Texto
completo de la carta de renuncia del ex Ministro Carlos Cruz al presidente
del PS, Camilo Escalona:
Santiago,
3 de abril, 2003
Señor
Camilo Escalona
Presidente del Partido
Socialista de Chile
presente
Estimado compañero:
Por intermedio de la presente
vengo a presentar mi renuncia indeclinable al partido Socialista de Chile,
entidad de la que soy militante desde octubre de 1972. Hago esto con el propósito
de liberar a la institución de una discusión que sé le
es incómoda, en un momento en que están en cuestión una
serie de aspecto relacionados con el acontecer político nacional, con
la gestión de gobierno y con el rol de los partidos políticos,
especialmente de aquellos que sustentan la coalición gobernante. Esto
coincide además con un momento particular del PS, entidad que elegirá
nuevas autoridades próximamente.
He sido acusado, procesado
y detenido durante más de dos meses por un supuesto fraude al fisco,
en el llamado Caso GATE. El PS se ha hecho parte de
esta acusación, convocándome a comparecer ante el Tribunal Supremo.
Le he informado a esa instancia del partido de mi absoluta imposibilidad de
dar cuenta en ella de los cargos y descargos que me afectan, en tanto hay
secreto del sumario, por lo que he solicitado se me postergue tal citación
hasta que se haya clarificado la situación judicial que me afecta.
No he recibido respuesta a tal comunicación, salvo las menciones que
algunos personeros han hecho a través de la prensa.
No obstante, quiero precisar
algunos aspectos que me parece oportuno destacar:
No se desviaron fondos,
no ha habido soborno ni cohecho
a)Mi proceder siempre
estuvo orientado a materializar los compromisos que el gobierno había
asumido y que fueron priorizados por S.E., el Presidente de la República.
Al respecto, no cabe sino valorar los tremendos logros alcanzados durante
mi gestión, que no fue sino la continuación del importante impulso
a la inversión en infraestructura pública dado por el propio
presidente de la República cuando fue Ministro de Obras Públicas:
-récord de inversión
privada en infraestructura pública durante los años 2000 y 2001
-la materialización
de un ambicioso programa de licitaciones de proyectos concesionables, especialmente
en las zonas urbanas, con una alta competencia de empresas nacionales y extranjeras,
que hoy se encuentra en plena ejecución
-producto de lo anterior,
un incremento en 250 millones de dólares del Fondo de Infraestructura,
formado por aportes extraordinarios de las empresas adjudicatarias como factor
dirimente en la licitación
-un muy alto nivel de
inversión pública, a pesar de las restricciones presupuestarias
que nos impuso el Ministerio de Hacienda
-aporte extraordinario
de inversión por parte de las empresas constructoras de 100 millones
de dólares, debidamente convenido con la Cámara Chilena de la
Construcción
-la creación de
más de 17 mil puestos de trabajo extraordinarios ante la crisis de
empleo que enfrentó el país entre el 2000 y el 2001
-la concreción
del programa de extensión del Metro de Santiago y el inicio de sus
obras
-la concreción
del programa de inversión y el inicio de obras en el Metro de Valparaíso
-la extensión de
los mejoramientos en los servicios de Ferrocarriles del Estado hasta Chillán
-la definición
y puesta en marcha del Plan de Transporte urbano de Santiago
-la ampliación
de los servicios de telefonía fija y móvil en el país
b)Todo esto se enfrentó
con los mismos recursos humanos con que contaban los ministerios de Obras
Públicas y de Transportes y Telecomunicaciones desde principios de
la década, con una reducciones presupuestaria durante los últimos
años muy significativa. De hecho, la inversión sectorial del
MOP el año 2001 fue 150 mil millones de pesos menos que en 1998, debiendo
hacer frente además a las exigencias que significaron una serie de
contingencias (temporales y terremotos) y dos elecciones nacionales ( municipales
y parlamentarias).
c)La rapidez con que era
necesario tomar decisiones en el campo de nuevas iniciativas, planes de empleo,
proyectos, expropiaciones, aprobaciones y recepción de obras, así
como la necesidad de promover un trabajo integrado de los ministerios que
me tocó dirigir obligaba, a mi juicio, a tener cuadros directivos directa
e íntimamente comprometidos con la marcha de estas instituciones. Ello
significaba poder contar con su dedicación exclusiva a estas labores,
lo que debía ser debidamente remunerado.
d)Para ello se dio la
instrucción de aprovechar la experiencia adquirida en la Coordinación
General de Concesiones que me había correspondido dirigir desde 1995
hasta mi nombramiento como ministro, en el sentido de centralizar la administración
de recursos asignados a proyectos de consultoría, de modo que estos
se pudiesen destinar a este propósito, en la medida que buena parte
del mayor esfuerzo profesional estaba orientado a apoyar esa actividad.
e)En una ocasión,
ante problemas serios de caja en ambos ministerios para poder cumplir con
los compromisos de remuneración extraordinaria contraídos con
sus cuadros directivos y en el marco de una estrecha colaboración con
el sector privado, autoricé se le solicitara apoyo económico
a dos empresas constructoras, las que aceptaron voluntariamente y sin compromiso
este requerimiento, en el entendido que ello contribuía a agilizar
la gestión de las instituciones comprometidas, beneficiándose
ellas directamente de esta mayor agilidad en las decisiones.
f)La decisión de
centralizar estas operaciones, tanto de Concesiones como luego de los Ministerios,
físicamente en una cuenta corriente determinada que compromete a la
empresa GATE SA, no fue mía y no me enteré de ello sino hasta
que esta empresa fue víctima de un robo de más de 190 millones
de pesos, en agosto del año 2000.
