-¿Retirada de la política? “Retirada”, contesta e inmediatamente se larga a reír. Es que Marcela Cubillos sabe que no es verdad, porque hace sólo cinco segundos le acaba de colgar a un ex compañero de bancada de la UDI con el que pasa revista a algunos hechos de la contingencia.
Es verdad que ya no está en el Parlamento, pero sus nuevos rumbos no la alejaron mucho de lo que se acostumbra a llamar a las ocho manzanas del poder, porque al frente del Centro de Políticas Públicas de la Universidad Mayor, su tiempo está enfocado totalmente a la evaluación de la gestión pública en todo su ámbito.
Se le ve relajada y se toma con humor muchas cosas, como la serie de informaciones que rondaron el lanzamiento de su libro conjunto con su pareja, el senador Andrés Allamand, “La estrella y el arcoiris”, sobre la campaña de Sebastián Piñera y que decían que éste estaba enojado con el texto. “Estoy retirada de la política activa”, precisa y agrega “me encanta la política, voy a seguir siempre en ella, pero no quería seguir de parlamentaria”.
-¿Qué tiempos recuperaste?
“Trabajo igual muchísimo, hace muchos años mi trabajo es full time, haga lo que haga, pero más que tiempo, trabajo más contenta. No quería seguir de diputada, fue un período bonito y estoy agradecida de la oportunidad que tuve, pero quería un cambio. No voy a Valparaíso, lo que es una reducción en horas...”.
-¿Más conectada con tus tres hijos?
“Nunca me deje de conectar. La verdad es que la forma como ejercí la política fue de manera bien acotada. De hecho nunca acepté ir por un distrito distinto, y nunca me embarque en cargos en el partido y en la bancada parlamentaria que implicaran una carrera política. A lo mejor pude haber hecho mucho más como diputada, pero la forma como ejercí mi cargo fue acotada para no sacrificar mi vida familiar. Mis niños no sintieron muchos cambios, en el diario vivir, no”.
-Por lo que dices queda volando la idea de que la política no se lleva con la mujer.
“Depende como la lleves, tienes que estar dispuesta a equilibrar tus cosas de cierta manera. Yo, desde que empecé, dije que no quería hacer carrera...”.
-¿Para no asumir los costos que no tienen los hombres?
“Claro, pero en mí no eran costos. Tengo claro que mi felicidad va por el lado de tener un buen equilibrio en todos los aspectos de mi vida, incluida mi maternidad. Nunca lo tome como costo, lo tomé como una opción mía y cada uno tiene que ser honesto con las opciones que le hacen feliz. A mí me hace feliz poder tener un trabajo entretenido en la esfera que me gustaba, que era la política, pero al mismo tiempo desarrollarme en otras áreas como mi vida familiar con mis hijos.
“La política es súper complicada, pero yo siempre asumí que no quería hacer una carrera. A lo mejor a mí me salió más fácil porque yo tome una decisión. Me pasó que no me proyecté en una carrera política, no quería ser diputada toda la vida, entonces fue más fácil inventarse una vida profesional diferente”.
-¿Se echa de menos estar en los círculos del poder?
“No, nunca sentí que lo estuviera demasiado, y no lo echo de menos. “Nunca me entusiasmó demasiado ese aspecto; me fui a trabajar a la campaña de Piñera a hacer lo que se me pidiera, y feliz trabajé pero sabiendo que no me proyectaba; de hecho este trabajo en la Universidad Mayor lo concreté en julio del año pasado. No echo de menos porque no era donde tenía ni mi corazón ni mis aspiraciones”.
-¿El tema de la agenda de género no está instalado, entonces, en tu vida?
“No lo tengo puesto como está planteado a veces. Siento que hay una falencia como se está abordando hoy día. Me molesta este enfoque de que lo que falta es que el hombre coopere más en la casa, cuando hay que asumir que hay una gran cantidad de mujeres en Chile que no tiene hombre y que es el Estado el que tiene que asumir. O sea, hay muchas mujeres que la ley del post natal masculino o el permiso paternal no le afectan en nada porque están solas, no tienen hombre que asuma de padre, ni de pareja y a esa mujer es a la que hay ayudar para que no tenga que elegir entre mantener a sus hijos y preocuparse de sus hijos.
“El enfoque puesto en una cosa media cultural está bien, pero eso se da en cierto nivel de ingreso. En Chile hay una gran cantidad de mujeres jefas de hogar y ahí veo una falencia”. Se entusiasma con el tema y sigue: “en donde también hay otra deuda es en el tema de la violencia contra la mujeres, la violencia machista”.
Y expresa su contento por el hecho de que el ministro de Justicia esté analizando la implementación de un sistema de brazalete para hombres y mujeres de manera que una mujer amenazada pueda saber a través de su sensor que su victimario está cerca.
-El tema de género fue importante en el gobierno de Michelle Bachelet. ¿Pierde ahora relevancia?
“En lo que fue relevante fue la mujer en política, a raíz de ella, de las ministras y del tema de cuotas de participación en política que levantaron, pero no siento que haya sido una agenda de género de fondo, como el cómo contribuir a que una mujer pueda desarrollarse en igualdad de condiciones. Y en el tema de la violencia contra la mujer hay una gran deuda pendiente del gobierno de Bachelet, es cosa de mirar la cantidad de femicidios, o la deuda en justicia de familia.
“No siento que hayan hecho nada relevante como para que puede rendir una buena cuenta de su gestión”.
-En este gobierno el enfoque está cambiando. La ministra del Sernam habla de terminar con la guerra de los sexos. ¿Es un nuevo enfoque frente a la paridad, la igualdad?
“Creo que el Sernam tiene que hacerse cargo de esa gran cantidad de mujeres a las que la guerra de los sexos nunca ha sido su tema, que crían niños solos. Creo que la labor principal del Sernam debiera darse ahí, más que tener una agenda sobre las mujeres en los cargos de poder, en los directorios o altos cargos. La labor del Estado es hacerse cargo de mujeres, insisto, para las cuales la guerra de los sexos nunca fue tema en su diario vivir.
“Eso calza con la propuesta de Piñera de tener un enfoque más de igualdad, más social y menos ideológico y más real”.