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Imaginarse una comida con lujo de detalles reduce el apetito

Científicos descubrieron que "comer" en el pensamiento sí satisface.

09 de Diciembre de 2010 | 16:16 | DPA
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Bloomberg
NUEVA YORK / WASHINGTON.- Imaginarse una barra de chocolate no hace engordar, pero sí satisface, afirman científicos estadounidenses, que descubrieron que las personas que piensan con todo detalle en la comida no tienen más apetito sino menos.

Hasta ahora era ampliamente aceptado, no sólo entre los legos, que cuando uno piensa, por ejemplo en un pollo asado, de inmediato comienza a tener deseo de comerlo.

También la mayoría de los científicos sostenía que cuando uno piensa en una comida se desencadenan los mismos procesos neuronales que cuando uno come, huele o ve ese plato.

Sin embargo, científicos de la Universidad privada Carnegie Mellon de Pittsburgh, en el estado de Pennsylvania, descubrieron que todo este proceso es mucho más complicado.

Según indican en un artículo publicado en la revista "Science", si bien un pensamiento superficial en una comida abre el apetito, cuanto más detallado se imagina uno comiendo ese plato, tanto más se reduce el apetito.

"Nuestros resultados muestran que es básicamente equivocado reprimir los pensamientos en comidas muy deseadas, para contener el apetito", dijo el director del estudio, Carey Morewedge.

Junto con sus colegas realizó un experimento en el cual pidió a algunos voluntarios imaginarse comiendo pedacitos de chocolate. Otros debían pensar en insertar monedas. A ambos grupos se les indicaba la cantidad exacta de objetos en los que debían centrar sus pensamientos.

A continuación, a todos se les ofrecieron bombones. Las personas que habían comido en pensamientos, tomaron menos.

Los científicos explican este comportamiento con la habituación al estímulo del apetito.

"La habituación es uno de los procesos fundamentales, que determinan cuánto consumimos, cuándo terminamos y cuándo pasamos a consumir otra cosa", dijo Joachim Vosgerau, profesor de marketing y miembro del grupo de expertos que realizó la investigación.

"En cierto punto, la mera imaginación de una experiencia es un sustituto de la experiencia real. La diferencia entre imaginación mental y experiencia verdadera es aparentemente mucho menor que lo supuesto hasta ahora", añadió.