Jóvenes hinchas de la azul

Temor a enfrentar la eyaculación precoz, exigencias de la mujer, largas horas de carrete, baja tolerancia a la frustración, entre otros factores, explican por qué los jóvenes están consumiendo Viagra.

01 de Febrero de 2008 | 09:55 |
Los jóvenes están consumiendo Viagra, eso es una realidad y nadie lo puede negar. Y la explicación estaría en una cultura donde prima la inmediatez, las falsas expectativas sobre el rendimiento sexual y un vacío espiritual que empuja a estos hombres a recurrir a la pastillita azul.

Si bien el Viagra es un medicamento creado para adultos mayores de 40 años y para una condición médica y psicológica específica, especialistas coinciden en que el consumo del fármaco es cada vez más común en la juventud chilena.

El psicólogo Leonardo Tognarelli asegura que los varones entre 20 y 25 años que toman dicho fármaco lo utilizan como un método inmediato de placer, pero esconden detrás de ello, su poca tolerancia a la frustración y el no darse el tiempo necesario para formar una relación sobre la base del amor y del afecto.

Y así como hay lolos que alguna vez han tomado el fármaco para “probar” y saber de qué se trata, hay otros que lo están haciendo algo habitual ya que les da seguridad en materia sexual. “El efecto que produce el Viagra en menores va directamente relacionado con el hecho de que la pastilla les produce confianza sobre cómo reaccionará su cuerpo, saben que tomándola van a rendir bien. Eso es lo que buscan los jóvenes, la cosa automática, rápida y eficaz”, asegura el psicólogo Nicolás de la Barra.

En esta cultura inmediatista, los jóvenes sólo buscan alcanzar el éxito y un buen rendimiento; además, se suma el hecho de que no están creando lazos con las cosas que realizan o que emprenden. “Me tomo la pastilla y cumplí”, vendría a ser la filosofía que hay detrás, afirma Tognarelli.

Otro elemento que pesa es el no sentirse aceptado, especialmente cuando está presente un cuadro de eyaculación precoz. De la Barra asegura que los jóvenes buscan mayor confianza y seguridad, ya que al consumirla logran que la relación sexual dure más tiempo, hecho que, por lo general, es lo que les avergüenza cuando sufren de alguna disfunción sexual.

Juan, de 23 años -quien confiesa haber consumido Viagra para probar-, reconoce que, sorprendido de sus efectos, decidió usarla en forma cotidiana. Sin embargo, también sabe que eso le ha generado un efecto adverso en su conducta sexual, ya que si no toma la pastilla azul, se inhibe o no tiene seguridad en sí mismo durante el acto. De hecho, confiesa estar arrepentido de haber hecho esa “pendejada”, ya que hoy tiene una pareja estable con la que quiere estar bien en todos los planos, pero se siente inseguro de su cuerpo y debe depender del fármaco para rendir como “macho”.

Eyaculadores precoces

Razones para probar hay muchas, pero hay un aspecto novedoso. “Mi polola me aconsejó tomarlo porque no estaba satisfecha, y decidí probar con el Viagra durante un tiempo, después mejoré considerablemente sin la ayuda del fármaco, realmente lo recomiendo como terapia”, expresa un joven de 22 años.

El psicólogo Tognarelli enfatiza que “los jóvenes pretenden una validación externa más que una auto validación. Están preocupados de que la mujer que tuvo la suerte de acostarse con ellos, los recuerde como el mejor en la cama, en vez de conformarse ellos mismos y reafirmarse como persona, como hombre”.

Así el uso del Viagra permite determinar que los jóvenes que lo usan presentan como característica la ansiedad. “Estamos en un mundo donde se están educando jóvenes sin paciencia, sin tolerancia a la frustración y sobre todo ansiosos, poco pasivos y exageradamente activos”, asegura el psicólogo Nicolás de la Barra.

Los especialistas aseguran que una identidad no constituida y un ‘yo’ poco estructurado son claves para este tipo de conductas, donde el joven busca a través de una ayuda externa y superficial, mejorar algún tipo de problema que ni siquiera, en muchos casos, padece.

Es decir, en busca del camino fácil, rápido, haciéndole el quite a la incertidumbre que produce lo paulatino, accede a este tipo de remedios sin padecer de impotencia o eyaculación precoz.

Y al contrario, esa ansiedad e inmediatez por rendir es lo que explica el alto porcentaje de eyaculación precoz en menores de 30 años, muchos de los cuales presentan esta disfunción debido a la presión psicológica que se imprimen. En esos casos, el Viagra relaja al joven y permite que deje sus temores a un lado, explica el psicólogo Cristián Retamales.

“La continuidad de este acto (tomar Viagra) irá incrementando el vacío existencial de los jóvenes, porque les gusta, les es llamativo y les da una opción fácil que ni siquiera tiene contraindicaciones graves que preocupen al joven a la hora de consumirlo”, asegura Leonardo Tognarelli.

