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Teresa Marinovic: La voz provocadora que dispara contra moros y cristianos

Esta filósofa, desde su tribuna, defiende ideas que cree han estado silenciadas por cobardía y frivolidad. Se define como ultraconservadora porque en el fondo es liberal y reconoce que se ha ganado enemigos entre los suyos.

01 de Agosto de 2013 | 08:25 | Por María José Errázuriz L.
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Pide que el encuentro sea en un lugar donde se pueda fumar. Es que ella es por sobre todo directa y para muchos nada de políticamente correcta. Sus columnas sacan ronchas en todos los sectores y ámbitos.

Tanto que cuando aparecieron las primeras en El Mostrador algunos pensaron que se trataba de un columnista ficticio.

Teresa Marinovic (40), hoy también columnista de LUN, se define como una mujer ultraconservadora y cuica, de la cota mil (porque rechaza denominarse de clase media como lo hacen todos los políticos) y en esa calidad resolvió levantar su voz. Le escribió al editor de El Mostrador y se ofreció de columnista; desde entonces, sólo saca ronchas con sus textos.

Una de las palabras que más usa es malcriado. Así definió una vez a los mapuches y hace poco lo hizo con los estudiantes que insisten en tomarse liceos y marchar por las calles. También ha dicho que le carga que exista un ministerio para la mujer.

Filósofa, madre de 9 niños entre los 16 y 4 años, el 2009, convencida de que sus ideas no estaban representadas en la esfera pública, se puso a escribir. Pensó que hacerlo iba a ser mucho más compatible con la ‘dulce espera’ de su última hija, que con seguir haciendo clases en la universidad.

-¿Cuál es la definición de ultraconservadora en estos tiempos?
“Esencialmente es aquella persona que cree que hay ciertas verdades que no cambian. Tiene mucho más que ver con eso que con posturas políticas, de hecho ellas son mucho más liberales. Creo que hay bienes que hay que conservar y por eso me defino así; ahora muchas personas al leerme dicen que soy más liberal que conservadora”.

-¿Quién podría ser un referente para ti de tu pensamiento? ¿Quién se asemeja a lo que tú piensas?
(Se larga a reír) “Yo diría que soy única… soy muy liberal en algunos aspectos y en otros, conservadora. El punto es qué entendemos por cada uno. Yo entiendo de manera única, porque nadie más lo entiende así, que ser conservador significa en esencia respetar la libertad como un bien absoluto. Es una definición forzada respecto de lo que se entiende por conservadurismo”.

-Pero eso es todo lo contrario a lo que tú sostienes. Estás en contra del aborto, no a los anticonceptivos, no al matrimonio homosexual.
“A ver, yo tengo posiciones respecto de todos esos temas que puedes considerar conservadoras, pero el punto es cuáles son las razones de eso. Yo no soy contraria al aborto porque no respete la libertad de la mujer, sino porque creo que el ser humano gestado también la tiene, así como derechos.
“Sobre el matrimonio homosexual el punto es que creo que el Estado no tiene nada que hacer en eso, no sólo en el matrimonio homosexual, sino también en el heterosexual. Si el Estado interviene en el matrimonio heterosexual es porque ahí se gestan hijos, no porque tenga que ver en la relación afectiva; en eso el Estado no tiene ni un papel y si no hay hijos no veo por qué tiene que meterse en esas áreas personales”.

-Pero los homosexuales pueden tener hijos. Con vientre de alquiler o adoptando.
“No en Chile. Y no creo conveniente dar en adopción niños a homosexuales, lo cual sostengo en general porque puede darse el caso de que la crianza de un niño sea mucho mejor en manos de un homosexual que un heterosexual. Pero en principio, pero me parece lógico que un niño va crecer más sano desde todo punto de vista si tiene una figura paterna y materna. Eso lo dice la psicología, no yo”.

-Así las cosas, ¿crees que es una caricatura que se considere a Tere Marinovic como la representante de los sectores católicos más extremos?
“Creo que eso se ha producido porque en definitiva a los grupos o sectores que puedo representar no intervienen en la vida pública. A fuerza de quedarse callados, de no decir lo que piensan, tanto la derecha como los católicos, sus posturas han llegado a ser caricaturescas. Cuando te acostumbras a oír a un personaje en la opinión pública, se genera familiaridad y no se le caricaturiza. Cuando hay voces que no se expresan y alguien sale a hablar, pasa eso”.

Tere Marinovic aclara que no pertenece a ningún grupo religioso, agrega que sólo se ha limitado a defender posturas y precisa: “ojo, lo hago con razones, no soy una especie de doctora Cordero disparando a mansalva”, dice.

