¿Nos creímos el cuento? Expertos explican por qué hay tanta tristeza tras no clasificar al Mundial y cuánto durará

Las pasiones que genera el fútbol y el luto que se vive tras la derrota, son algunos de los temas que conversamos con psicólogos y sociólogos chilenos.

12 de Octubre de 2017 | 15:28 | Por Ángela Tapia F. y M. Francisca Prieto, Emol

Tras la Copa América 2015 y Copa Centenario, muchos esperaban que la Selección Chilena terminara por consagrar su exitosa carrera en Rusia 2018.

El Mercurio
SANTIAGO.- "No quiero hablar del tema", decían algunos chilenos en la mañana de ayer. De vuelta a la realidad, post derrota con Brasil y con La Roja fuera de Rusia 2018, la marraqueta estaba menos crujiente, el sol no iluminaba y parecía no haber motivo para sonreír.

Tras dos triunfos, en la Copa América 2015 y Copa América Centenario, y una buena participación en la Copa Confederaciones, muchos esperaban que la Selección Chilena terminara por consagrar su exitosa carrera en el campeonato internacional del próximo año. Y pese a los partidos perdidos durante las clasificatorias para el Mundial de Rusia, el corazón del hincha nacional aún aguardaba esa sorpresa de último minuto que hiciera reventar de alegría el orgulloso pecho inflado de los chilenos. Eso no pasó y, en cambio, ayer se veían las caras tristes, y se escuchaban los suspiros por un pasado lleno de gloria y que se desconoce si se volverá a repetir en la historia deportiva del balompié nacional.

Hablamos con psicólogos y sociólogos sobre este sentimiento de derrota y, de paso, les preguntamos hasta cuándo durará y si los chilenos nos creímos el cuento. Aquí sus respuestas.

¿Por qué la tristeza se apoderó de los chilenos después de no clasificar a Rusia 2018? ¿Cuánto durará la desazón?
La sensación de tristeza pasa porque estas experiencias son del tipo afectivas. Al igual que sucede en una relación de pareja, donde se puede pasar del amor al odio, la intensidad de la alegría con el triunfo es parecida a la de la derrota y tristeza. En ese sentido, creo que para un joven veinteañero esto debe ser más intenso que para una persona de mayor edad. Las generaciones más viejas estamos más acostumbradas a estos escenarios, mientras que muchos jóvenes se metieron al tema del fútbol a raíz de los triunfos que había logrado esta Selección.

He observado una suerte de negación en la gente, de no querer hablar del tema, más allá de lo que mencionan los medios de comunicación. Pero al igual que las penas, lo mejor es verbalizarlas para que se pasen más rápido. Y hay que entender que el triunfo en el deporte no es eterno. Estas disciplinas son un tipo de experiencia impredecible y ahí radica su potencia: si fuera predecible, no habría ninguna emoción.

Sobre si nos creímos el cuento o no, creo que los triunfos hay que vivirlos con toda la intensidad que sea necesaria cuando estos ocurren. Son emociones que hay que vivir, y donde no cabe la razón. Y así como gritamos con toda el alma cuando ganó ‘La Roja’, vamos a sufrir con toda el alma cuando pierda
Claudio Avendaño, sociólogo de la Universidad de Santiago.
No hay que tener la sensación de que los chilenos nos creímos el cuento. Yo creo que efectivamente hubo un proceso exitoso porque estuvo construido bajo pilares que no debemos de olvidar de aquí para adelante. Es por esto que la herencia de este proceso tiene que ver con entender que las situaciones exitosas que se generaron de este grupo no fueron atribuibles a factores externos, sino que también dependió fuertemente de lo que ellos pudieron hacer (…) Claramente sí fuimos buenos en el fútbol durante este tiempo.

Es común que la gente se sienta mal, que pase de amar a odiar a los jugadores. Pasa en todos los países del mundo y no es que los chilenos seamos bipolares. Lo que sí yo no considero común es que aquí externalicemos tanto las causas, que hablemos de la FIFA, de que los jugadores se coludieron, etc. Es normal o común que la gente pueda sentirse mal por la situación, pero no puede pasar que se destruya a las personas por el no logro de un objetivo deportivo. Las emociones son lo primero que aflora en un ser humano cuando los objetivos no se logran, lo importante es saber gestionarlas adecuadamente.

El tiempo de duración de este duelo es bastante relativo porque va a depender finalmente de cómo cada uno va asimilando esto. Si solamente nos centramos en el resultado, por supuesto que ese duelo va a durar más. Sin embargo, si hay alguien que a partir de esto no solo se centra en el resultado sino que también en el proceso y qué conclusiones puede obtener en lo personal, probablemente el duelo lo podrá realizar más rápido.
Rodrigo Cauas, psicólogo deportivo de Clínica Las Condes.
Esta sensación de derrota es normal y pasa en cualquier instancia en la que se hayan creado expectativas. Y mientras más difícil se ve la meta, más cobra el sentido de hazaña. Hablábamos del hashtag #tengofe, y le dábamos casi que un matiz religioso al tema. Y al llegar la derrota, el porrazo puede ser fuerte.

Todo lo que genera socialmente el fútbol es muy interesante. Haces una pausa en tu vida para ver en vivo esta hazaña, en un contexto social de amigos o familia. Y no es menor que esta sea una de las pocas instancias que tenemos los varones donde está bien visto demostrar que los hombres también lloran.

Sí, nos creímos el cuento de que somos superiores. Se juntó una generación muy buena, pero no dejamos de improvisar y de planificar poco. Por suerte, no nos demoraremos nada en superar la tristeza. Este tipo de hazañas se viven sin consecuencias individuales y eso es lo que también lo hace atractivo. No hace daño en general y en una semana, al primer asado o a la primera pichanga que se gane, se pasará la pena.
Mauro Basaure, director doctorado en Teoría Crítica y Sociedad Actual (TECSA) de la U. Andrés Bello.
En Chile desde hace años se ha notado una necesidad de éxito del chileno promedio y como la gran mayoría no lo consigue en su vida personal, lo desplazan a identificarse con los deportistas y en ellos se sienten ganadores. Y cuando el deportista no lo logra, surgen todas estas emociones de tristeza e incluso agresividad inexplicable.

En los niños es normal pasar muy rápido del amor al odio y al amor de nuevo. El cambio emocional en los niños es muy frecuente, son muy lábiles emocionalmente. Pero cuando lo observamos en los adultos, es mucho más preocupante (…) Los adultos tienen que tener una estabilidad y una razón sobre la emoción.

En época después de resultados adversos aparecen los oportunistas que prolongan la cosa con ciertos comentarios; aparecen las personas que tratan de ponderar las cosas y de ser un aporte… se empieza a ver al ser humano en sus distintas dimensiones (…) Se prolongará hasta que aparezca otro ‘incendio’. Si aparece otro ‘incendio’ o alguna cosa positiva, destacable o un gran logro, eso lo empezará a apagar. Ahora, si no hay noticias y siguen las declaraciones, continuará (…) Esto no tiene un desarrollo espontáneo, natural, porque mientras las personas sigan siendo bombardeadas de información sobre el tema, el sentimiento continuará.
Enrique Aguayo, psicólogo deportivo Clínica Meds y miembro de la Sociedad Chilena de Psicología Deportiva.
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