Mexicanos se movilizan por eventual privatización de empresa estatal

La advertencia de que el candidato opositor Vicente Fox podría privatizar la empresa estatal petrolera Pemex ha movilizado a un sector del electorado opuesto a las privatizaciones, de cara a las elecciones generales del domingo.

28 de Junio de 2000 | 13:07 | AP
MEXICO.- La advertencia de que el candidato opositor Vicente Fox podría privatizar la empresa estatal petrolera Pemex ha movilizado a un sector del electorado opuesto a las privatizaciones, de cara a las elecciones generales del domingo.

Existen pocas probabilidades de que Petróleos Mexicanos, la sexta compañía petrolera del mundo, deje de ser pronto un monopolio del estado. Sin embargo, las conjeturas electorales son parte de un debate más amplio sobre la odiada palabra: privatización. Fox, ex ejecutivo de Coca-Cola, que no ve razón por la cual Pemex no pueda ser privatizado, es un blanco fácil.

Para la mayoría de los mexicanos, la privatización ha significado el enriquecimiento de quienes tienen conexiones políticas, o la explotación de los recursos nacionales por parte de extranjeros. Pero dado que los fondos gubernamentales que alimentan los sectores administrados por el gobierno son cada vez más escasos, los funcionarios han analizado formas de atraer la inversión externa.

"La cuestión que está por decidirse es: ¿qué pensamos sobre una situación en la que el sector privado asuma parte del riesgo de los proyectos y reciba parte de las recompensas?", preguntó George Baker, editor de una publicación industrial Mexico Energy Intelligence.

Pero en México, hablar de inversión privada es sólo un poco más fácil que hablar de privatización. Eduardo Olivo Aguilar, de 25 años, estudiante de finanzas, dijo que el dinero probablemente vendría de inversionistas estadounidenses que podrían explotar a los trabajadores mexicanos.

Si bien el gobierno ha tenido éxito en vender parte de las empresas paraestatales, incluyendo telecomunicaciones y banca, los intentos de hacer lo mismo con empresas gubernamentales de servicios han fallado.

El candidato presidencial del partido gobernante Francisco Labastida y el candidato de izquierda Cuauhtémoc Cárdenas han acusado en repetidas ocasiones a Fox de desear la privatización de Pemex, empresa sagrada para gran parte de la población.

Fox ha negado una y otra vez que pretenda privatizar el monopolio estatal si es elegido presidente, pues reconoce que la medida sería un suicidio político.

Sin embargo en 1996, dijo que el dinero que se invertía en Pemex se usaría mejor en educación y en tecnología.

"En el pasado (Pemex) tenía una fuerte responsabilidad en la creación de empleos, hoy es responsabilidad es mucho menor", señaló Fox.

Agregó que "en el pasado, la transformacion-formacion de Pemex representaba un alto porcentaje del Producto Interno Bruto, hoy ya no tiene esas características.

El debate sobre Pemex ha sido una de las armas de Labastida para representar a Fox como un traidor. Las encuestas muestran que ambos van empatados en la opinión de los votantes hacia las elecciones de este domingo.

Armand Peschard-Sverdrup, director del Proyecto México del Centro de Estudios Estrtégicos e Internacionales, dijo que las advertencias pintan a Fox como "alguien que trataría de vender México a los extranjeros".
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