-¿En estos tiempos debe ser difícil sostener tus posiciones?
“Los ataques vía Twitter o en los comentarios de mi blog, en el plano público, no me afectan en lo más mínimo. Puedo ser muy sensible en el plano personal, no me es indiferente lo que me dice un hijo o una persona que quiero, pero lo que pueda decir una persona que no me conoce y ve en mí a la encarnación misma del mal… comprenderás que no me lo puedo tomar en serio.
“Los comentarios no los leo, creo que no son representativos, no son la media, es más que la gente de a pie es mucho más tolerante que lo que son estos comentaristas”.

-¿Hay una visión de que posturas como la tuya están en retirada, que son minoría?
“Son posiciones que en cierto sentido están en retirada, pero insisto, a fuerza de ser silenciadas. El tema homosexual para mí es irrelevante –sé que suena brutal- pero quiero decir que es secundario dentro de mis intereses. ¿Qué me importa? El derecho a disenso, el poder decir que ser homosexual es anómalo. Y ese derecho a disenso lo respeto para quienes dicen que los católicos son personas frustradas o como quieran.
“Creo que existe el derecho de defender las propias posiciones y en esto no veo un ambiente liberal, por el contrario, veo un ambiente dictatorial donde no se permiten opiniones diferentes. Por qué no puedo considerar que la homosexualidad es una anomalía y eso no se traduce en discriminarlas”.

-¿Ir contra la corriente no te resulta agotador? ¿Te ha pasado la cuenta?
“No, no, creo que es parte de mi carácter ir contra la corriente. No es algo que me violente o me signifique un esfuerzo terrible. Muchas cosas que digo hay personas que las consideran valiente, no implican un ejercicio de autosuperación”.

-¿Cuándo empezaste, tu objetivo era provocar?
“No, mi objetivo era comunicar y cuando uno lo hace tiene que llamar la atención. No sirve el quizás sí, tal vez, no se puede hacer con tanto cuidado. Creo que la provocación es un medio indispensable en las comunicaciones; cualquier tipo de emoción fuerte generada es parte necesaria”.

-En tus columnas no dejas mono con cabeza, de ningún sector. ¿Has ganado enemigos?
“Sí, hay gente de mi sector que cree que tengo que defender a raja tabla lo indefendible. En este tema la gente de derecha es mucho más intolerante, la de izquierda es más desenfadada. Pero a mí me interesa hacer una defensa de ideas, no de personas, ni menos corporativas. Por eso, si Piñera hace algo que considero una aberración lo voy a decir”.

-¿Por qué tan rupturista con tu nicho?
“Porque creo que la derecha dura, en general, se caracteriza por su falta de reflexión en torno a lo que pasa y de falta de percepción de los peligros efectivos. La derecha no suele dar la pelea en el plano de las ideas, reacciona cuando sus intereses van a ser tocados. Cuando siente que va a ser expropiada, por poner un problema histórico. Ahora en el tema del lucro, nadie lo ha defendido, a lo más en las cartas a El Mercurio y el resultado es que se demoniza una actividad que es beneficiosa para la sociedad y todo a costa de silencio. Hay una mezcla de frivolidad y cobardía”.

-Una de tus columnas más recordadas es cuando dijiste estar en contra del Sernam. Claramente tus posiciones no son políticamente correctas.
“No, creo que el Estado no está cumpliendo las funciones que debiera cumplir, como por ejemplo, en materia de seguridad pública, la educación y la salud, entonces crear ministerios como el Sernam cuando hay cosas básicas que resolver me parece un despropósito. Por otra parte, tengo una sensibilidad frente a una posición un poquito feminista de hacer a la mujer un individuo que merece un trato especial; para mí eso es profundamente machista.
“Creo que la mujer no necesita, para hacer valer su dignidad, estar diferenciándose constantemente y haciendo valer privilegios. Cuando se habla de paridad es eso, que te dejen entrar por la puerta del lado. Yo soy más feminista, pero de manera inteligente, que es exhibir méritos, lo otro me parece indigno, patético”.

-Uno de los términos que más usas es malcriado. Los mapuches, los ‘pendejos estudiantes’…
(Se ríe) “Bueno en el caso de los mapuches, se confundió como si me refiriera a toda la etnia y era sólo en relación a los que estaban en huelga de hambre. Sobre los pendejos malcriados, sí, pensé mucho usar el garabato, pero es que, de verdad, los estudiantes son niños, parte del problema. No entienden ni siquiera lo que leen y se arrogan el derecho de tomar decisiones en un tema crucial y la autoridad aparece subyugada. Acá un tema del que no se ha hablado es dónde están los papás de esos niños; si un hijo me dice que hará una toma, lo agarro de las mechas, no literal, y lo llamo al orden”.
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