EMOLTV

“Mi única gracia es ser como soy”

30 de Octubre de 2007 | 13:00 |
imagen
Desgarbado y algo desaliñado. El siempre chascón Matías del Río logró imponerse con su estilo más informal y se toma con humor las críticas que lo tildan de mal vestido o que lo señalan como el “trabalenguas humano” o el “Mr. Bean chileno”. Dice que ser tan “chascarriento” es parte de su disléxica forma de ser y que así ha logrado diferenciarse del resto.

Pero eso sí, no perdona que le achaquen la desaparición de “El termómetro” y saca las garras para defenderse: “No voy a dejar que alguien diga que yo lo enterré porque tuve la suerte de conducir el mejor año del programa”.

-¿Cómo te llegan las críticas?
“No hay buenas críticas de TV ahora. No he visto muchas hacia mí”.

-¿No recoges algunas notables de Larry Moe, que te ha descuerado catalogándote como el “Mr Bean chileno”, o un “trabalenguas humano”?
“(Risas) No es que no lo tome en cuenta pero más que crítico él es un personaje. O le caes bien o mal y a mí me tocó caerle mal. Yo creo que es porque me encuentra pituco, no sé, no soy terapeuta y no lo voy a analizar. Pero últimamente no me ha criticado y debe ser porque encuentra que lo he hecho bien. Pero echo de menos una crítica constructiva y analítica”.

-¿Te lo tomas con tanto humor? ¿No le encuentras algo de razón?
“Sí, pero es divertido. Me hace falta un análisis crítico y profundo. Soy chascarriento, improvisador, hippie y el día en que me meta en un formato establecido se acaba Matías del Río. La gracia de CHV es que me deja ser y jugar con mi estilo, igual que a Paulsen y a Villegas. No me han maqueteado ni me dicen que hable de otra forma. Soy el mismo chascón acá y en todas partes. No quiero perder naturalidad y eso es fundamental.
“Lo mismo en la revista Capital (que dejó el año pasado); yo escribía súper informal y fui uno de los primeros en utilizar la palabra “dictadura”, porque lo sentía. Los medios en que he estado han tenido la inteligencia de dejarme ser”.

-Pero la Radio Duna es mucho más formal que la Concierto, ¿por qué el cambio?
“Fue porque quería un desafío distinto. Ahí fui yo el que quise ponerme más formal, meterme en su maqueta y pasó que el programa se chasconeó un poco y yo me puse más formal, como un cruce de líneas. Pero ya estoy viejo para que me estén imponiendo cosas, para eso tengo cuatro niños con los que lo paso estupendo en la casa, así que cuando me impongan algo que no me acomode, amistosamente voy a decir muchas gracias, pero no. Mi única gracia es ser como soy”.

-Y si algún día te cuelgan una corbata, ¿te quedarás sin pega?
“El día de mañana, si no tengo plata y me imponen vestirme de rojo lo voy a hacer igual pero mientras tenga algo que aportar y pueda determinar dónde trabajar y que me respeten como soy, así será. Tampoco se trata de que ande dejando la escoba. Libertad con responsabilidad, esa es la gracia. Y he tenido suerte que me han respetado mi estilo. Puedo ser informal para hablar pero lo hago con sustento, tampoco ando al boleo o haciéndome el choro, soy más bien latero”.

-¿Echas de menos “El termómetro”?
“Sí, todos los días, esa presión, la adrenalina es maravillosa pero “Ultima mirada” también tiene de eso. Si me hicieran elegir no sé por cuál optaría”.

-Se dice que el programa se acabó, en parte, debido a la mala evaluación del público por tu desempeño.
“Es que la gente que dice eso habla con la guata y no con los números, no se da cuenta que la última temporada del programa fue la mejor. Eso sí, no he llegado a los niveles de megalomanía para pensar que fue gracias a mí, pero tampoco voy a dejar que alguien diga que yo lo enterré porque tuve la suerte de conducir el mejor año de “El termómetro”. Suerte, porque lo que recogí yo, probablemente lo sembró Iván (Núñez). Además, coincidió con el “boom” de noticias como la revolución de los pingüinos y eso lo supimos aprovechar”.

-Cambiando de tema, dices que eres concertacionista la gran mayoría de las veces ¿cómo es eso?
“Desde el ‘88 que mi voto ha sido mayormente para la Concertación, pero también he votado de UDI a socialista. Yo voto por la persona no por el partido. Por el que me parezca que es un tipo honesto y que tiene excelencia. La honestidad no es monopolio de ningún partido. Ahora, si tuviera que votar por el No de nuevo, lo haría un millón de veces más.
“Pero no voy a decir por quién voto, por dos razones: porque me toca interactuar todos los días con lo candidatos y porque los chilenos no estamos preparados para saber –y es un error- por quién vota la gente. No debería importar, sólo así la gente tendría claridad para darse cuenta qué entrevistas son objetivas y cuáles no. Es una inmadurez de parte del medio”.

-¿Por qué no juegas a ser precursor ahora y nos cuentas por quién votaría Matías del Río? ¿O te complica por qué estás despegando en TV?
(Ruido de aprieto) “Uuuyy, me gustaría pero tengo mis razones. Dejémoslo como un desafío pendiente mejor”.

-¿Es verdad que te gustaría ser parlamentario?
“Sí y de hecho ya me lo ofrecieron. No diré por qué partido, pero por una de las cosas que no me gustaría serlo ahora es porque no pertenezco a ninguno de los dos rebaños, ni a la Concertación ni a la oposición. Hay gente con la que yo no podría estar en el mismo partido. Pero cuando el periodismo me bote lo seré”.

-Interactúas a diario con políticos. ¿Ha influido en tu percepción de ellos?
“Sí, y tengo un alto concepto de los políticos chilenos, son muy buenos. Creo que la calidad de la política acá es muy buena: hay mucho menos corrupción que en otras partes, pero lo malo es que hay mucha sobreidealización y si alguien dice algo distinto dentro de un partido, genera polémica”.
EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?