SANTIAGO.- "Un vaso se quebró y se cortó el pie", "se enterró un vidrio", "se dobló el pie bailando", "la emoción fue mucha que se desmayó" o "le bajó la presión". Esas son frases que en no todas, pero sí en varias, fiestas de matrimonio o bien eventos masivos se repite y a veces interrumpe todo por completo. Y es que ante esa necesidad, una empresa conformada por tres jóvenes emprendedores relacionados al área de la salud, decidió ofrecer un servicio para poder atender a esos imprevistos.
"Matrimonio seguro", se llama el producto de la empresa Pulsa Chile, que envía a un paramédico camuflado a la fiesta con tenida formal, tal como si fuera un invitado más y así no causa distracción a los invitados.
Su labor se activa cuando hay algún lesionado o herido y ahí el paramédico actúa, logrando así que no se detenga el matrimonio o que los novios se vean afectados por algún hecho.
"Vimos esta necesidad que se esta aplicando en varios países en muchos matrimonios y creemos que hay que cambiar la mentalidad de primeros auxilios en Chile y aprender que es muy necesario tener a alguien ya que uno nunca sabe cuando pasan las cosas", cuenta Juan Ignacio Bowen, gerente de Operaciones.
Los valores de este servicio fluctúan entre 100 y 150 mil pesos, lo que varía según el lugar físico o si es dentro o fuera de Santiago.
La cultura de la prevención: Por qué es importante saber de primeros auxilios
"Los primeros 10 minutos en una emergencia son claves para salvar la vida de una persona, es por eso que en otros países todos saben primeros auxilios o al menos mucha gente, es lo que nosotros como empresa queremos inculcar en Chile. Entre más gente sepa, más vidas podemos salvar", sostiene Juan Ignacio.
Y es que además del servicio de "Matrimonio seguro", los emprendedores también realizan capacitaciones a particulares y empresas, donde enseñan cómo afrontar los accidentes comunes del día a día.
"En las casas realizamos un programa que se llama Hogar Preparado 1, donde durante una hora y media, capacitamos sobre maniobras de Heimlich (para desobstruir la vía aérea) y RCP (Reanimación cardiopulmonar)". En esa línea, Juan Ignacio Bowen destaca la importancia de saber reanimación al momento de enfrentar un paro cardiorespiratorio en un lugar público o en el hogar.
Dichas clases necesitan un mínimo de tres personas y no cuentan con máximo de asistentes, pues además cuentan con una práctica con muñecos, se realizan en los hogares de quienes contratan el servicio.
"Si una persona frente a un infarto o paro cardiorespiraratorio no hiciera nada en los primeros 10 minutos la probabilidad de sobrevida es casi nula. Esto hace que saber RCP y ocupar un desfibrilador pueda marcar una diferencia y salvar la vida de una persona. Todos deberían saber estar maniobra para que cuando llegue la ambulancia se esté haciendo algo y podamos salvar a la persona", explica Bowen.
Y es que además de capacitaciones, la empresa ofrece un sin fin de servicios, entre ellos destaca "Colegio seguro" donde externalizan el servicio de enfermerías en los establecimientos y también en eventos deportivos.
"Un trabajador con conocimiento en primeros auxilios, podrá hacer la diferencia en términos de la reacción al momento de un accidente e incluso podría eventualmente salvar la vida a otro trabajador", comenta Juan Ignacio.
Para ello, ofrecen cursos para empresas donde enseñan las maniobras de Heimlich (para liberar la vía aérea) y RCP (Reanimación cardiopulmonar). También tienen a disposición una ambulancia durante los eventos y que está totalmente equipada. A través de su página web detalla todos sus servicios (www.pulsachile.com).