Retrasadas conversaciones con secuestradores filipinos

No obstante, según aseguró el consejero presidencial, Roberto Aventajado, esta semana deberá haber un segundo intento negociador.

22 de Mayo de 2000 | 10:12 | DPA
MANILA/JOLO.- El planeado encuentro del consejero presidencial filipino Roberto Aventajado con los extremistas musulmanes que retienen a 21 personas en el sur de Filipinas fue hoy retrasado, informó el mismo mediador estatal.


Según dijo, estuvo más de cuatro horas esperando a cinco comandantes del grupo Abu Sayyaf en el lugar acordado, pero más tarde se le comunicó que los líderes rebeldes no estaban "disponibles".

No obstante, Aventajado aseguró que esta semana deberá haber un segundo intento negociador.

Tras celebrar consultas con el presidente Joseph Estrada en Manila, Aventajado salió esta mañana sin ir acompañado de los otros cuatro funcionarios que han negociado en las últimas semanas con el grupo, pero sí escoltado por el ejército y la policía, además de un vehículo blindado.

"Voy a conversar personalmente con los comandantes de Abu Sayyaf, para poder mirarlos a los ojos y saber cuáles de sus exigencias son difíciles y cuáles son fáciles, y poder aconsejar al Presidente, había dicho antes de partir hacia Jolo.

Las converaciones hubieran tenido lugar en una escuela elemental en la aldea de Tuup, en Patikul, rodeada de una densa selva y fuertemente custodiada por 250 policías que forman un cordón de un kilómetro de radio.

La escuela está a ocho kilómetros del escondite de Abu Sayyaf, donde los rehenes son mantenidos en dos chozas separadas.

Ante la demanda de Abu Sayyaf de que el ejército se mantuviera lejos del lugar, los soldados escoltaron a Aventajado sólo hasta un cierto punto, pero el general Narciso Abaya se unió con el funcionario en la escuela.

Aventajado aclaró que la única instrucción del Presidente Estrada había sido liberar a los rehenes. Manifestándose confiado en que tendría resultados dentro de pocos días, agregó que daría prioridad a la liberación de la alemana Renate Wallert, que sufre de hipertensión, y del francés Stéphane Loisy, que sufre de una infección renal.

Además de Wallert y Loisy, en manos de los extremistas musulmanes se encuentran el marido y el hijo de Wallert, ambos alemanes, una francesa, dos fineses, una pareja sudafricana, una libanesa, nueve malaisios y dos filipinos.

Los rehenes fueron capturados en el balneario malasio de Sipadan, el 23 de abril.

En tanto, el gobierno de Manila dijo querer examinar las exigencias políticas de los rebeldes. En un "manifiesto" difundido la semana pasada, la guerrilla exigió entre otras cosas un Estado islámico propio en el sur de Filipinas.

Además de esto, los secuestradores pidieron que se investigaran supuestos malos tratos contra musulmanes filipinos en la provincia malasia de Sabah.

Por su parte, el primer secretario en el palacio presidencial, Roberto Zamora, reiteró la voluntad del gobierno filipino de no pagar dinero por el rescate.

"Si cedemos aquí, supondría un claro mensaje para los terroristas y el mundo de que Filipinas tolera el terrorismo", dijo.

En su papel, los secuestradores no exigieron un rescate, pero Zamora no descartó que, en las posteriores negociaciones, se formule esta demanda.
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