Un entrenamiento muy personal

Si bien los expertos recomiendan la ejercitación vaginal, sobre todo para evitar la incontinencia urinaria o el prolapso visceral post parto, además, tonifica los músculos genitales, provocando mayor placer.

15 de Octubre de 2010 | 10:45 | Emol
El Mercurio.
A las semanas de haber dado a luz, el Estado francés costea a sus ciudadanas una terapia perineal o, mejor dicho, ejercicios vaginales para recobrar la musculatura genital, y así, retomar su vida íntima para tener más hijos. Son los beneficios de vivir en un país que quiere incrementar su tasa de natalidad.

Según cuenta el sexólogo y ginecólogo Roberto Rodríguez, si bien el fortalecimiento de la musculatura vaginal puede llegar a tener beneficios en la vida íntima, son sobre todo recomendables para, tras un parto natural, evitar cierto grado de incontinencia urinaria -al toser, reír o hacer un esfuerzo- o incluso prolapsos, que son el descenso de órganos como la vejiga o el útero. Para eso, y antes que una operación sea el único remedio, es que los expertos recomiendan los famosos ejercicios de Kegel.

“Es una técnica que busca identificar los músculos del piso pélvico, que se pueden detectar al estar orinando y cortar el chorro de orina”, explica el sexólogo y urólogo Mauricio Salas.

Según señala, está demostrado que contraer de  5 a 10 segundos estos músculos, en 3 series de 30 contracciones, aproximadamente, “no solamente tonifica los músculos esfintéricos, sino que permite tener un manejo de la sensibilidad”.

Tal como lo describe Rodríguez, el fortalecimiento del suelo pélvico permite apretar más el pene cuando se producen las naturales contracciones involuntarias durante el acto sexual y, por ende, aumenta la sensación de roce, produciendo mayor placer.

Otros entrenamientos

Otra manera de ejercitar los músculos vaginales es con la utilización de un sistema (LadySystem) que utiliza pequeños conos con peso que se introducen en la vagina y que deben ser apretados por las paredes, para evitar que se caigan.

Pero Rodríguez comenta que éstos no tuvieron mucho éxito en las pacientes chilenas, ya que debían ser usados en la vida cotidiana. Por ejemplo, antes de irse a trabajar y quedarse con el cono puesto. “Es como aprender a caminar de puntillas con una espina en el talón”, ejemplifica el doctor.

Por su parte, Salas, menciona la gimnasia abdominal hipopresiva (G.A.H.), destinada sobre todo a prevenir prolapsos o lesiones post parto, tonificando los músculos de la cinta abdominal y del suelo pélvico. Además, mejora la postura.

Son ejercicios lentos en los que se deben mantener posiciones durante unos segundos y requieren la supervisión de un experto, como un kinesiólogo.

“Todas las mujeres deberían tener algún grado de actividad física general y abomino perineal, ya que ayuda al estado del cuerpo y también en los dominios de la sexualidad”, comenta Salas.
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