EMOLTV

Ester Sáez: “Emprender tiene mucho de intuición”

Tras una exitosa carrera como ejecutiva de marketing en multinacionales decidió dar un giro hace cuatro años y emprender. Hoy asegura que tener un negocio propio implica usar mucho más la guata que la razón y cree fundamental el apoyarse en un coaching.

26 de Septiembre de 2012 | 15:30 | Por María José Errázuriz L.
imagen
Podría ser calificada en el grupo de moda: las ‘mompreneur’, es decir, las madres emprendedoras que en Europa se multiplican con rapidez. Sí, porque se trata de ejecutivas que tuvieron una carrera exitosa, pero cuando decidieron ser madres a edad avanzada, debieron abandonar su puesto para criar a sus hijos unos años. Cuando quisieron regresar, el camino posible fue el emprendimiento personal.

Ester Sáez, ingeniera comercial de la UC, hizo carrera en Avon, Colgate, Unilever y D&S, y desde los cargos de gerenta de marketing que ocupó desplegó todo el rigor profesional que sus padres le inculcaron. A los 43 años y con dos hijos, cree que el ejemplo de ellos, ambos médicos, fue vital en su vida: aprendió de pequeña que la maternidad no era impedimento para trabajar y por eso acompañaba a su madre en sus turnos, donde vestida de verde con un traje esterilizado la observaba desde una esquina del pabellón realizar una cirugía.

Hoy, tras 18 años como alta ejecutiva, que le valieron obtener el premio Mujeres Líderes los años 2007 y 2008, está al frente de su mejor desafío. Tras buscar, investigar y creer fuertemente en que la innovación es un camino con futuro, dirige los pasos de Cosmetofood, una empresa que desarrolla productos de belleza funcionales elaborados con frutas.

Aunque sus hijos los tuvo cuando estaba en Unilever y después D&S, nada fue impedimento para aceptar cargos fuera de Chile –asumió una gerencia regional que la obligaba a viajar todas las semanas y vivió luego, en España unos años-. Por eso, Ester es una ‘mompreneur’ de tomo y lomo; emprendió a los 40 con todos los riesgos que ello implica y poniendo en su proyecto los ahorros de su vida.

-¿Te consideras una 'mompreneur'?
“No sé si tanto, porque tuve mis hijos siendo ejecutiva. Pero es verdad que emprendí a los 40 como ocurre en Europa y en donde las cifras señalan que quienes lo hacen a esa edad tienen un crecimiento en sus emprendimientos más explosivo que quienes tienen menos edad o no tienen el network o experiencia profesional que las maduras sí tienen”.

Reconoce que su carrera fue exitosa, que ascendió rápido y que pudo viajar mucho, algo que siempre quiso. Agrega que siempre tuvo altas responsabilidades desde muy joven y aunque cree no haberlo planeado así, sí cree que pudo dar curso a sus intereses hasta que comenzó a cuestionarse a los 40 qué quería seguir haciendo en esa nueva etapa.

“Nunca postulé a una compañía nacional porque tenía como aspiración poder trabajar fuera de Chile. Tampoco nunca vi en mi carrera el famoso ‘techo de cristal’, nunca lo pensé porque el ejemplo de mi madre fue hacerlo todo. Si bien murió muy joven, a los 50 años, con mi padre postularon a todas las becas que pudieron, las ganaron y eso implicó que yo, ya a los 8 años, conocía toda Europa”, cuenta.

Contraria a las tendencias extremas del feminismo, cree que en casos como Chile deben aplicarse cuotas en algunas áreas, ya sea en porcentaje de ejecutivas y otros, que algunas multinacionales aplican. “Es necesario porque estamos muy atrasados frente a otros países; hace 20 años, cuando entré a Colgate, existía la política de que el 20% de los CEO en sus subsidiarias, fueran mujeres”, cuenta.

-¿Nunca te cuestionaste el hacer una carrera exitosa en paralelo con ser madre?
“Para nada porque lo viví con mi mamá. Yo no me imagino mi vida sin trabajar y no veo una incompatibilidad en ello. Lo que aprendí es que es valioso trabajar porque esa es una manera de hacer felices a tus hijos también.
“Mi primer hijo nació cuando estaba en Unilever y cuando volví del postnatal lo llevé a la sala cuna hasta bien tarde. Le di pecho hasta pasados los 10 meses y si me llamaba la parvularia para decirme que estaba llorando de hambre, salía de la reunión y volvía a los 15 minutos”.

-¿Pero claramente esto te hace una privilegiada porque la mayoría de las mujeres no tienen esos beneficios?
“Lo sé, pero esto sólo me confirmó que en estas condiciones la productividad de las mujeres aumenta. De hecho a los seis meses de regresar de mi post natal, Unilever me subió de puesto y me designó en un cargo regional que me obligaba a viajar como condenada”.

