Si tienes en mente unas hiper románticas y sexópatas vacaciones con tu pareja, entonces no cargues en el auto a tu suegra, la polola de tu hijo, ni al primo lejano que reapareció después de muchos años y menos al perro.
Por lo menos eso es lo que recomiendan los especialistas en terapias de pareja que aseguran que, sin el estrés del día a día, la pareja goza del momento ideal para que los afectos afloren y se sientan más que nunca. Eso sí, la posibilidad de reencontrarse con el ser amado requiere de ciertas condiciones.
“Las vacaciones no son el contexto habitual de la relación de pareja y eso hace que las relaciones sean más sorpresivas y por lo tanto más placenteras. Hay un cambio de escenario que implica menos preocupaciones y horarios más flexibles. No hay que levantarse el otro día a trabajar y hacer las tareas con los hijos. Eso permite una mejor relación sexual y en general, de pareja”, explica Carmen Gloria Díaz, psicóloga de la Universidad de Chile.
En el plano sexual al menos las cosas parecen mejorar bastante. Estudios internacionales destacan esta tendencia, tales como el realizado en Israel por la Universidad de Ben Gurión y publicado por la edición electrónica del diario “Haaretz”, el cual indica que “para las mujeres israelíes el hecho de irse de vacaciones lleva implícito mantener más relaciones sexuales tanto si tienen pareja como si no”.
Tal hallazgo también se desprende de un estudio realizado en España por la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS) en donde se destaca que: “Las vacaciones y el tiempo libre son para un 80 por ciento de los españoles el factor determinante para dedicar más tiempo a las relaciones sexuales y más de la mitad asegura que durante las vacaciones las relaciones sexuales son más imaginativas, intensas y detallistas”.
Es un período para renovar el placer erótico, según manifiesta Roberto Rosenzvaig, destacado sexólogo en su blog sobre sexualidad y pareja. El tiempo libre y el calor relajan los ánimos y los juegos previos gozan de una vitalidad impensada durante el ajetreado año. El sexo matutino se disfruta mejor y por un tiempo más prolongado porque no hay que preocuparse de llegar a la hora al trabajo o al colegio, beneficiando la calidad de la intimidad en la relación significativamente.
Lo ideal en este escenario es “atreverse” como sostiene Carmen Gloria Díaz. En este tiempo debe evitarse en lo posible caer en la rutina de mirarse fugazmente y decir “tengamos relaciones” y comenzar con el acto sexual. “Tiene que haber un proceso de conquista, de seducción, de jugar ahora que hay más tiempo. En la relación de pareja todo está permitido mientras ambos estén de acuerdo”, acota Díaz.
Tatiana Guillón, psicóloga y psicoanalista de la Universidad Andrés Bello también destaca la importancia del sexo en la calidad del lazo afectivo de la pareja: “Tener más sexo mejora la calidad de la relación. Es un espacio de encuentro de la pareja y de disfrute por el placer que genera”, asevera.
La clave está en buscar espacios de satisfacción dentro del tiempo libre que se comparte lejos del hogar, agrega la especialista. Por eso, además del sexo, las parejas deben encontrar un momento sólo para ellos en donde puedan conversar y evaluar la relación, pese a que las oportunidades se vean amenazadas cuando las parejas también son padres: “Ellos tienen que recordar que además de ser padres, son pareja. Muchos dejan de lado este rol amoroso, sobre todo en los primeros cinco años de crianza de los hijos. Deben dejar espacios para compartir y conversar sobre ellos y no sobre los niños; hacer un balance de lo que ha sido el año para ellos y lo que esperan para el próximo año”, observa Carmen Gloria Díaz.
Las posibilidades están al alcance de la mano para compartir y disfrutar las vacaciones juntos, “siempre y cuando haya un acuerdo con anticipación en donde puedan realizar actividades que no pueden hacer debido a las obligaciones que se dan durante el año”, indica Carmen Gloria Díaz.
Por lo tanto, se deben definir prioridades antes de elegir: “descanso, diversión, vida en familia, reencuentro de la pareja, activar una alicaída vida sexual o romance. Porque si lo que se busca es reencuentro, intimidad y sexo, es poco probable que se tenga éxito si las vacaciones incluyen a todo el grupo familiar, abuela, nana y perro”, complementa Rosenzvaig.
Rosenzvaig además, diferencia entre las parejas “satisfechas y no satisfechas con su vida erótica” quienes dejan entrever conflictos no resueltos que se acentúan en las vacaciones por pasar más tiempo juntos. Las vacaciones son un tiempo de descanso y diversión, sin embargo, muchas parejas “ponen muchas expectativas en las vacaciones para solucionar las cosas de forma mágica y si hay conflictos permanentes de comunicación pueden aumentar en intensidad y en frecuencia durante las vacaciones. Entonces ahí surge un problema porque las vacaciones por sí mismas no son una solución a los problemas”, revela Carmen Gloria Díaz.
No obstante, las esperanzas no deben perderse cuando la relación no anda muy bien y hay muchas diferencias. Precisamente en el hecho de “tener diferencias” por pensar y sentir de distinta forma es donde la relación encuentra su vitalidad, “si no la pareja sería una continuidad del otro”, argumenta Tatiana Guillón.
“Hay parejas que no son tan afines pero si son capaces de desarrollar mayor conocimiento de sí mismos van a saber encontrar recursos para lograr llegar a un acuerdo. Por lo tanto, no hay una fórmula o una pauta específica de conducta que alguien pudiera dar para decir qué es mejor. Cada pareja es un mundo, una situación nueva. Lo que sí podemos asegurar es que cuanto mayor conocimiento de sí posea la pareja, mayores posibilidades tendrá de llegar a negociaciones que favorezcan que el vínculo perdure en el tiempo. Entonces la idea es aprovechar las vacaciones para llegar a conocerse y comunicarse mejor”, remata Guillón.