g)Por lo tanto, en lo
que a mi se refiere no ha habido fraude al Fisco, no se han desviado recursos
a otra actividad que no haya sido el mejoramiento de la gestión de
los ministerios -en función de las ambiciosas metas que nos propusimos-,
no ha habido soborno ni cohecho, no ha habido estafa de ninguna especie ni
efecto negativo sobre el patrimonio fiscal. Muy por el contrario, creo haber
contribuido a un enriquecimiento del Estado de Chile a través de las
obras realizadas en un brevísimo tiempo, de la confianza alcanzada
por inversionistas extranjeros en el país, de los puestos de trabajo
otorgados y de los mayores recursos depositados en el Fondo de Infraestructura.
h)Quiero agregar mi reconocimiento
a quienes trabajaron conmigo en esta etapa y a los representantes de las empresas
que se vieron envueltos en una circunstancia tan incómoda, por el sólo
hecho de haber contribuido al mejor funcionamiento de las instituciones que
me tocó dirigir
Durante mi larga militancia
en el PS siempre traté de dar lo mejor para hacer del partido un instrumento
que contribuyera efectivamente con los cambios que el país requiera
para avanzar en su desarrollo y modernización. En este entendido es
que en 1990 fui invitado por el Ministro de Economía de la fecha a
colaborarle como Jefe de Gabinete. Al cabo de dos años el Presidente
Aylwin me solicitó hacerme cargo de la Reconversión de la Zona
del Carbón, en Lota y Coronel, y en 1995, el entonces Ministro de Obras
Públicas y actual Presidente de la República me invitó
a desarrollar el sistema de concesiones de infraestructura pública.
Todos estos cargos los asumí con gran entrega, entendiendo que ninguno
de ellos representaban una forma de figuración personal, sino su resultado
estaba asociado íntimamente al desempeño del gobierno en su
conjunto.
La evaluación de
mi trabajo profesional fue tal que S.E., don Ricardo Lagos E., me invitó
a ser parte de su gabinete como bi ministro de Obras Públicas y de
Transporte y Telecomunicaciones. Al recibir tal invitación que me enorgullece,
lo primero que hice fue comunicarme con el entonces presidente del Partido
Socialista para preguntarle su opinión al respecto. Su inmediato e
incondicional apoyo me permitió sentirme siempre como un ministro socialista
en el Gabinete del Presidente Lagos. Fue con ese respaldo que emprendí
las tareas que se me pidieron.
Fue con ese respaldo,
también, que siempre estuve a disposición de los compañeros
del Partido Socialista cada vez que se me solicitaba como ministro apoyar
una u otra actividad, a algún compañero en particular o emprender
alguna acción que permitiera potenciar la identidad partidaria. Es
a raíz de ello que durante los poco más de dos meses de reclusión
recibí el apoyo de numerosos compañeros con diferente responsabilidad
en el partido y con distintos grados de representación: senadores,
diputados, dirigentes locales, candidatos, alcaldes, militantes de base, jóvenes.
Quiero manifestar, a través suyo, mi más profundo agradecimiento
a todos los que expresaron su solidaridad conmigo y mi familia en esos momentos,
especialmente porque nunca pusieron en duda mi honorabilidad, la probidad
con la que ejercí mi función y el sentido patriótico
de la obra que emprendimos en los ministerios a mi cargo.
Sin embargo, no puedo
dejar pasar esta oportunidad para manifestar mi más profunda disconformidad
con la forma como la directiva nacional ha abordado el caso que hoy se me
imputa como delito. No es posible que el presidente y la secretaria general
del partido se hayan hecho parte tan irreflexivamente, en forma pública,
de acusaciones que no tienen otro fundamento que prácticas administrativas
heterodoxas propias de una estructura del Estado incapaz de responder a los
desafíos y exigencias que hemos debido enfrentar.
En mi opinión,
no es posible que las autoridades del partido, en un gesto incomprensible
para mi, en tanto militante antiguo, disciplinado, con una trayectoria pública
que me avala y no habiendo cometido ningún ilícito, se hicieran
parte de las falsedades que hoy me afectan y se discuta públicamente
mi eventual expulsión. Entiendo esto como una sanción a
priori, cuestión que no se compadece con la actitud que
siempre he mostrado en mi quehacer partidario ni con el principio básico
de inocencia mientras no se pruebe lo contrario, el
que al menos debiera regir la relación entre camaradas.
No obstante, discutir
esto en las actuales circunstancias me parece inoficioso. Sería llevar
al partido un tema que obviamente introduciría una tensión adicional
a la existente, producto de las grandes preocupaciones que aquejan al país
y sobre los que se requieren pronunciamientos relevantes. No es este el momento
para proponer una discusión seria acerca de las lealtades que debe
existir en un partido político y el rol que este debe cumplir en relación
a sus militantes, menos cuando estos no están desempeñando un
rol activo. No vale la pena, a mi juicio, poner hoy en la discusión
la política del caiga quien caiga y de que
las instituciones funcionen.
Es en consecuencia de
lo anterior que me permito renunciar a mis derechos y deberes militantes,
sin perjuicio de lo cual sigo sintiendo un profundo compromiso con los valores
fundamentales que han inspirado nuestro rol en la historia del país.
Estoy seguro de mi absolución en el proceso que se me sigue, así
como la de todos los que me han acompañado en estas circunstancias,
cuestión que demostraré ante los tribunales.
Fraternalmente,
Carlos Cruz LorenzenC.I.
6065502-2
Militante Nº 13002103