Además, cada hombre, sabe en lo más profundo, que la erección es fruto de un gran deseo que a la vez refleja un signo de poder, de virilidad; pero ello solo dura lo que dura el acto sexual y termina con la evidencia de la eyaculación. “Ahora, cómo poder hacer que esta sensación, que se oculta en las profundidades de la psiquis, perdure. La respuesta: usando Viagra, porque se quiere hacer real el deseo masculino más enquistado en lo inconsciente, que sería ser el macho dominante, el macho-potencia, el que no pierde poder”, sostiene el psicólogo Juan Pablo Rubio.

Los especialistas coinciden en que esto da fe de que el tema sexual está trastocado, que ya no se respeta el acto de amor involucrado, o sea, los jóvenes sólo se preocupan de provocar placer y ojalá, ser los más potentes en la cama.

“El uso de Viagra en jóvenes coincide con el estilo de vida que corre, en el cual el disfrute sexual manda y se pretende optimizar dicha experiencia, así como la idea de que lo más grande es mejor que lo menos grande”, afirma el urólogo Andrés Figueroa.
Al alcance de la mano
La existencia de varios derivados del Viagra ha favorecido el hecho de que estos fármacos estén al alcance de la mano para los jóvenes. Helpin, Levitra, Lifter, Cialis, Alfin, Ripol y Seler, que valen entre $9.000 y $14.000, generan el mismo efecto pues algunos contienen la misma droga que tiene la pastilla azul, llamada "Sildenafil", y se venden sin receta médica.
“Estos fármacos deberían ser controlados bajo receta médica, pero generalmente no es así”, afirma Carmen Velasco, gerente general del laboratorio Eli Lilly que tiene el Cialis.

El desenfreno de la juventud

La mayoría de los jóvenes cree que logrando rendir bien y durar un buen tiempo para satisfacer a la mujer, es lo que debe hacerse, pero, la verdad, es que al hombre y su pareja les hace falta encontrarse. “Los jóvenes actúan como animales y no están acostumbrados a conversar, a decirse qué es lo que le gusta y lo que no”, asegura el psicólogo Nicolás de la Barra.

Y así, ese afán incontrolable de durar, de escuchar, al fin, que la mujer llegó al orgasmo, se traduce en falta de creatividad y no darse el tiempo para tener fantasías sexuales con la pareja. “La sexualidad se ha enfriado, ya no responde al acto de amor, de tocarse, de sentir al otro, de excitar a la pareja con palabras, con caricias, y eso va matando la sensualidad”, afirma Cristián Retamales.

Nicolás de la Barra explica el fenómeno anterior en el hecho de que los jóvenes de hoy viven la vida a mil por hora, no razonan, no se detienen a pensar, algo les da ganas y actúan. “Tomar una pastilla para rendir mejor, demuestra que los adolescentes están haciendo hasta del sexo algo manipulado”, asegura.

En una vida sin límites, el Viagra es un aporte, tal como lo explica De la Barra: “Si nos detenemos a pensar en la juventud de hoy, vemos a personas de entre 20 y 30 años que no tienen freno, quieren que les vaya bien en la universidad, pero salen todos los fin de semanas, quieren emborracharse, pero también quieren ser unos sementales en la cama, quieren hacer carreras de autos, sabiendo que han consumido trago, y quieren ser los mejores en la cama, consumiendo Viagra, así de precipitada es la conducta del joven”.

El rol de la mujer

La mujer actual exige mucho más que antes y eso incluye el plano sexual. Lo que responde a otro factor por el cuál los jóvenes están consumiendo Viagra. “La pareja está actuando sobre la base de desafíos y no del amor”, asegura el psicólogo Nicolás de la Barra.

El psicólogo Cristián Retamales agrega que “el hombre de antaño, acostumbrado a dirigir y ordenar bajo un sistema primordialmente machista y patriarcal, sólo se preocupaba (o casi todos) de su propia satisfacción. Hoy, cuando las cosas están más equiparadas y se ha incorporado y aceptado en la conciencia popular el dicho ‘el hombre cuando puede y la mujer cuando quiere’, la mujer ha tomado cierta ventaja en cuanto a sus exigencias, en cuanto a que si no está satisfecha, tiene la posibilidad y/o alternativa de buscar satisfacción por otros lados, cuestión que queda demostrado en el notable aumento de cifras de infidelidad”.

“La liberación de la mujer en materia sexual es un hecho, incluso muchas veces son ellas las que aconsejan a sus parejas sobre cómo provocar con nuevas cosas, lo que al mismo tiempo le va generando más exigencias al hombre a la hora de tener relaciones sexuales”, sostiene De la Barra.

El psicólogo Juan Pablo Rubio va más al fondo: “La mujer es quien evidencia permanentemente la potencia de masculinidad. Es ella quien, frente a la queja de insatisfacción sexual, desmantela la profunda fantasía masculina”.

Esta exigencia da cuenta de una mujer moderna, más liberal. “Una mujer que demanda placer y si no lo obtiene está en su justo derecho de buscarse un amante y poner en acción sus propias fantasías eróticas, que también están relacionadas y ligadas a la potencia sexual del hombre. Tiempos en donde el despertar sexual, el conocimiento de la sexualidad, se hace cada día más frecuente”, enfatiza el profesional.


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