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Prensa británica destaca cómo el ciclismo ha "desafiado las barreras sociales de Santiago"

Si bien aclaran que la capital chilena no es la meca de los ciclistas, The Guardian aseguró que es "una ciudad amable con quienes pedalean" por su clima, su terreno y el renacimiento que ha tenido la bicicleta como medio de transporte.

25 de Julio de 2016 | 17:18 | Emol
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En el reportaje, se asegura que la bicicleta representa un 6% de los desplazamientos en la ciudad, un número "más alto que en Londres o Dublín".

Raúl Bravo, El Mercurio.
SANTIAGO.- “Get yourself a bike, Perico!” (¡Cómprate una bici, Perico!). Con esta frase que recuerda la clásica publicidad de los 80’ de un banco chileno, The Guardian titula todo un reportaje dedicado a explicar cómo los santiaguinos han pasado de ser unos fieles compradores de automóviles, a dar paso a todo un “renacimiento” de la bicicleta, en una ciudad que es idónea para pedalear -a ojos de Gideon Long, periodista freelance que vive en Santiago y que escribió para el medio británico-.

“Geográfica y climáticamente, Santiago es amable con quienes pedalean. La ciudad se cobija en una de las montañas más altas del mundo, pero es sorpresiva y afortunadamente plana, pasando desde una altura de 475 metros en el oeste a 700 metros en las adineradas Las Condes y Vitacura”, escribió Long, agregando que llueve poco en la capital chilena, en comparación a metrópolis como Londres.

Si bien aclara que la ciudad no es Ámsterdam, y que muchos ciclistas aguerridos se juegan la vida entre los más de 4 millones de vehículos que circulan por el Gran Santiago, se hace innegable el aumento de personas que utilizan la bicicleta como principal medio de transporte, representando un 3% de los desplazamientos en la ciudad en 2006, para ser hoy alrededor de un 6%; “más alto que en Londres o Dublín”, escribió.

Y tal aumento lo justificó en gran parte a los problemas en el transporte público que llegaron de la mano del Transantiago, y a grupos como el Movimiento Furiosos Ciclistas, que por años organizaron grandes cicletadas que cortaban el tránsito de vehículos y recordaban a las autoridades que existía un gran vacío en espacios para las bicicletas en la capital. Un reclamo desde la ciudadanía hacia los altos cargos políticos del país, algo “inusual” en un Chile que vivió por 17 años en dictadura militar.

“La movilidad social es baja”, señaló Long acerca de la segregación por grupos socioeconómicos de la ciudad, asegurando que las personas de distintos estratos “rara vez tienen contacto significativo”. “Pero, al menos anecdóticamente, hay evidencia de que esto está cambiando y el ciclismo, a su pequeña manera, está jugando un rol en esto. Las gente pedalea de un barrio a otro como nunca antes (…) Están explorando mundos antes desconocidos y las tremendas barreras sociales de la ciudad están siendo desmanteladas”.

“De ninguna forma, Santiago es la meca del ciclismo”, concluye Long. “Pero ha recorrido un largo camino desde los años 80 y ese anacrónico anuncio de tv. En estos días es el ciclista el que parece reír último. Mientras pedalea, adelantando autos atascados en el pesado tráfico, es tentador pensar” que sea él el que le grite hoy a los automovilistas: ¡Cómprate una bici, Perico!”.