Liberan a arzobispo secuestrado durante nueve horas

El sacerdote de San Antonio, Estados Unidos, Patrick Flores permaneció como rehén de un sujeto que decía tenía una granda de mano y que le pidió ayuda para resolver un problema con su pasaporte.

28 de Junio de 2000 | 22:02 | AP
SAN ANTONIO.- El arzobispo mexicano-estadounidense Patrick Flores permaneció hoy durante nueve horas como rehén de un sujeto, según las autoridades salvadoreño, que decía tener una granada de mano y le pidió ayuda para resolver un problema con su pasaporte.

El prelado católico romano parecía ileso al salir escoltado por la policía y colocado en una camilla.

El sospechoso salió con las manos esposadas.

El vocero policial Gabriel Treviño dijo que la policía negoció con el sospechoso durante todo el día, y que el negociador escuchaba la voz de Flores en el fondo.

La secretaria de Flores, Myrtle Sánchez, fue retenida igualmente por dos horas y media pero fue liberada, al parecer ilesa.

Dijo que el hombre sostenía algo en la mano que parecía un arma, aunque no pudo identificarla, dijo el sacerdote Larry Stuebben, que habló con ella poco después de su liberación.

"Está furioso por el trato que ha recibido y quiere que el arzobispo le ayude dijo Sánchez a Stuebben.

Se cree que el hombre es salvadoreño, reside en Estados Unidos desde hace unos 25 años y tiene tres hijos. Su esposa y un hijo estaban en la escena de los sucesos, dijo Stuebben. No se sabe cuál era su situación legal.

Richard Yzaguirre, gerente general de Televisión Católica, un servicio dirigido por la arquidiócesis, dijo que el hombre de habla hispana, de unos 40 años pidió ayuda porque tenía un problema con su pasaporte. Y que se mostró calmado y respetuoso con Flores pero "insistía mucho en que quería que él lo ayudara con este problema", dijo Yzaguirre.

"Yo diría que él tomó al arzobispo por sorpresa".

La arquidiócesis de San Antonio abarca 23 condados. Flores, de 70 años fue el primer obispo mexicano-estadounidense del país. Antes de la liberación de Flores, unos 50 agentes del orden -negociadores del FBI, el grupo policial elite SWAT y otros- estaban en la escena de los hechos, al tiempo que más de 100 personas se concentraban frente a la cancillería católica para orar.

Decenas de empleados desalojaron el edificio de ladrillo de tres pisos. La policía los llamó en grupos de cinco para que retiraran sus automóviles del estacionamiento y así tratar de encontrar el vehículo del hombre por eliminación, dijo Treviño. La técnica no tuvo éxito.
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