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Más allá de la elongación

El estiramiento templa el tono muscular, aumenta la resistencia elástica de músculos, tendones y ligamentos, y sirve como ejercicio de focalización y de relajación activa.

10 de Marzo de 2009 | 11:56 |
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La elongación dinámica o estática de nuestros ligamentos, tendones y músculos está implícita en la práctica de muchas disciplinas psicofísicas como el yoga, el Pilates, el Tai Chi o la danza, entre muchas otras.

Todas propenden a una conexión del cuerpo-mente, aumentando la conciencia del cuerpo y dando paso a una sensación de bienestar... y a un mejor estado de vida. Y no sólo eso. Un aumento de la flexibilidad previene lesiones y el anquilosamiento del aparato locomotor

En los deportistas de alto rendimiento, deporte y salud no van de la mano, porque la dosis de ejercicios es una sobredosis, resultando más vulnerables a desarrollar lesiones estructurales, por uso y abuso de su cuerpo.

En ellos es aconsejable introducir un entrenamiento de flexibilidad, una rutina de elongación, pilar fundamental de prevención de lesiones. Y no sólo eso. Prácticas complementarias como las antes citadas ayudan al mismo propósito, además de brindarle al entrenamiento un antídoto del tedio: la diversidad.

Múltiples beneficios

La elongación no debe considerarse sólo como etapa hipodinámica de un calentamiento, sino que también como una disciplina per se. Participa templando nuestro tono muscular, que resulta del porcentaje de fibras musculares que permanecen contraídas en reposo.

Responsable de nuestra postura, el tono muscular es regulado por receptores que se encuentran en las inserciones musculares. Sus señales se traducen en más o menos tono muscular.

Además, la elongación aumenta la resistencia elástica de músculos, tendones y ligamentos. Los ejercicios de estiramiento deben ser paulatinos. De no ser así, pueden resultar contraproducentes.

También deben ser coordinados con el ritmo respiratorio, sintiendo la elongación a medida que se inspira y expira, y entregándose lentamente a su sensación. No a las insistencias. El énfasis es en la sensación de estiramiento. No en la flexibilidad, ni en las comparaciones individuales.

Hay que llegar al límite personal y sostenerlo respirando diez, veinte y hasta treinta segundos. Así nos damos tiempo para "entrar al cuerpo", o dicho de otro modo, para empezar a percibirlo más allá del bloqueo de nuestra mente verbalizadora.

Y quizás por esto, es un menoscabo atribuir a los ejercicios de elongación sólo un carácter profiláctico de lesiones. Casi todas las escuelas y organizaciones atléticas enfocan los ejercicios de elongación en la prevención de lesiones, aunque esto es limitar sus efectos.

La elongación sirve como ejercicio de focalización y de relajación activa. Vemos a los atletas usando formas de relajación todo el tiempo, como profundas inspiraciones antes de ejecutar un salto, o un tiro. Ciclistas, nadadores, corredores, etcétera, todos desarrollan una habilidad para enfocarse y relajarse activamente, en ese espacio de justa tensión, de control con desapego.

Hay poco espacio para aprender a relajarnos activamente. Lo que es cierto es que muchas veces nos dicen que nos relajemos. Aprender a elongar nos ayudará enormemente a aprender lo que es una relajación activa, y que puede traducirse en rendir bien bajo presión... El arte del triunfo.
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