlipolisis y por eso, no tienen rollos, se adelgazan mucho, pero presentan alto colesterol, se transforman en diabéticos o su presión arterial sube”.

-¿Cuáles son los riesgos de hacer dietas con medicamentos?
“Un médico, antes que todo, debe hacer una evaluación completa de la persona y centrar su trabajo, primero, en mejorar los hábitos alimentarios de ella. Si se está altamente motivado porque se es joven y son pocos lo kilos a bajar, la gran mayoría de las veces debiera hacer sólo con dietoterapia sin fármacos. Ahora, si el paciente ha hecho dieta toda la vida, le cuesta bajar de peso y no es tan joven –donde se presentan mecanismos que frenan al cuerpo- se puede ayudar el proceso con medicamento.
“Hace unos años, los únicos fármacos que existían disponibles eran los derivados anfetamínicos que ayudaban a controlar la ansiedad, a inhibir el apetito, cuestión que no es la solución al largo plazo porque se vuelve a comer cuando se abandona el medicamento. Hoy, existe la subitramina, que es un activador del metabolismo, y el orlistat, que ayuda a la no absorción de las grasas; la primera tiene efectos colaterales como el insomnio y está contraindicada para los pacientes con hipertensión arterial”.