Rememorando todas las oportunidades que tomó en plena lactancia, Ester reconoce que su conflicto jamás ha sido ser madre y profesional a la vez. “Mi conflicto ha sido ser mamá profesional y esposa, porque de verdad, en esas circunstancias el marido pasa a ser la cuarta prioridad. Mis conflictos personales han sido darle tiempo a mi marido, a mi pareja. Cuando tienes un requerimientos o exigencias tan fuertes, siempre hará que privilegies a tus hijos y no tener tiempo para hacer pareja, sobre todo cuando los niños son más chicos”.

-¿Por eso se quebró tu matrimonio?
“Se quebró, pero no por esto. De hecho uno de mis actuales socios y el más importante es mi ex marido que es el que más me ha apoyado en este emprendimiento. La realidad es que nuestro quiebre tuvo que ver con distintas búsquedas personales más íntimas, pero somos demasiados buenos amigos, seguimos haciendo cosas juntos y si tengo cualquier problema o duda, al primero que llamo, es a él”.

-¿Por qué decidir emprender a los 40?
“No hubo tal decisión de emprender. Lo que pasó es que hice un coaching que me hizo las preguntas indicadas. En el proceso, estando en D&S, empecé a explorar qué era lo que me hacía feliz en la pega, pero también en lo personal. Ahí descubrí que me complica manejar mucho recurso humano en vez de estar abocada a proyectos desafiantes. Caché que me gusta crear proyectos, trabajar con gente diversa y talentosa y por eso, derivé a esto. Algunos amigos me recomendaron no renunciar a D&S y transformar mi gerencia de marketing en una de innovación, pero en ese tiempo no estaban de moda. Por eso, aprendí emprendiendo”.

-Emprender implica arriesgar... ¿no te dio miedo?
“Sí, lo tengo claro, de hecho puse todos mis ahorros, pero no me dio susto y creo que eso fue un error. Durante 18 años cometí pocos errores porque fui muy matea como ejecutiva y en estos últimos 3 años he cometido 400 errores que antes no habría hecho. Emprender tiene mucho de guata, de intuición, en cambio, ser ejecutiva implica más lo intelectual. Hay más de pasión, pero así es como he perdido plata”.

-¿Has trabajado mucho más en esta etapa de tu vida, que en la anterior?
“He trabajado distinto. Yo nunca no he trabajado sábado y domingo. Emprendiendo fue muy intenso al comienzo, hasta las 4 de la mañana, pero cuando estaba en D&S también lo hacía hasta tarde. Tiene que ver con mi personalidad”.

-Supe que te decían ‘Estrés Sáez’.
“Sí, me lo puso un ingeniero en Unilever. Es que era, soy, muy hincha pelotas (se ríe con ganas). Lo que pasa es que pedía todo para hoy día, no para mañana”.

-¿Fuiste buena jefa?
“Soy súper autocrítica; creo que he sido una jefa normal, pero me feedback es que me reconocen. De hecho hasta el día de hoy personas que trabajaron conmigo y con lo que creo haber sido una bruja, me llaman para pedirme consejos en todo orden de cosa, hasta si se casan o no. Supongo que por esto, tan mala jefa no he sido.
“Debe ser que me gusta trabajar con gente talentosa, con ganas de aprender, si no, simplemente chao. Y además, tengo que decir que siempre he valorado la verdad; cuando se hace una cosa buena, felicito, y cuando hacen algo mal, también lo digo altiro. La verdad es que era muy poco ‘polite’”.

-¿Y vivías con estrés realmente?
“No, para nada, pero me encantaba que los demás pensaran que era estresada. Creo tener el estrés de cualquier persona que hace muchas cosas, pero me comparo con otros y ellos sí viven estresados. La niña que hace la limpieza, la que trabaja de cajera en un supermercado, ellas viven con estrés; cuando ganas 100 lucas y tienes que mantener a tres cabros chicos, eso es estrés real”.

Ester no sólo se concentra en su empresa, sino que realiza algunas obras sociales para recordarse permanentemente que vive en una burbuja y que hay otros realmente necesitados, y también ejerce como coach o mentora de ComunidadMujer y ChileEmprendedora.

Fanática de esta técnica cree que todo emprendedor debiera tener uno. “Las conversaciones con un coach es esencial, es alguien que te puede apañar; a lo mejor no solucionas el problema pero con esa persona puedes llorar, reír y ver todas las aristas de la vida. Soy adicta al psiquiatra y al coaching; me han permitido aprender mucho en los últimos años y soy una mejor persona. Ninguno de los dos te resuelven los problemas pero ambos te dan un ‘helicopterview’, o sea, miran tu mundo desde arriba”, declara.

Concluye: “las mujeres tienden a mirar su metro cuadrado, a diferencia de los hombres y el mundo es mucho más amplio”.