EE.UU. ensayará por tercera vez sistema de defensa antimisiles

Estados Unidos procederá el viernes a una tercera prueba en el espacio del proyecto estadounidense de escudo antimisiles (NMD) y de su resultado dependerá en gran parte la decisión del presidente Clinton de continuar o no el controvertido programa, según los expertos.

06 de Julio de 2000 | 16:19 | AFP
WASHINGTON.- Estados Unidos procederá el viernes a una tercera prueba en el espacio del proyecto estadounidense de escudo antimisiles (NMD) y de su resultado dependerá en gran parte la decisión del presidente Clinton de continuar o no el controvertido programa, según los expertos.

Exito o fracaso, la prueba no responderá todas las interrogantes sobre la efectividad del sistema, ni agotará el álgido debate sobre si la diseminación de misiles balísticos es una razón suficiente para poner en peligro un equilibrio nuclear que garantizó la paz mundial durante 50 años.

Pero el resultaddo determinará si el Pentágono certifica el NMD como pronto para ser desplegado en 2005, un factor crucial en la decisión que deberá tomar Clinton antes de fin de año, en cuanto a comenzar la construcción de la primera fase del sistema.

Los preparativos finales para el ensayo se realizan este jueves en la base de la Fuerza Aérea de Vandenberg, en California, y en el atolón Kwajalein, de las islas Marshall.

"Todos los sistemas están listos", dijo el portavoz del Pentágono Bryan Whitman. "Todo parece estar bien para realizar el ensayo el viernes".

Armado con una ojiva de salva y globo como señuelo, un misil balístico intercontinental Minuteman II será disparado de Vandenberg hacia el Pacífico al inicio de un período de lanzamiento abierto a las 22h00 locales. del viernes de Washington (02h00 GMT del sábado).

En Kwajalein, pronto para interceptarlo estará otro misil, que llevará al espacio un "vehículo destructor exoatmosférico" de 60 kgm, con el objetivo de destruir la ojiva al impactarla a velocidades vecinas a los 24.000 km por hora.

Sincronizando la deseada colisión hay una variedad de satélites de alerta temprana, un radar terrestre en Hawai y un prototipo de un poderoso radar de objetivo en Kwajalein, llamado banda-X, que rastreará la ojiva y el globo y ayudará a guiar al vehículo destructor hacia su blanco.

Ligándolos a todos habrá centros de comando computarizados en Colorado y Kwajalein, que procesarán toda la imformación proveniente de varias fuentes, proyectar la trayectoria de los objetivos y disparar el misil interceptor.

Desde el lanzamiento a la intercepción (o fracaso), la prueba que habrá costado unos 100 millones de dólares, habrá tomado solamente 30 minutos, abarcando 8.000 km, entre California y las islas Marshall, situadas en el medio del Océano Pacífico.

Oficiales del Pentágono disminuyeron las posibilidades de éxito.

El último intento de intercepción realizado en enero falló cuando los sensores infrarrojos usados por el vehículo destructor para encontrar la ojiva fallaron en los segundos finales. El primer ensayo, en octubre del año pasado, fue un éxito, pero bajo condiciones más favorables.

Oficiales del Pentágono dijeron recientemente que incluso si la prueba fracasa, el Departamento de Defensa podría recomendar el despliegue del sistema, si la falla no es demasiado seria.

La construción debería comenzar en la primavera (boreal), en la isla Shemya, Alaska, donde se encuentra el radar de banda-X, a fin de se pueda desplegar el sistema en 2005, cuando la inteligencia estadounidense estima que Corea del Norte tendrá un misil capaz de hacer blanco en Estados Unidos.

El objetivo del sistema es proteger a Estados Unidos contra un ataque misilístico limitado proveniente de adversarios potenciales como Corea del Norte, Irán o Irak- no un ataque generalizado por parte de Rusia. El pequeño arsenal chino sería probablemente afectado, según expertos.

Clinton dijo que evaluaría la amenaza, el costo, la factibilidad tecnológica del sistema y el impacto del despliegue sobre el control internacional de armas.

Rusia, China y otros países advirtieron que el despliegue, que implicaría el retiro del Tratado sobre misiles antibalísticos de 1972, podría disparar una desestabilizante carrera armamentista.

El secretario de Defensa William Cohen dijo que duda de que la amenaza, la factibiliad tecnológica del sistema y sus 60.000 millones de dólares de costo puedan pesar en favor del despliegue.
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