Andrés Mountbatten-Windsor y parte de la finca del castillo de Windsor, Royal Lodge
EFE y El Mercurio
Andrés Mountbatten-Windsor, conocido como el ex príncipe Andrés de Inglaterra, abandonó recientemente su residencia oficial en Royal Lodge, en Windsor, bajo circunstancias que han generado un intenso debate mediático y político en el Reino Unido.
Lo que parecía un traslado planificado desde hacía meses terminó sucediendo en la noche y sin ceremonia. Andrew vivió durante más de dos décadas en Royal Lodge, una mansión de 30 habitaciones situada en los jardines de Windsor Great Park, que ocupaba bajo un contrato de arrendamiento muy favorable.
Pero su salida reciente se produjo sin grandes anuncios, camiones de mudanza cargaron sus cosas durante la noche, y el ex-duque se trasladó a la finca de Sandringham, en Norfolk, donde ahora reside de forma temporal mientras terminan de amueblar su nueva vivienda permanente en la misma propiedad.
Esto se da en un contexto de presión creciente tras la publicación de nuevos documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos relacionados a sus vínculos con el fallecido pederasta, Jeffrey Epstein. Las revelaciones han reavivado el foco y críticas sobre su conducta y han intensificado la controversia en torno a su figura, a pesar de que Andrés ha negado categóricamente cualquier acto de lo que se le acusa.
La salida de Windsor ocurre después de que Buckingham Palace anunciara, en octubre pasado, que Andrew debería renunciar al uso de Royal Lodge y que también perdería sus títulos reales, incluidos el de Duque de York y otros honores vinculados a la Corona.
La decisión fue interpretada como parte de los esfuerzos de la Casa Real por distanciarse de la polémica generada por los vínculos de Andrés con Epstein, un caso que ha afectado profundamente la reputación de la familia.
Los últimos archivos revelados han incluido acusaciones adicionales y fotografías que alimentan el rechazo por parte del público, lo que ha llevado incluso a que la policía británica revise nuevas alegaciones relacionadas con encuentros entre una mujer y Andrés en Royal Lodge en 2010, aún cuando no se ha formalizado una investigación criminal completa.
Si bien Buckingham Palace anunció hace meses que el traslado ocurriría en los primeros meses de este año, la salida se precipitó a medida que aumentaba la presión pública y mediática.
La controversia vinculada al caso Epstein se aumentó con la llegada de nuevos archivos del Departamento de Justicia de EE.UU., lo que puede haber acelerado la decisión del rey Carlos III de consolidar la salida de Andrés de su residencia tradicional.
El traslado de Andrés de Royal Lodge también es simbólico. Royal Lodge se percibía como un símbolo de estatus y privilegio dentro de la familia real. Su abandono representa un claro distanciamiento de ese estatus y subraya cómo los recientes escándalos han transformado su posición dentro de la realeza.
El ex príncipe, que en el pasado representó una presencia habitual en eventos oficiales y aventuras ecuestres en Windsor, ahora enfrenta una nueva etapa lejos del foco público, mientras la monarquía intenta gestionar la narrativa y dejar atrás uno de los episodios más complicados de los últimos tiempos.