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La fiebre de las "bucket lists": deseos antes de pasar a mejor vida

05 de Agosto de 2014 | 08:11 | DPA
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Film The Bucket List
WASHINGTON. - ¿Le gustaría competir alguna vez en el Tour de Francia? ¿O escribir un bestseller? ¿Y tal vez hacer snorkel junto a simpáticas vacas marinas?

Puesto que la lista de sueños puede ser infinita, muchos estadounidenses han descubierto que el mero hecho de pensar en ellos puede ser también una forma de entretenerse.

Popularmente conocidas como "bucket lists" -una expresión que viene de la coloquial "kick the bucket": pasar a mejor vida-, se trata de enumeraciones de 50 o hasta 500 cosas que a uno le gustaría hacer antes de morir. Y, desde hace unos años, se han convertido en una popular actividad para pasar la tarde en el bar.

La tendencia comenzó a extenderse gracias la película "The Bucket List" (2007), en la que Jack Nicholson y Morgan Freeman encarnaban a dos enfermos de cáncer que en su último año de vida intentan hacer todo lo que les había quedado pendiente.

Y su lista es larga: escalar pirámides, saltar en paracaídas, conducir un bólido de carreras, ir de safari a µfrica, besar "a la chica más guapa del mundo"... En la vida real, los deseos más impensables suelen proceder de los más pequeños.

Y la fundación Make a Wish (pide un deseo) lleva años ayudando a niños gravemente enfermos a hacerlos realidad. Gracias a donaciones y la ayuda de voluntarios, un niño puede convertirse por un día en policía, jugador profesional de hockey sobre hielo, diseñador de coches o pianista.

Según la fundación , cada 38 minutos hacen realidad los deseos de un menor gravemente enfermo. Y quizá, el más famoso de ellos hasta ahora sea Miles Scott, que en 2013 tenía cinco años cuando vestido de "Batkid" (niño Batman) se puso a perseguir a delincuentes por las calles de San Francisco.

Por su parte, el "coach" de motivación personal Ryan Eller ilustra cada objetivo de su lista con una fotografía: desde bailar con Miss America a correr una maratón, ver un volcán activo, caminar por la Gran Muralla china, ir a los Sanfermines de Pamplona o surfear en Hawai, las imágenes conforman un mosaico de sus sueños más profundos.

En su opinión, la mejor manera de hacerse una lista es inspirarse en las de los demás. Y por eso, propone a sus lectores 281 sueños que pueden "copiar".

Curioseando entre las listas de otras personas, hay varios elementos que se repiten: lujo (dormir en el hotel más caro del mundo), fama (tomar café con una estrella de cine), viajes (subir a lo más alto de la Torre Eiffel), animales (bañar a un elefante), deporte (competir en un triatlón), valor (actuar en público), ambición (completar un doctorado) o altruismo (ayudar a un desconocido).

Al igual que no existen dos personas iguales, tampoco hay dos "bucket lists" iguales. Hay retos que podrían parecer banales y suponen un ansiado sueño para otros, como aprender a conducir y a tocar la guitarra, según escribía una mujer en Bucketlist.org.

Otro deseaba tener un perro, ver nevar y visitar el Vaticano. Entre tanto, autores y editores han descubierto ya el lucrativo segmento de estas listas de cosas que hacer antes de morir: el libro "1000 sitios que ver antes de morir", de la autora de viajes Patricia Schultz, ha sido traducido ya a 25 idiomas.

Por su parte, el autor de "101 cosas que hacer antes de morir", Richard Horne, sostiene que una vida no es plena si a uno no lo arrestaron alguna vez, recibió un premio o se fue de un restaurante de tres estrellas sin pagar.
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