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Pesa tu vida: Cree, apoya y acompaña incondicionalmente

Nuestra bloguera Denisse Fuentes dedica su blog semanal a la selección chilena y su triunfo en la Copa Centenario. "Gracias por el tremendo sacrificio que hacen por regalarle a este pueblo chileno la alegría de ser campeones", les dice.

01 de Julio de 2016 | 11:58 | Por Denisse Fuentes
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"Hoy en el partido contra Brasil demostramos una cosa que es aplicable a todos: nosotros somos un grupo de chilenos que lo podemos todo". Ésa era una de las frases que enviaba el capitán de la selección chilena, Claudio Bravo, la triste tarde del 28 de junio de 2014, cuando nuevamente se repetía la historia: Chile era eliminado de un mundial, en el que había jugado con el alma y el corazón.

Pero el mensaje del capitán estaba lejos de las lágrimas y de la victimización. Sus líneas contenían tanto orgullo como a la vez humildad; tanto agradecimiento, como lealtad. Era un mensaje que invitaba a todo un pueblo chileno a ver que ahí no se acababa nada, que el partido aún no comenzaba para Chile y que, lejos de llorar, debíamos celebrar, ya que dependía solo de nosotros tocar el cielo y no conocer de límites, por que este país ya había dejado atrás esas barreras.

Esa derrota ante Brasil fue un triunfo como país. Volvimos a soñar, dejaron de ser 11 jugadores en la cancha y desde ese día, 17 millones de chilenos nos uníamos para defender los colores de nuestra bandera.
Sí, porque puede que a más de alguno no le guste el fútbol, pero si hay algo que no podemos discutir es que nos une y nos hace ser patria con todo lo que esa palabra implica. Desde Arica a Punta Arenas, derechistas e izquierdistas, estudiantes y gobierno, Uber y taxistas, y tantos otros que día a día se enfrentan en conflictos y manifestaciones que inundan nuestros días y noticias.

Esta semana respiré, miré y escuché un titular y una única noticia: éramos un solo país, un solo pueblo chileno unido independiente de sus diferencias; un país orgulloso de nuestra tremenda nación, de sentirnos y ser campeones.

Públicamente he declarado mi pasión y amor por el fútbol, y hoy no va ser la excepción. También fui parte de ese grupo de chilenos que criticó a ese mismo capitán que hoy cito y aplaudo, por el tremendo arquero y persona que es.

Porque si hay algo que creo nos debe dejar esto como enseñanza, es que no dejemos de creer, no seamos chaqueteros, como también yo lo fui. No dábamos un peso por esta tremenda selección. Fuimos lapidariamente críticos cuando el triunfo no nos acompañaba, y nos subíamos al barco solo cuando el gol y el triunfo se hacían presente. Todo un país ganaba cuando la selección triunfaba, pero solo ellos perdían cuando la derrota nos acompañaba.

Es ahí donde creo tenemos que aprender, y elegir creer, apoyar y acompañar de manera incondicional, ya que para poder triunfar es necesario errar. Hoy vestimos la Estatua de la Libertad con los colores de esa Roja linda que llevamos todos en el corazón, la defendemos y cuidamos, desde periodistas corajudos que no temen dejar un set si no le dan el digno espacio al equipo campeón, hasta el chileno que vive al otro lado de la cordillera que defiende y pelea contra el constante insulto de un pueblo herido que insiste en decir que no somos nada.

A ese pueblo le quiero dar las gracias. Sí, las gracias por el tremendo partido que nos hicieron jugar, ya que si no hay un gran rival, tampoco hay un gran triunfo por celebrar. Gracias por ese tremendo fútbol que mostraron, y que hicieron sacar la mejor garra y defensa de nuestro Gary. Gracias por ese penal que nos taparon, y que solo sirvió para mostrar la tremenda unión y equipo que somos, y el temple de un Rey Arturo que se mantuvo abrazado y firme a sus compañeros en todo momento. Gracias por ese tiro al arco en el alargue que nos hizo gritar y ratificar las palabras de nuestro capitán, ya que Claudio Bravo voló sin límites y atajó con el corazón. Gracias por las constantes faltas a Charles Aránguiz, que lo hizo patear el mejor de los penales. Gracias por la expulsión de Díaz que nos hizo jugar con 10 en la cancha, pero con 17 millones en el corazón. Infinitas gracias a ustedes que dejaron todo y que nos hicieron mostrar el tremendo equipo que somos.

No me alegro de su derrota. Celebro con el corazón el triunfo de nuestro Chile lindo y le doy gracias de todo corazón a cada equipo que se nos cruzó. Agradezco a Brasil por esa derrota en el año 2014, y por permitirnos errar para hoy día celebrar. Pero por sobre todo gracias a ustedes 23 guerreros, que defendieron la bandera y camiseta en tierras norteamericanas. Sé que son ídolos, que están inundados de elogios y que palabras como éstas les deben llover: pues disfruten, se las merecen.

Pero yo no les quiero agradecer a los ídolos. Hoy les hablo a los seres humanos comunes y corrientes, esos que no son príncipes, reyes ni ninguna persona maravillosa, sino que son de carne y hueso, que sienten y viven igual que nosotros, que sufren, sonríen y lloran, y que muchas veces olvidamos permitírselos. Gracias por el tremendo sacrificio que hacen por regalarle a este pueblo chileno la alegría de ser campeones.

A un Chile que se siente, se sabe y se vive campeón.

Denisse Fuentes Estrada, Fundadora & Directora Fundación "Pesa Tu Vida" (www.pesatuvida.cl; Facebook: Pesa Tu Vida; Twitter: @PesaTuVida/@D_FUENTESE; Instagram: Pesa Tu Vida/Denisse.fuentes.e); autora de "La Dieta de la Muerte"; Joven Líder 2015; Diplomada Internacional en Coaching Neurolingüístico.