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Kristine McDivitt: “Me gusta el desafío de crear algo nuevo”

La esposa de Douglas Tompkins tiene un perfil silencioso en la esfera pública, pero como conservacionista es tenaz y no para nunca. Desde el 2003, trabaja silenciosamente para levantar el futuro Parque Nacional de la Patagonia, en el Valle Chacabuco de Cochrane, en la región de Aysén.

12 de Abril de 2012 | 08:13 | Por Francisca Vargas V.
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Tenía 22 años y recién había terminado sus estudios de Historia y Sociología en la Universidad de Idaho, cuando formó parte, junto a su primer esposo, del grupo de amigos que creó la empresa Patagonia Inc. de Yvon Chouinard.


Ahí permaneció como CEO durante 20 años, logrando expandir y consolidar una de las primeras marcas de ropa de alta montaña.


Su relación con el outdoor siempre fue fuerte. Desde pequeña practicó ski, escalada y se mantuvo en contacto con la naturaleza agreste.


Entonces, al casarse con “Doug”, como llama a su segundo esposo, cambió la vida ajetreada de Estados Unidos para venir a la Patagonia; un camino buscado, pero igualmente “brutal” en un principio, como ella misma lo describe. Pues en lo que actualmente es el Parque Pumalin, “no habían caminos, teléfono, luz ni menos Internet sólo bosque lluvioso, radio HF, avionetas y lanchas”.


Pero se enamoró de la naturaleza indómita del extremo sur que calzó sincrónicamente, con el cambio importante y radical que estaba buscando hacer en su vida y lo logró.


Juntos, emprendieron una titánica y aventurera tarea de conservación ecológica y defensa del medio ambiente, tanto en Chile como en Argentina, cuyos proyectos no han estado lejos de polémica ni cuestionamiento por el desconocido carácter filantrópico que sustentan.


Ya son casi 20 años los que lleva al sur mundo. Aunque de todas maneras, viaja tres veces al año a Estados Unidos, para visitar a su familia y participar en el directorio de Patagonia Inc.


Su principal objetivo es finalizar el futuro Parque Nacional Patagonia el cual dirige y que comenzó en el 2004, al adquirir la Estancia Valle Chacabuco un predio de 70 mil hectáreas en Cochrane y una de las mayores estancias ovejeras del país. Este sitio, se sumará al aporte que “el Estado hará de 186.000 hectáreas que componen actualmente las Reservas de Jeinimeni y Tamango. Al elevar estas áreas a la categoría de Parque Nacional se garantizará el nivel más alto de protección para la zona”, aseguran en la web de Conservación Patagónica, la misma que creó el Parque Nacional Monte León en Argentina.

-¿Por qué la Patagonia?
“No sé, quién sabe. Uno visita una zona, un área y no se identifica con el paisaje, la gente. Tengo mucho respeto por la gente que vive acá. Pero hay cosas que son inexplicables, pasan no más. Honestamente, no todas las preguntas tienen respuestas”.

-¿Qué relación tienes con la naturaleza?
“Siempre hice deporte al aire libre y ahora es mi catedral en cierto modo. Reconozco que mi vida espiritual viene de ese contacto con la naturaleza”.

-¿Cómo sientes que ha cambiado tu vida?
“Todo cambió, nada es lo mismo. Tus valores, el estilo de comunicar se queda contigo, pero el ritmo del día a día cambia mucho y no hay distracciones. Acá no hay teatro, amigas, madres, familia pero siento que era un buen momento para cambiar la vida, me hizo muy bien. Porque me di cuenta, que puedes aguantar no miserias, pero sí todo lo que significa empezar de nuevo y dejar atrás algo conocido y con lo que tuve éxito. Me gusta el desafío de crear algo nuevo”.

-¿Como te sientes al ser la señora de Tompkins?
“Todos tenemos un rol en la vida y si es un proyecto matrimonial, bien que lo sea. Llevamos 19 años juntos. Mi rol dentro del trabajo que hacemos juntos, es variable depende del proyecto. Ahora me preocupo de todo lo que es finanzas, presupuestos del año. Nuestra vida personal, yo la manejo, al igual que los animales y el ganado que tenemos”.

-¿De dónde nace este afán filantrópico por crear parques?
“En mi familia siempre estuvo el dicho “lo que más uno reciba es lo que más que da”. También crecimos dentro de la red de parques nacionales en Estados Unidos, donde casi todos ellos tienen una parte que viene de un privado. La filantropía en Estado Unidos es muy fuerte. Hay una cultura de participar en educación, salud, medio ambiente, donde sea, las artes, museos.
“También porque tuvimos mucha gracias en nuestra vida de muchas formas. Si eso le pasa a uno, hay que dar a la comunidad”.

-¿Cuál es su relación con la comunidad de Cochrane?
“Esperamos que este Parque, como en cualquier otro proyecto en que participemos, para mí es primordial que las comunidades lo tomen como suyo, porque en algunos años no vamos a estar, nosotros vamos a salir. El gobierno y la región de Aysén deben tomarlo para ellos. No quiero un nombre en la carretera, que diga esto fue donado por… No me interesa. Por eso ahora estamos invitando a la gente a conocerlo y participar.
“Hay que recordar que este proyecto tiene una extranjera dentro, pero todos los demás son chilenos. Yo no estoy acá todo el año. Ellos son los que manejan, ellos son los que dan vida al parque. Ellos son muy conscientes que hay cosas que uno puede ver y disfrutar y ahora estamos empezando a trabajar y queremos traer gente de Cochrane al futuro parque. Antes no hubo tanto para mostrar. En mi familia siempre los hechos son más fuertes que los dichos y entonces, yo siento eso también”.

- ¿Qué esperan lograr con el Parque Nacional Patagonia?
“Como buenos vecinos queremos ser una plataforma de crecimiento de la región y pensamos que con el futuro parque, va a haber fuerte actividad turística y educacional y también estamos apoyando a distintas comunidades, como la de Cochrane.
“Además, queremos que chilenos visiten este Parque, porque será de ellos y que participen, si tienen interés en el equipo de voluntariado, que tienen un rol clave en la restauración ecológica y la construcción de senderos. Los grupos se forman durante el año y cada voluntario viene por tres semanas. Es un trabajo duro pero que es muy enriquecedor como experiencia de vida”.