La fatiga excesiva o crónica es una de las señales más alarmantes de la falta de proteínas.
LUN (imagen referencial)
Muchas personas hacen dietas bajas en calorías que llevan a un
déficit proteico sin darse cuenta del
peligro que esto acarrea. Si el organismo no obtiene lo que necesita, mandará señales de alerta.
Los músculos, cartílagos, ligamentos, piel, cabello y uñas están compuestos por proteínas en cadenas de aminoácidos. Estas moléculas son vitales para el correcto funcionamiento del cuerpo.
Si un individuo no está consumiendo la cantidad necesaria de proteína, se verá afectado en su día a día. Una de las consecuencias es la
debilidad del cabello y la piel.
La caída de este o el lento crecimiento es un síntoma de falta de proteína en el organismo. Esto se debe a que el pelo y sus folículos están hechos de estas moléculas.
En el caso de la piel, esta depende de proteínas para regenerarse. La Universidad de Cleveland señaló que sus
bajos niveles causan arrugas y debilitamiento generalizado de la piel.
La fatiga excesiva o crónica es uno de los síntomas más alarmantes de la falta de proteínas. Así lo explicó la dietista Elizabeth González, portavoz de la Asociación de Nutricionistas y Dietistas de Madrid, para BBC Mundo.
La deficiencia de estas moléculas significa que
el organismo no está contando con la energía suficiente para que el cuerpo funcione de manera adecuada.
La falta de estos compuestos también se relaciona con
problemas musculares. Su insuficiencia disminuye la masa muscular e incluso puede ocasionar calambres. La Clínica de Mayo aseguró que esto es importante sobre todo para las personas mayores.
La recomendación del centro médico es que los individuos consuman el aminoácido
leucina para preservar la masa muscular. Este se encuentra en la mayoría de comidas procedentes de animales com
o cerdo, pollo, carne, pescado o huevos. También es posible hallarla
en algunos frutos secos y semillas.
Aquellos que siguen una dieta baja en proteína son más proclives a enfermar con frecuencia. Los anticuerpos son una estructura proteica y hacen parte del sistema inmunológico. La insuficiencia de la molécula expone a las personas a
contraer resfriados e infecciones con mayor facilidad.
Por último, no consumir suficientes proteínas puede causar
problemas digestivos como gases y estreñimiento. Los aminoácidos son fundamentales para mantener este sistema funcionando correctamente.
¿Cómo consumir proteína?
La mayoría de proteínas se pueden consumir fácilmente en
alimentos de origen animal como
carne, leche, quesos, huevos, pescado, pollo, pavo, cordero, entre otros.
Las personas que siguen
dietas veganas o vegetarianas utilizan alternativas como
las lentejas, los garbanzos, los porotos, los frutos secos, la quínoa o la soya.
Lo más importante a tener en cuenta es que
el consumo diario de proteína depende de las necesidades calóricas de cada persona. La Clínica Mayo recomienda que entre el 10 y el 35% de las calorías diarias, sean proteicas.
Es decir, si una persona necesita 2.000 calorías al día, entre 200 y 700 deberían venir de proteínas (de 50 a 175 gramos). Una persona que pesa 75 kilogramos debería consumir idealmente 60 gramos de proteína al día.
De media, se considera que los hombres deberían consumir 55 gramos de proteína diaria y 45 las mujeres. Esto asegurará que el organismo rinda al máximo.