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Los pequeños actos hacen la diferencia y cuando se trata del medioambiente, cualquier granito de arena es bienvenido. Pero la mentalidad ecológica no tiene por qué resumirse en el reciclaje de tu basura, sino que también la puedes ajustar en tus relaciones, sin quitarle una pizca de romanticismo a tu vida en pareja.
Stefanie Iris Weiss lo sabe y por eso publicó su noveno libro “Eco-sex: Go green between the sheets and make your love life sustainable” (Eco-sex: vuélvete ecológico entre tus sábanas y haz tu vida amorosa sustentable), donde entrega varios consejos para tomar en cuenta, no solo para cuidar el Planeta, sino que tu propio cuerpo.
La bloguera y periodista, que escribe habitualmente para la edición inglesa de Elle y Teen Vogue artículos de ecología y relaciones amorosas, entregó desde Nueva York varios puntos incluidos en tu texto, que decidió compartir con el famoso sitio web femenino iVillage.
Algunos fueron:
1.- Prefiere los juguetes sexuales no tóxicos: Si te preocupas de que tus hijos no usen objetos que pueden perjudicar su salud, ¿por qué no te importaría que los tuyos tampoco te ocasionen algún daño? Sabemos que sustancias químicas como los ftalatos son utilizados en los plásticos para darles más flexibilidad. Sin embargo, en varias ocasiones su presencia ha se ha relacionado con cáncer.
Según la autora, para asegurarse que nada malo va a estar cerca de ti, haz la prueba del olfato. Y si huele a auto nuevo, no lo uses. Ese olor se debe a los productos químicos que utiliza. En cambio, prefiere los artículos hechos de silicona de grado médico, que les da la propiedad de ser inodoros y flexibles y no podrán causarte ningún tipo de reacción adversa.
Demás está decir que se recomiendan los juguetes que no usen pilas o electricidad.
2.- Sé natural con tu ropa interior: Las prendas sintéticas como lycra o nylon son fabricadas con derivados del petróleo, el mismo producto que se utiliza para transportarlas alrededor del mundo.
Pero si realmente se está comprometido con el medioambiente, es mejor ponerse ropa que usa algodón orgánico en su confección. Éste, a diferencia del convencional, no utiliza pesticidas en sus plantaciones y se basa en la rotación de cultivos.
3.- Lubricantes: Cuando se trata de las zonas más íntimas del cuerpo, hay que prestar mayor cuidado a los productos que se aplicarán.
Por ejemplo, Weiss dice que hay que evitar usar algo que parece tan inofensivo como la glicerina, ya que podría quitarle a la zona genital su lubricación natural, dejándola vulnerable ante posibles infecciones de transmisión sexual u hongos.
En cambio, ella recomienda usar aceite de coco, a menos que uses condones de látex, ya que este lubricante los podría romper. En este caso, aconseja usar preservativos de poliuretano, que aunque esté hecho con un derivado del petróleo, amerita su utilización por razones de salud.
4.- Aceites de masajes: “(El aceite de coco) es lo mejor del universo”, asegura Weiss. Esto, porque permite simplificar varios productos a uno multiuso, ahorrando así no solo dinero, sino que también daños colaterales a la ecología.
Éste, además de ser un buen lubricante como se explicó antes, puede ser un excelente aceite masajeador, limpiador facial y hasta un ingrediente más para la cocina.
5.- Cuida tu boca, ojo con el labial: Pese a que la Administración de Drogas, Alimentos y Tecnología de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) asegura que aún no se han alcanzado niveles que puedan significar un daño a la salud, el plomo presente en los labiales de varias marcas líderes mundiales en cosméticos, ha hecho que muchas mujeres prefieren irse a la segura y consumir aquellos productos que certifiquen que no usaron este componente en la fabricación de su maquillaje.
Algunas de las marcas que, al menos hasta un estudio de 2007, no presentaron plomo entre sus ingredientes son Avon, Mac y Clinique, entre otros.
6.- Citas ecológicas: ¡Qué mejor que tu gesto ecológico sea compartido con tu pareja! Por ejemplo, cuando se trata de citas, Weiss pide borrar del vocabulario el “te paso a buscar” y cambiarlo por un “nos juntamos” a tal hora y en equis sitio. "El mayor problema con el medioambiente que tenemos los norteamericanos, es que somos adictos a nuestros autos”, dice la autora sobre la cultura de su país, que al menos en este caso, no se diferencia mucho de la chilena, con 3.571.219 vehículos motorizados circulando en el país, según las cifras entregadas por el INE.
Opta por usar el transporte público y de vez en cuando, en vez de ir al típico restaurante, propón cenar en tu casa, con comida casera e ingredientes locales y orgánicos.