Harmony of the Seas: ¿Cómo es pasar una semana en el crucero más grande del mundo?

Cuenta con un tobogán con una caída de 30 metros y un gran bar atendido por un robot, que prepara cualquier trago en menos de dos minutos.

14 de Julio de 2017 | 16:26 | Marcela Suárez
SANTIAGO.- Vamos a bordo del Harmony of the Seas, el último de los cruceros de la clase Oasis que la Royal Caribbean International integró el año pasado a su flota y que hoy es considerado el barco de cruceros más grande del mundo.

Verlo en el muelle de Fort Lauderdale impacta, pues parece un gran edificio flotante, con sus 361 metros de largo (digamos, casi 3 cuadras), 66 metro de ancho y 16 cubiertas.

Impresiona saber también que durante una semana conviven 6.400 pasajeros y más de 2.000 tripulantes. El paisaje humano es variopinto y familiar, mientras la mitad de los pasajeros son norteamericanos y la otra se reparte entre latinos, asiáticos (incluyendo familias indias numerosas) y algunos europeos. En la tripulación, muy cosmopolita, sobresalen en número los filipinos, latinoamericanos (incluyendo casi una decena de chilenos), ucranianos y asiáticos.

Tardas menos de media hora entre que llegas al puerto y te instalas en tu camarote, por ejemplo. A la hora de almuerzo, en algunos restaurantes es más evidente el gentío. Pero todo funciona como reloj.

¿Razones para tomar un crucero? Vacaciones, luna de miel, aniversarios y los 15 años de chicas norteamericanas vestidas y producidas como novias, junto con toda la parentela de gala, smoking incluido. También se puede ir a estudiar a un crucero. Claro, porque este barco tiene una sala de conferencias para 300 personas y si son más, se ocupa el teatro que tiene capacidad para 800 asistentes.

Como la lista de entretenciones a bordo sería larga de enumerar, podríamos decir que mientras unos prefieren instalarse a leer un libro en Central Park -el parque con especies naturales de la cubierta 8-, otros preferirán deslizarse desde la cubierta 16 treinta metros hacia abajo en el Ultimate Abyss, el tobogán más alto de alta mar. También hay quienes aprovechan las piscinas y tomar sol, o pasar la mañana en el spa, irse de compras a la calle comercial Royal Promenade o trotar por la pista de jogging.

Y otros, por qué no, podrán estar en el Bionic Bar, donde los robots Mix y Mingle prepararán en menos de dos minutos el trago que quieras, como por ejemplo, uno popular y de nombre explícito: Sex on the Beach. (Mira un video aquí)

Por la noche, si prefieres puedes cenar de mantel largo y luego a disfrutar el premiado espectáculo del musical Grease o salir a bailar.

En resumen, te puedes instalar en cualquiera de los siete barrios temáticos que tiene el barco por tu cuenta o siguiendo el Compass, el calendario de actividades diarias. Imposible hacerlas todas.

¿La comida? Puro placer. Son 24 restaurantes en total, aproximadamente la mitad gratis, otros más sofisticados como el italiano, bendecido por Jamie Oliver, y Wonderland, de comida molecular, se pagan aparte. Si amas los buffets lujuriosos, la apuesta es por el Winjammer, o si prefieres uno más liviano y tranquilo el Solarium Bistro será perfecto. Hay que decir que, si lo quisieras, podrías comer todo el día. Y lo mejor, sin pagar un dólar.

Lo bueno de tomar un crucero es que puedes conocer lugares, sin tener que hacer y deshacer maletas. En este caso, las paradas fueron en Sint Maarten, el caribe holandés; San Juan de Puerto Rico, llegas directo al casco histórico, y Labadee, la playa que la Royal Caribbean le arrienda al gobierno haitiano.


Datos para quienes desean viajar
Cuánto vale. Por ejemplo, para viajar en enero próximo, una semana por el Caribe visitando tres puertos, para dos personas, los precios fluctúan entre US$ 2.765 y los US$ 34.322. Este último, en suite tipo loft, con todo tipo de privilegios.

Ojo, que los tragos ni las gaseosas están incluidas, pero sí son gratis el agua purificada, hielo, té frío y la limonada. Un paquete de tragos y bebestibles diario, por persona, cuesta US$ 58, y uno de refrescos y jugos US$ 26. Una piña colada US$ 13.

Lo ideal es bajar la aplicación Royal iQ antes de embarcar porque permite organizar tu propio calendario y sirve de chat para comunicarse con quienes viajan contigo sin necesidad de internet. Ahora, si la idea es mantenerse conectado con la casa, Voom es una internet muy rápida (desde US$ 90, la semana).

¿Se mueve mucho el barco?, más de alguien se preguntará.

La respuesta es nada, o casi nada. A veces un ligero movimiento te recuerda que estás en medio del océano, soñando el Caribe.


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