Pesimismo reina en negociaciones israelo-palestinas

La cumbre del Mandatario estadounidense, Bill Clinton, y el Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, puso a flote las divergencias que esxisten entre el líder palestino y el Primer Ministro israelí, Ehud Barak.

16 de Junio de 2000 | 09:39 | AFP
JERUSALEN.- El pesimismo reinaba el viernes en torno a las negociaciones israelo-palestinas tras la cumbre del Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, y Yasser Arafat, que puso a flote las divergencias que existen entre el líder palestino y el Primer Ministro de Israel, Ehud Barak.

La posibilidad de que se realice una cumbre tripartita Arafat-Barak-Clinton, que solicitan los israelíes para elaborar un acuerdo marco sobre una solución global -que debería estar listo antes del 13 de septiembre- parece tan escasa como antes de la cumbre.

La próxima misión que la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, efectuará en la región para favorecer esa conferencia, no entusiasma a los expertos.

"Albright no será capaz de hacer lo que Clinton no logró. Es probable que la situación no cambie", declaró a la AFP un analista palestino, Ghassan al-Jatib.

Su pesimismo se debe a las grandes divergencias en las posiciones de las partes sobre muchas cuestiones: el estatuto de Jerusalén, el trazado de las fronteras de un futuro Estado palestino, el derecho al regreso de los refugiados y la suerte de las colonias judías.

"Las condiciones son buenas para que se tomen decisiones en una cumbre", declaró sin embargo al diario Ma'ariv el ministro de Seguridad Interior, Shlomo Ben Ami, que dirige en Washington la delegación israelí en las negociaciones sobre el estatuto final.

"Toda demora es inútil y podría conducir a una crisis", advirtió.

Pero antes de pensar en una cumbre, Albright deberá impedir una nueva crisis que podría bloquear una vez más las negociaciones. Se trata de la tercera y última retirada israelí de Cisjordania prevista por los acuerdos de Oslo de 1993 sobre la autonomía palestina.

Los palestinos afirman -e Israel jamás lo desmintió- que Barak se comprometió durante una cumbre con Arafat en marzo a que esa retirada tuviera lugar a más tardar el 23 de junio.

Los palestinos sostuvieron en Washington que no se llegará a un acuerdo marco si Israel no procedió antes a esa transferencia de territorios. Ellos estiman que luego del mismo su control se extenderá a aproximadamente 90% de Cisjordania, contra poco más de 40% actualmente. Sin embargo, los acuerdos no mencionan cifras.

Pero Barak, muy debilitado por una crisis gubernamental, quiere ahora que esa retirada sea postergada e incluida en el acuerdo final.

"Desde el punto de vista de la política israelí Barak tiene razón, ya que debe vender" esa retirada a su opinión pública, dijo a la AFP Joseph Alpher, un experto israelí.

"Puede hacerlo si la retirada forma parte de un acuerdo global, pero no si se trata de una retirada unilateral, sobre todo con la crisis actual", agregó.
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