SANTIAGO.- La gira que realiza el príncipe Harry por varios países caribeños de la Commonwealth, no ha estado exenta de problemas. A la campaña que realiza un grupo que se opone a la visita del segundo hijo de la fallecida Diana y el príncipe Carlos, con el hashtag #NotMY Prince (no es mi príncipe), y a los comentarios relacionados con su novia Meghan Markle, ayer Harry tuvo que hacer frente a un incómodo momento.
Todo ocurrió durante una recepción oficial ofrecida en su honor por el gobernador de la isla de San Vicente y las Granadinas, Frederick Ballantyne. Cuando la autoridad local se dirigía a los asistentes, señaló que quería hacer un homenaje a una figura internacional que había muerto: Fidel Castro.
Entonces, Ballantyne pidió un minuto de silencio por el líder cubano, tributo al que Harry se unió con el rostro un tanto desencajado. Y aunque según se dice que no fue planificado y que se trató de una improvisación del gobernador, el incómodo momento generó molestia en Gran Bretaña.
"Es muy injusto poner presión a los miembros de la familia real para que participen en este tipo de tributos (...) El príncipe Harry no debería haber sido puesto en esta posición. Creo que sería deseable asegurarse a través de los canales diplomáticos usuales, de que este tipo de cosas no vuelva a suceder", declaró el político conservador Alec Shelbrooke.
Harry también tuvo que escuchar las palabras del Primer Ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, quien se refirió al fallecido líder cubano como "un gran amigo de la isla".
"Deber haber sido un momento incómodo para él, pero ¿qué más podría haber hecho?", señaló el también conservador Michael Fabricant, en tanto que el palacio de Kensington declinó realizar cualquier comentario sobre el impasse.