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Un día junto al sol

Los especialistas están de acuerdo: hay que protegerse antes, durante y después de la exposición al sol. Y las formas de hacerlo son variadas. Todo, para que disfrutar el verano no sea sinónimo de agredir la piel.

20 de Enero de 2009 | 08:47 |
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Antes del sol, la importancia de prevenir

La forma más simple de cuidar la piel es no exponiéndose al sol a las horas en que la radiación es más fuerte: entre las diez de la mañana y las tres de la tarde. De acuerdo al experto Juan Honeyman, se puede calcular a través de la sombra: si uno de pie no tiene sombra, el riesgo es mayor.

Antes de ir a la playa: Precauciones como usar sombreros y anteojos. Al elegir un bloqueador debe tenerse en cuenta el factor de protección solar (SPF). Lo que este número indica es la cantidad de tiempo que se puede pasar al sol antes de quemarse la piel. Por ejemplo, si una persona sin protector demora diez minutos en comenzar a quemarse, al utilizar un factor 15, debiera demorar 150 minutos. El sistema fue establecido por la FDA (Food and Drug Administration, en Estados Unidos). Para que alcance a penetrar la piel, el bloqueador debe aplicarse media hora antes de ir a la playa o la piscina. La dermatóloga de la Clínica Santa María, Emilia Zegpi, agrega que la hidratación es clave.

El avance de la capa de ozono A pesar de que la utilización de gases que afectan a la capa de ozono -clorofluorocarbonos (CFC) y halón- ha disminuido en el último tiempo, gracias a diferentes acuerdos internacionales, el agujero podría seguir creciendo, por lo menos durante los próximos diez años.

Los gases que ya están en la capa de ozono demorarán varias décadas en desaparecer y el ritmo en que lo hagan también dependerá de cuándo dejen de utilizarlos definitivamente los países en desarrollo. Tanto en el año 2000 como en 2003, el agujero en la capa de ozono alcanzó su dimensión más alta de la historia: llegó a medir 25 kilómetros cuadrados.

Esto es importante porque, en circunstancias normales, la capa de ozono es la encargada de filtrar los rayos ultravioleta, que pueden provocar cáncer a la piel. Como consecuencia de este agujero, que en realidad es una disminución en la concentración de ese gas en la atmósfera, los rayos UV llegan en mayor medida a la Tierra, lo que se convierte en un peligro para la salud.

Durante, protección y reaplicación

La radiación UV es la energía del sol que llega a la Tierra compuesta por dos tipos de rayos: UVA y UVB. Mientras los UVB tienen más probabilidad de causar quemaduras en la superficie, los UVA atraviesan la piel de más profundamente. Ambos pueden provocar cáncer.
Las cifras

50% El cáncer de piel es el cáncer más frecuente, y representa el 50% de todos los cánceres a nivel mundial.
200 Cada año mueren alrededor de 200 personas por cáncer de piel en Chile.
90% La RUV (Radiación Ultravioleta), es responsable del 90% de todos los cánceres cutáneos.
100% La radiación UV ha aumentado en casi un 10% en relación a esta misma época en 2006 y 2007.

Mientras dura la exposición solar: Reaplicar el bloqueador cada media hora, porque factores como el calor y los baños en el mar disminuyen la eficacia de los productos. El dermatólogo Patricio Figueroa agrega: "se deben tener cuidados especiales, como utilizar bloqueador de gran protección con SPF 30 o mayor de 50 para personas de tez más clara, con rosácea o problemas de pigmentación en la piel".

Consejos para un bloqueador efectivo: no se desvanece con el agua, es hipoalergénico y protege contra los rayos UVA y B. Hay dos tipos de filtros solares: físicos, con sustancias inorgánicas, en que la radiación UV se refleja en la superficie de la piel, y químicos: compuestos orgánicos que absorben la radiación UV y la emiten como radiación térmica.

Los tipos de cáncer que preocupan a los médicos De acuerdo a información publicada por la Clínica Las Condes, existen tres tipos de cáncer como consecuencia de una exposición inadecuada al sol: el basocelular (el más frecuente y menos agresivo), el espinocelular (frecuente y agresivo) y el melanoma maligno (el más agresivo, que ha experimentado un gran aumento en Chile en las últimas cinco décadas). Los dos primeros son causados por los efectos acumulativos del sol; el último puede originarse por exposiciones breves, pero intensas, que causan quemaduras solares durante la infancia y la adolescencia.

