Blog de belleza: Rinoplastia, una cirugía que ayuda a superar complejos e incomodidades

Según explica el cirujano plástico Sergio Valenzuela Urquidi, hoy las pacientes no buscan una nariz respingada, sino que una de apariencia normal y sin exageraciones.

26 de Octubre de 2016 | 11:37 | Por Sergio Valenzuela Urquidi
Fotobanco
La belleza del rostro se entiende como la armonía y proporcionalidad de y entre sus rasgos: ojos, boca, frente, pómulos, mentón y nariz. Esta última, por ser un órgano impar y además central, cumple un rol importante en el equilibrio facial. El arte de modelar el rostro es un gran desafío para los cirujanos, donde la satisfacción es ver a la paciente contenta con el resultado.

La rinoplastia es la cirugía que modifica el aspecto de la nariz, donde es fundamental que el cirujano plástico maneje principios básicos, como medidas y proporciones de un rostro armónico. Los profesionales que realizamos esta operación requerimos de mucha precisión, una vasta experiencia y el conocimiento de los cánones de proporcionalidad, que nos permite entregarle a cada paciente la solución más adecuada.

Cada rostro es único, por ende, los rasgos que lo componen. Como también, cada caso es particular y debe tratarse como tal, porque una nariz puede quedar espectacular en un rostro determinado y no muy bien en otro. No son replicables.

El mejor momento para realizar una rinoplastia es cuando el rostro ha terminado su crecimiento, es decir, alrededor de los 16 años, en el caso de los hombres, y después de la primera menstruación, en el de las mujeres es necesario haber tenido su primera menstruación. De todas formas, se debe evaluar bien caso a caso.

El riesgo de realizar una rinoplastia a un rostro en crecimiento, es que la nariz quede desproporcionada a la deseada, y verse "chica" con respecto a un rostro "grande".

Actualmente, las pacientes buscan una nariz que no presenten estigmas o huellas de cirugía y que su forma sea normal, sin exageraciones. La nariz se divide en dos grandes áreas: el dorso y la punta. Una vez que se modifica uno de ellos, necesariamente, se debe equilibrar el otro, a veces sólo con cambios muy sutiles y pequeños. Hace algunos años se consideraba más bonita una nariz mientras más bajo estuviera el dorso y más respingada la punta.

El cambio que se obtiene con una cirugía bien lograda es de alto impacto para los pacientes, superando complejos o incomodidades. Mejoran su imagen y autoestima, beneficiando la relación con su entorno social y familiar.

Es fundamental que el cirujano conozca todas las expectativas y temores del paciente. Tiene que existir una simbiosis entre el médico y el paciente, de manera de acordar la intervención más adecuada, conocer los detalles de ésta y así juntos lograr el resultado esperado.

Sergio Valenzuela Urquidi, cirujano plástico de clínicas Lo Curro, Mediterránea y Universidad de Los Andes (www.doctorsergiovalenzuela.cl)
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