Estalla tiroteo en frontera israelí-libanesa

En medio del fuego cruzado, varios de los refugiados, incluyendo milicianos libaneses aliados con Israel y sus familias, se parapetaron detrás de automóviles abandonados en el sector libanés de la frontera, cerca del cruce de Fátima.

23 de Mayo de 2000 | 12:55 | AP
METULA.- Un tiroteo estalló hoy en la frontera israelí-libanesa y dejó en medio del fuego cruzado a refugiados libaneses que se dirigían a Israel en busca de asilo.

Varios de los refugiados, incluyendo milicianos libaneses aliados con Israel y sus familias, se parapetaron detrás de automóviles abandonados en el sector libanés de la frontera, cerca del cruce de Fátima, bajo una lluvia de balas.

La fuente de los balazos desde el lado libanés no se pudo detectar en un primer momento. Los soldados israelíes se refugiaron detrás de vehículos y autobuses estacionados, y ocasionalmente dispararon en dirección del Líbano.

Esta mañana, mientras Israel aceleraba su retiro del sur del Líbano, los soldados israelíes que volvían a su país hacían sonar las bocinas de los vehículos y besaban el suelo al cruzar la frontera.

En el sector libanés del cruce de Fátima, donde se produjo el tiroteo, los milicianos del Ejército del Sur del Líbano abandonaban sus vehículos y seguían su trayecto a pie, con niños a la rastra y cargados de maletas y bolsas.

Preocupado por la posibilidad de ataques guerrilleros, el primer ministro Ehud Barak envió más soldados y tanques a la frontera norte para proteger los pueblos de la zona, y dijo que el retiro podría completarse en el término de 10 días, más de un mes antes del plazo fijado.

A los residentes de los pueblos fronterizos israelíes se les ordenó que fueran a los refugios subterráneos.

Un tanque israelí en la frontera disparó contra una furgoneta que tenía una ametralladora emplazada en la parte posterior, presumiblemente del Jezbolá. El vehículo fue alcanzado y estalló en llamas.

El Jezbolá cañoneó un puesto israelí a unos 25 kilómetros al este del pueblo costanero de Rosh Hanikrá. En represalia, un helicóptero israelí bombardeó un convoy del Jezbolá e hizo impacto en un automóvil.

"No estoy asustado. Sólo preocupado por lo que ocurrirá con nuestro país", dijo un miliciano del ESL, todavía en uniforme. El refugiado, que no dio su nombre por temor a represalias, miró lo que dejaba detrás y luego enfiló hacia un puesto fronterizo israelí con su esposa y un hijito de 3 años.

Cientos de milicianos del ESL y sus familias han recibido refugio en un campamento de carpas en el mar de Galilea. Los refugiados que traían bolsas con sus pertenencias descendieron de autobuses israelíes y eran conducidos a espaciosas carpas blancas.

Esta tarde, unos 1.600 milicianos del ESL y sus familiares habían llegado a Israel.

Israel se sorprendió por la rápida desintegración de la milicia del ESL, que desencadenó una reacción en cadena que obligó a Israel a acelerar su retiro, pautado originalmente para el 7 de julio.

Ayer, el Jezbolá ocupó aldeas y posiciones abandonadas por el ESL y tomó control de aproximadamente una cuarta parte del sector que Israel estableció en 1985 como una zona de amortiguación entre su frontera norte y el resto del Líbano. En caóticos enfrentamientos ayer, varios civiles libaneses murieron.

Muchos residentes en la zona fronteriza y comentaristas políticos denunciaron enérgicamente al gobierno por la forma en que instrumentó el repliegue y por no haber previsto el colapso del ESL.

"Impera el ambiente de humillación", escribió Hemi Shalev en el diario Maariv. "Nuestros aliados se desploman y piden auxilio. El enemigo celebra en las calles principales y a lo largo de la frontera, y las Fuerzas Isrelíes de Defensa buscan rutas de escape".
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