Pero una correcta actitud frente al sol puede evitar problemas. Según el dermatólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile Juan Honeyman, es importante considerar que la exposición solar es acumulativa a través de toda la vida y se expresa por medio de la disfunción celular. "Los niños y los adolescentes reciben tres veces más radiación anual que los adultos. El mayor grado de exposición se da durante los primeros 20 a 30 años de vida. Alrededor de un 80% de la radiación ultravioleta llega antes de los 18 años. Una piel bronceada no es sinónimo de salud: es la respuesta de defensa de la piel al daño causado por las radiaciones solares".

2 minutos de exposición solar "Se ha calculado que bastan dos minutos de exposición solar para inducir el aumento de la pigmentación en la piel, y también el pelo puede aumentar su resecamiento", explica el dermatólogo Patricio Figueroa. Protegerse del sol previene el daño de ambas estructuras. Del pelo, porque evita la sequedad, aspereza, fragilidad y caída. De la piel, porque, según el experto Juan Honeyman, el sol puede provocar daños agudos: quemaduras, insolaciones y alergias, o crónicos: fotoenvejecimiento, precáncer o cáncer.
Tipos de protección
El dermatólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, Juan Honeyman, explica que existen diferentes tipos de protección, tanto externos como internos.
Fotoprotección exógena
Fotoprotección física: sombreros, anteojos de sol, vestuario en general.
Fotoprotectores tópicos: filtros químicos y físicos.
Fotoprotección oral: píldoras que modulan la inflamación por UV, pero que no superan a los filtros solares.
Fotoprotección endógena
a) Elementos propios de la piel que confieren protección:
Pigmentación de la piel: la melanina absorbe radiaciones UV y barre el anión superóxido (un radical libre que puede provocar hipertensión).
Sudor: ácido urocánico que absorbe radiaciones UV
Engrosamiento del estrato córneo (la capa de la piel que previene el ingreso de sustancias extrañas al cuerpo): el engrosamiento y descamación de la piel evitan su destrucción celular.
b) Aportes nutricionales:
Vitaminas y nutrientes: ascorbatos, glutatión, tocoferol alfa o vitamina E (están principalmente en las verduras, en las hortalizas de hoja verde y en productos como el maíz, las nueces y aceitunas).
c) Activación de moléculas antioxidantes.

Exfoliar a veces, hidratar siempre Cuándo exfoliar: Aunque es bueno exfoliar una vez a la semana, no es recomendable cuando se va a tomar sol, o poco tiempo después. El experto Juan Honeyman aclara que la exfoliación no puede corregir daños solares agudos, pero sirve para mejorar los crónicos, como manchas y fotoenvejecimiento.

Cuándo hidratar: Mantener la piel hidratada es de suma importancia para conservarla saludable. De acuerdo al especialista Robinson Guerrero, deben utilizarse cremas y aceites, a diario al salir de la ducha y en especial después de exponerse al sol.

Los otros riesgos de la playa: Además de las quemaduras solares, existen algunos tipos de alergia o de hipersensibilidad al sol, espontáneos o producto de algunos medicamentos. Hay que agregar los riesgos que presentan las picaduras de insectos, infecciones o accidentes. De acuerdo a la doctora Zegpi, "el viento, la arena y el agua salada también son agresiones que tienden a dañar la piel, la secan y la tornan escamosa". Por otra parte, hay que prevenir posibles infecciones por hongos y bacterias, un riesgo debido a la cantidad de gente que pasa por la playa.

Después del sol, el alivio

Frente a piel roja e irritada: Después de exponerse al sol es probable que la piel enrojezca y se irrite, incluso habiendo utilizado factor de protección. Además, aunque no se expresen exteriormente, los expertos coinciden en que las capas profundas de la piel se pueden haber visto afectadas a causa del sol. En primer lugar, como consecuencia de la deshidratación, la piel se puede arrugar y manchar. Por otra parte, se modifica la estructura del colágeno y se produce el envejecimiento cutáneo.

Para evitar que los daños pasen a más: Incluso para prevenir las molestias posteriores, es bueno tomar medidas que alivien la piel: por ejemplo, darse una ducha tibia, utilizar ropa liviana y aplicar hidratantes. "En caso de quemadura solar, sirven mucho el agua fría o el agua termal en spray, además de los geles con aloe vera o aceite de emú", explica el dermatólogo Robinson Guerrero.

También la experta Emilia Zegpi aconseja utilizar lociones post-solares, reparadores y que contengan sustancias calmantes, nutritivas y antiinflamatorias.




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