Silvia Selowsky: “Cuando tienes todo puesto afuera te pasan cosas que te remecen”

La tarotista, que acaba de lanzar su libro “Símbolos y oráculos” habla del camino al autodescurimiento que propone el mundo alternativo, mal llamado esotérico.

30 de Diciembre de 2010 | 08:24 | Por María José Errázuriz L.
Emol
Ejerció muchos años como periodista y después como relacionadora pública, pero algo interno la convenció que tenía que cambiar de camino y por eso, se introdujo de lleno en el mundo del autoconocimiento cercana a los 40 años.


Sus inquietudes habían despertado cerca de los 17, cuando como judía se cuestionó el hecho de que su pueblo hubiese matado a Cristo. En su recorrido, la tarotista Silvia Selowsky se abrió a conocer distintas filosofías, pensamientos y terapias y transitó, entre otros, por los sueños, el kabalá, Osho y fue una cercana discípula de Lola Hoffmann.


Autora de “El oráculo de las diosas”, acaba de lanzar su segundo libro, “Símbolos y oráculos” en los cuales introduce en el mundo esotérico a quienes sienten en su interior la necesidad de buscar respuestas en un mundo alternativo.

 

“A esto ya no se le llama mundo esotérico, porque ello tiene una connotación que no es positiva. Se llama el mundo del autodescubrimiento, de la autoayuda, autoconocimiento”, dice.

 

Su blog es un referente para quienes se sienten inspirados por las diosas, ángeles y arcanos que acompañan la vida de cada persona y definen aspectos de su personalidad y vida.

-¿Por qué crees que las personas se acercan a este mundo alternativo?
“O complementario... Porque adentro de ellos palpita algo que es misterioso y mágico que tiene que ver con la divinidad y lo universal. Cuando la gente empieza a darse cuenta que fuera de las cosas externas hay un mundo interno con el que se puede conectar se acerca, como cuando un sueño les hace click. Es como una varita mágica que hace conectar con ese espacio interno que se puede llamar como tú quieras”.

-¿Esto se debe a que el mundo real, racional no está dando todas las respuestas?
“Claramente no las está dando. En el caso de los elementos, que son fuego, agua, aire, tierra y éter, te muestran las energías y cada uno una parte del mundo. El fuego tiene que ver con la vitalidad, sexualidad, creatividad; el aire es la razón, el intelecto, planificar y la lucha por comprender; el agua que son las emociones, el amor por los otros; la tierra es aquello que nos acoge, tiene que ver con el trabajo, el dinero; y finalmente, el éter que es el aura, lo que no se percibe pero es lo que atrae. Somos todo esto y el desafío es conjugar todos los elementos”.

-¿No se produce un choque entre lo esotérico y las creencias religiosas o la ciencia?
“Diría que el advenimiento de la Era de Acuario, que la declaramos iniciada el 17 de agosto de 1987 y a la cual estamos entrando, significa una gran apertura. Esta era, que durará como dos mil años, pronostica una religiosidad única, sin peleas entre gente de distintas creencias. A la gente ya no le importa tanto de donde tú vienes, de los apellidos, los orígenes, cuestión que en una época lo fueron.
“Empieza a haber una apertura muy grande hacia todos los modos de pensar”.

-La Iglesia Católica se mantiene contraria a todo esto.
“Es verdad, pero la Iglesia jamás había aceptado la existencia de curas pedófilos y ahora ha pedido perdón por ello. A lo mejor en 10 años, las autoridades digan algo distinto. El mundo está cambiando; quienes creemos en esto lo hemos hecho con hartas dificultades porque antes se nos tildaba de locos, pero resulta que puedes seguir siendo lo que eres pese a que te gusten las cosas alternativas y si te cambian es porque necesitabas cambiarlo.
“Las cosas están abiertas y en ello caben cosas buenas y malas, donde hay personas que se las dan de chamán o confunden las cosas que son de linajes con las cosas que son chantas”.

-¿Puede ser una muestra de inseguridad del ser humanos aferrarse a estas cosas?
“Capaz, por qué no. Cuando empecé con esto a los 17 años, yo no entendía al mundo como todos y puede ser que necesité buscar cosas que me universalizaran el mundo y por suerte que las hubo. Fui una buscadora muy profunda, pero ahora me declaro una ‘encontradora’ de pedacitos”.

-La pregunta la hice porque hay personas que las predicciones la determinan; ¿cómo se tiene que asumir ello?
“Ese es un tema delicado. Cuando comencé hice predicciones, pero era muy inocente. Ahora, en la Era de Acuario, las cosas son tan variables que ya no me atrevo a hacer predicciones. El mundo está tan intenso, intercomunicado y dependiente que creo que las predicciones son para una hora, un día, un mes, pero no para lo que te va a pasar en un año más. “Eso lo hace gente que es vidente, y yo me considero una persona intuitiva, pero no tan vidente”.

-¿Aquí el libre albedrío tiene cabida?
“Para mí el libre albedrío es lo más importante. Con cualquier cosa que te digan tú puedes hacer lo que quieras, puedes tomarla en cuenta o no escucharla. Cuando se trata del mundo místico o de la espiritualidad, que tiene que ver con tocar el mundo interior, el libre albedrío está ahí.
“El tema es que uno tiene confianza en las cosas que hace porque siente que está tocado por la luz y la vida no te va a abandonar. El mundo interno tiene que ver con lo intangible, el inconsciente y ese mundo tiene una riqueza maravillosa”.

-¿El hombre se dio cuenta que se creía tan omnipotente, que tuvo que volcarse al interior?
“Es una mirada. Cuando tienes todo puesto afuera y crees que lo puedes manejar y conseguir, te pasan algunas cosas que te remecen para que despiertes como una enfermedad o un accidente. Son cosas inexplicables.
“Todo tiene una parte que es inefable”.

-En tu libro hablas de arquetipos, diosas, chakras, runas, arcanos, astros. ¿Por cuál uno debiera introducirse en este mundo?
“He sentido que cuando hablo de los elementos algo pasa. Como que ellos explican mejor la división de los mundos, pero todo está relacionado y es un mundo sintético.
“También es bueno partir con la meditación cualquiera que sea como el yoga, el tai chi, las caminatas con serenidad, el baile afro, los tambores. Ahora se le dice a las personas que lo que estén practicando lo hagan con respiración, con conciencia, deteniéndose un momento”.

-¿Hay que dejar de lado los temores para poder acercarse a este mundo?
“Un poco sí, más bien las estructuras, porque es verdad que cuando uno se mete en esto no se piensa sólo con las cabeza (el elemento aire), tiene que dejarse llevar por el corazón (el agua). Y el agua y el fuego son menos sujetables a diferencia del intelecto.
“Por eso existe la máxima budista de que el cambio es lo único permanente. Uno no es el mismo media hora después de iniciar una conversación con alguien. Puede ser que esto te saque de los marcos establecidos y seguros que se tienen.
“La gente que tiene temor, tiene miedo de que esto le vaya a destruir el mundo, pero al contrario, le va a hacer mejor”.

Silvia Selowsky afirma que uno puede vivir toda una vida sin creer en nada y no hacerle ningún caso a este mundo, cosa que está bien, pero que para algunas personas es importante y en el caso de ella, que se siente tocada, cree necesario ayudar a otros a encontrar ese otro mundo.