Ejecutado Gray Graham en Texas

El convicto Gray Graham fue ejecutado en Texas luego del fracaso de los recursos presentados por sus defensores, pero la controversia desatada en Estados Unidos en torno a la pena capital aumenta y coloca a los candidatos presidenciales bajo los focos

23 de Junio de 2000 | 09:26 | AFP
HUNTSVILLE.- El convicto Gray Graham fue ejecutado en Texas luego del fracaso de los recursos presentados por sus defensores, pero la controversia desatada en Estados Unidos en torno a la pena capital aumenta y coloca a los candidatos presidenciales bajo los focos.

"Pese a la convincente nueva evidencia de la falibilidad del sistema", escribió este viernes The New York Times, "ni el gobernador (de Texas) George W. Bush ni el vicepresidente Al Gore han justificado su apoyo a la pena de muerte en forma capaz de confrontar los aspectos intelectuales, legales y morales que plantea la muerte patrocinada por el Estado".

Gary Graham, un negro de 38 años condenado por homicidio, fue ejecutado a las 20H49 del jueves (01H49 GMT del viernes) por inyección letal en la prisión de Huntsville, Texas. Fue el vigésimo segundo reo ejecutado en Texas en lo que va del año y el número 135 desde que Bush se convirtió en gobernador en 1995.

Graham, quien había cambiado su nombre por el de Shaka Sankofa en honor a su ascendencia africana, afirmó antes de morir que el predominio de gente de color en el corredor de la muerte constituía un "holocausto de negros en Estados Unidos".

"Gary Graham esta siendo asesinado hoy. Esto es un linchamiento", dijo Graham a quienes presenciaban su ejecución, entre ellos el líder de los derechos civiles Jesse Jackson y la militante contra la pena capital Bianca Jagger.

La ejecución de Graham estaba originalmente prevista para las 23H00 GMT, pero fue postergada en dos ocasiones debido a sucesivos recursos judiciales presentados sin éxito por sus abogados, primero ante la Comisión de Gracias y Perdones de Texas, y luego ante la Suprema Corte de Justicia.

Bush, que también es el candidato republicano a la Casa Blanca, ya no tenía como gobernador la atribución de ofrecer clemencia a Graham una vez que la Comisión de Gracias del estado rechazó esa posibilidad.

No obstante, Bush había mostrado poca inclinación para hacerlo.

"Puedo decir, en forma inequívoca, que la decisión de la Comisión de no recomendar la clemencia fue alcanzada tras un análisis completo e imparcial de la petición y las evidencias remitidas", afirmó el gobernador tras el rechazo de la Comisión.

"En los últimos 19 años, el caso del señor Graham fue revisado más de 20 veces por cortes estatales y federales. Treinta y tres jueces han escuchado y encontraron que sus numerosos reclamos carecían de mérito (...) Tras haber considerado los hechos, se debe hacer justicia", aseveró Bush.

Graham fue condenado a muerte por un asesinato que se le imputaba sobre la base de un solo testiminio, en 1981.

Con la de Graham, Bush ha firmado 135 ejecuciones desde que asumió la gobernación en enero de 1995 -un récord para un gobernador- y aún han de ver pasar otras 14 por su escritorio antes de las elecciones del 7 de noviembre, según las autoridades.

El caso de Graham ha alimentado una creciente controversia sobre la pena capital, que fue reinstalada por la Suprema Corte en 1976. No obstante, no es aplicada por todos los estados de la Unión, pero entre los que sí la aplican, Texas ostenta el récord de ejecuciones: 222 de un total nacional de 647.

"Contraviene el sentido común llegar a la conclusión de que Texas, un estado con un sistema de defensa de oficio notoriamente débil, puede conducir un número tan alto de ejecuciones sin un solo error", escribió The New York Times.

Bush ha manifestado su confianza en el justicia texana. "En lo que a mi me concierne, no ha habido una sola persona inocente ejecutada desde que soy gobernador", afirmó esta semana.

Gore, el vicepresidente y candidato demócrata a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre próximo, también apoya la pena de muerte, pero con un matiz que el Times considera "profundamente inquietante".

"Si se es honesto en el debate, se tiene que reconocer que siempre va a haber un pequeño número de errores", dijo Gore a una importante agencia de noticias esta semana, según citó el cotidiano neoyorquino.

"Esta escalofriante confesión debería descartar de plano el castigo con la pena de muerte", señaló el editorial del diario, que añadió que "cualquier ejecución injusta es constitucionalmente repugnante".

Según el periódico, Gore "parece dar a entender que existe un nivel de error que sería socialmente tolerable".

"Gore y Bush se presentan a sí mismos como líderes guiados por principios morales. Pero según cualquier escala moral, no puede haber margen de error cuando el Estado toma una vida humana", concluyó el Times.

La pena capital recibe el apoyo de más de un 60% de estadounidenses, según una reciente encuesta de la cadena ABC. No obstante, el guarismo implica un descenso desde 1996, cuando se situaba en un 77%.
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