Líderes de Corea del Norte y del Sur prometen diálogo

El Presidente de Corea del Sur, Kim Dae Jung, propuso hoy una reunificación de las familias y el establecimiento de comunicaciones por aire, mar y tierra con el norte comunista, mientras el líder norcoreano, Kim Jong Il, afirmó que estaba dispuesto a hablar "sin reservas".

13 de Junio de 2000 | 10:24 | AP
Kim Dae Jung (izquierda) y Kim Jong Il (derecha) SEUL.- El Presidente de Corea del Sur propuso hoy una reunificación de las familias y el establecimiento de comunicaciones por aire, mar y tierra con el norte comunista, y el líder norcoreano dijo que estaba dispuesto a hablar "sin reservas". En la primera reunión entre los gobernantes de ambas mitades de la península de Corea, el Presidente surcoreano Kim Dae Jung y el líder norcoreano Kim Jong Il intercambiaron esperanzas de poner fin a más de una generación de hostilidades.

"A partir de mañana, mantengamos un diálogo sin reservas", dijo Kim Jong Il, según un grupo periodístico especial surcoreano. Se les prohibió a los periodistas extranjeros acompañar al Presidente surcoreano a su conferencia cumbre de tres días en la capital del norte, Pyongyang.

La visita se inició con un sorpresivo recibimiento de Kim Jong Il en el aeropuerto, en los suburbios de Pyongyang, como parte de una elaborada recepción.

"El mundo nos observa atentamente. Por qué vino a Corea del Norte el Presidente Kim y por qué yo acepté es un interrogante", dijo luego Kim Jong Il.

"Tenemos que dar respuesta a esta pregunta durante las dos noches y tres días" de la cumbre, según los periodistas surcoreanos.

Los dos gobernantes fueron luego en la misma limusina a la capital de Corea del Norte, donde saludaron unos 600.000 espectadores alineados en las calles. Parecieron dirigir sus emociones a Kim Jong Il, cuyo nombre repetían al unísono al paso de la caravana de vehículos por la ciudad de 2 millones de habitantes.

La televisión oficial puso en segundo plano la presencia del Presidente surcoreano, y se centró en el jefe del régimen totalitario de Pyongyang desde 1994.

De todas maneras fue una inesperadamente cordial iniciación de la reunión, que ofrece la esperanza de paz más valedera en la península en los últimos 50 años.

Una desesperada necesidad de ayuda económica puede ser uno de los principales factores que llevaron al norte a acceder a la cumbre. El régimen comunista no puede alimentar a su pueblo desde fines de la década de 1990 y hoy día depende de la ayuda alimenticia de sus tradicionales enemigos: Corea del Sur, Japón y Estados Unidos.

Los líderes coreanos tienen también otras delicadas cuestiones por resolver, incluso la de los misiles de gran alcance y los programas nucleares del norte, y el despliegue de 37.000 soldados norteamericanos en el sur.

La misión de esas tropas es la de disuadir un ataque del norte que, se cree, tiene armas químicas y uno de los ejércitos activos más grandes del mundo.
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