Peluquería orgánica, la tendencia que busca desintoxicar el cuidado del cabello

Es un concepto muy popular en países europeos, pero que recién está ingresando a Chile. Su idea esencial es eliminar los químicos agresivos de los salones de belleza.

03 de Diciembre de 2013 | 08:00 | Por M. Francisca Prieto, Emol
La mentalidad "verde" o ecológica poco a poco ha ido ganando terreno en los últimos años, y cada vez hay más personas conscientes del cuidado del medio ambiente y también del propio cuerpo. A ellas es a quienes precisamente apunta el concepto de "peluquería orgánica", el cual está muy arraigado en países europeos, pero que recién está ingresando a Chile.

De hecho, el estilista Andrés Olmos lo conoció en el Reino Unido y lo trajo a nuestro país para instaurarlo en su salón. "En mis inicios como peluquero siempre me daba cuenta de que los clientes se quejaban -sobre todo en los '90 cuando los productos eran muy agresivos para el cuero cabelludo- de dolor, de los malos olores, lo mismo los profesionales o colegas que perdían la sensibilidad en el olfato, les dolían los ojos, etc.", señala.

De esta manera, empezó a investigar y a aprender de la mano del británico Daniel Field, especialista en peluquería orgánica. "En su salón él trabajaba con productos bastante inocuos, inofensivos para los clientes. Me di cuenta de que cuando aplicaba coloración, a los clientes no les ardía, no les picaba", cuenta. ¿La razón? Field no utilizaba productos con amoniaco.

Así, Olmos comenzó a entender qué significaba la peluquería orgánica. "Es un concepto súper simple y en el fondo es desintoxicar la peluquería. El objetivo es promover un cabello saludable en un ambiente saludable, sobre todo hoy en día que hay algunos químicos que son bastante agresivos", explica.

Por esta razón, en su peluquería hay productos que están definitivamente prohibidos. "En la coloración no uso ni el amoniaco ni el resorcinol. Se sabe que el primero es un químico bastante fuerte, que produce a veces grave irritación al cuero cabelludo; y el resorcinol es un componente que hace como un peeling al cabello, dañándolo y dejándolo muy sensibilizado", sostiene.

Asimismo, en la línea de styling de peinado, el estilista eliminó los parabenos y los preservantes. Lo mismo ocurre con el formol en los tratamientos de alisado. "El formol es bastante agresivo y muy peligroso para mí como profesional y obviamente para los clientes, como también para las personas que trabajan conmigo", asegura.

Tampoco utiliza productos que contengan siliconas derivadas del petróleo y que en la práctica lo que hacen es resecar el cabello. "De hecho, en mi salón no hablamos de silicona para darle suavidad al cabello, sino que hablamos de serum o silk", dice.

Por último, también se ha esmerado en eliminar los sulfatos de sodio que frecuentemente están presentes en los shampoo. "Son los detergentes, los que producen la espuma", señala, y los ha reemplazado por sulfatos de origen vegetal como el limón, que además es un desengrasante natural.

Para lograr prescindir de todos estos químicos, Olmos hace una revisión minuciosa de los ingredientes de todos los productos que usa en su peluquería y si alguno los contiene, queda automáticamente afuera. "Es importante reconocer los ingredientes porque hoy día en el mercado hay bastantes químicos que los promueven como saludables, pero que en realidad no lo son", sentencia.

Constante educación

Andrés Olmos afirma que en Chile ha costado imponer  el concepto de peluquería orgánica. "En Inglaterra, Londres, son comunes, de hecho hay entre 500 y 600 salones. El mercado es muy amplio, y hay productos para todo tipo de cabello y para todo tipo de personas", indica.

Y es precisamente ése el obstáculo principal que ha tenido en el país: la escasez de productos de origen orgánico. Por esto, él se ha tenido que encargar de importarlos, convirtiéndose -por ejemplo- en el representante en Chile de la marca Keragreen que utiliza en su salón. "Ha sido un proceso lento, pero hoy día ya me está dando frutos, ya me está dando resultados", asegura.

Asimismo, ha debido derribar prejuicios y mitos, como la idea de que una peluquería orgánica es un lugar alternativo o hippie. "A veces llegan clientes que piensan que voy a hervir una plata y se la voy a echar en la cabeza", relata. Sin embargo, aclara que los productos que utiliza igual contienen algunos químicos pero no tan dañinos, para que penetren al interior de la fibra capilar y actúen desde adentro hacia afuera.

Otro prejuicio que suele enfrentar es la creencia de que los tratamientos no son tan efectivos como los de los salones tradicionales. "Hay que entender que el proceso no es tan inmediato como ocurre con los productos que están hoy día en el mercado, que son más rápidos y que tienen químicos que lo aceleran. Éstos (los productos orgánicos) a largo plazo sí funcionan y los resultados son mucho más duraderos. Lo he podido comprobar con mis clientes, porque la calidad tanto de su cabello como de su cuero cabelludo ha cambiado", dice.

También suele pensarse que todo lo orgánico es más caro, pero el estilista lo descarta de plano y afirma que atenderse en su peluquería cuesta lo mismo que en las tradicionales. Además, agrega que cada vez hay más productos a precios más accesibles, como los de Weleda que acaba de lanzar una línea de cuidado capilar con ingredientes 100% naturales y orgánicos, basada en la avena, el trigo y el mijo.

La marca Lush también cuenta con una amplia gama de productos naturales para proteger el cabello y, de paso, el medio ambiente, elaborados con aceites esenciales, infusiones, arcillas, y frutas y verduras orgánicas.

Esto es fundamental a la hora de continuar con los tratamientos en el hogar, porque -afirma Olmos- no tiene sentido cuidar el cabello con productos orgánicos una vez al mes y el resto de los días con los tradicionales.

"Es un trabajo constante de estar educando a los clientes, porque todo lo que hacemos en el salón tiene que continuarse en la casa para obtener los resultados que esperan", concluye.

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