Clinton consagra una Europa unida y aliada de EE.UU.

"Estados Unidos tiene un interés permanente en una alianza permanente con Europa", afirmó el presidente de Estados Unidos al recibir el premio Carlomagno por su apoyo a la integración y la seguridad europeas.

Bill Clinton en Alemania AQUISGRÁN.- El presidente Bill Clinton consagró hoy su compromiso con una Europa unida y más fuerte, a la que dio su apoyo incondicional, y también como una aliada permanente de Estados Unidos por encima de las diferencias que puedan separarles.

"Estados Unidos tiene un interés permanente en una alianza permanente con Europa", afirmó el presidente de Estados Unidos al recibir el premio Carlomagno por su apoyo a la integración y la seguridad europeas.

Clinton, en la que podría ser su última gira por Europa como presidente, aprovechó su discurso para consagrar la alianza entre europeos y estadounidenses y definir los retos comunes que ambos socios afrontan en el futuro.

El presidente defendió con pasión los logros de la Unión Europea, pidió un mejor entendimiento entre europeos y estadounidenses, dejó atrás el aislacionismo de su país y marcó dos tareas pendientes: la integración de los Balcanes y de Rusia en las instituciones europeas.

"Ninguna puerta debe cerrarse a Rusia, ni de la OTAN ni de la UE", dijo el presidente, para quien si Moscú decide no integrarse en las instituciones europeas, las fronteras de estas "deben ser puertas hacia Rusia, no barreras".

En cuanto al sureste europeo, Clinton insistió en que esa región, con Turquía incluida, debe ser una parte integrante de la nueva Europa, en un proceso que definió como "desbalcanizar los Balcanes", porque "es la única manera de lograr una paz duradera".

El presidente estadounidense definió a Europa como "una idea unificadora, tanto como un lugar específico", una idea basada en el respeto a los derechos humanos, la tolerancia y la democracia, y por ello proclamó que "Estados Unidos también es parte de Europa".

Clinton insistió en que EEUU "debe continuar apoyando los sueños unificadores más ambiciosos" de la Unión Europea, de la que dijo que espera que incluya hasta 30 miembros dentro de una generación.

"No hay contradicción entre una Europa fuerte y una alianza transatlántica fuerte", aseguró.

También destacó la profundización de la construcción europea, con instituciones de nivel superior al de los Estados nacionales, y además con "una revolución democrática" por debajo del Estado, como lo atestigua el renacimiento de las regiones.

"Escocia y Gales tienen de nuevo parlamentos", recordó Clinton, quien resaltó el uso común en el lenguaje diario de lugares como Cataluña, Piamonte, Lombardía, Silesia o Rutenia, "no en nombre del separatismo sino de un orgullo saludable y de las raíces".

El presidente estadounidense también definió un reto que europeos y norteamericanos tienen delante: la superación de sus diferencias y de algunas concepciones erróneas entre sí como forma de reforzar aún más su alianza.

"Siempre hemos tenido nuestras diferencias y, siendo humanos e imperfectos, siempre las tendremos", dijo.

Por ello, pidió a Europa que "no se sienta amenazada" por la alianza con EEUU, de la misma forma que su país "no debe escuchar" a los aislacionistas "que dicen que debemos caminar solos".

"Estados Unidos debe continuar siendo un buen socio y un buen aliado de Europa", insistió el presidente.

Tampoco dejó de recordar los vínculos históricos entre ambos, desde los tiempos de la colonización europea, con nombres como Nueva España, Nueva Inglaterra o Nueva Holanda, hasta los 104.000 soldados norteamericanos que yacen en suelo europeo, consecuencia de las dos guerras mundiales.

En este canto a la amistad transatlántica, Clinton no mencionó el asunto que más enfrenta actualmente a EEUU con sus socios europeos, el proyecto norteamericano de crear un sistema de defensa antimisiles, pero el canciller alemán, Gerhard Schroeder, sí lo citó en su intervención.

Schroeder pidió a Washington que tenga en cuenta si ese proyecto tiene "impacto en otros países y también en la cohesión de la Alianza Atlántica".

La ceremonia de entrega se realizó en la plaza de Katschof, en el centro de Aquisgrán, la antigua capital de los emperadores carolingios desde finales del siglo VIII, en época de Carlomagno.

Entre los anteriores 39 galardonados con el premio, uno de los más prestigiosos de Europa, figuran el Rey Juan Carlos, uno de los ilustres asistentes a la cita de hoy, así como políticos europeos como Winston Churchill, Francois Mitterrand, Vaclav Havel, Helmut Kohl, Konrad Adenauer o Tony Blair.

Clinton es el primer presidente de EEUU que recibe el galardón, y el tercer estadounidense, tras George Marshall y Henry Kissinger.
EFE
Viernes, 2 de Junio de 2000, 09:43
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