Vladimir Putin pronunció su primer discurso sobre el estado de Rusia

En un solemne mensaje al Parlamento sobre el estado de la nación, el Presidente ruso desgranó el pavoroso panorama de un país donde cada año se reduce la población en 750.000 personas y que puede perder en sólo quince años hasta 22 millones de habitantes.

08 de Julio de 2000 | 06:16 | EFE
MOSCU.- El Presidente Vladimir Putin dijo hoy que una "Rusia fuerte" es "la única opción" que tiene el país para no hundirse en el "tercer mundo" y para "conservarnos como nación".

En un solemne mensaje al Parlamento sobre el estado de la nación, Putin desgranó el pavoroso panorama de un país donde cada año se reduce la población en 750.000 personas y que puede perder en sólo quince años hasta 22 millones de habitantes.

"Si esta tendencia continúa, la supervivencia de la nación misma estará bajo amenaza", advirtió, al relacionar el problema de la demografía con el "atraso tecnológico".

Putin manifestó que "la única opción de Rusia es ser fuerte, no contra la comunidad mundial y otros países, sino junto a ellos".

En una breve referencia a la política exterior, Putin constató que "la Guerra Fría es cosa del pasado", pero apostilló que aún quedan algunas "penosas consecuencias".

El Presidente mencionó entre ellas los intentos de "infringir la soberanía" de los Estados "con el pretexto de operaciones e intervenciones humanitarias".

Putin admitió que en la nueva Rusia sólo se ha creado "el armazón" de una sociedad civil y anunció que "está madurando" la necesidad de un próximo proyecto de ley sobre partidos políticos.

"Rusia necesita partidos de masas, no de funcionarios", dijo Putin en su discurso ante los diputados y senadores congregados en la Sala de Mármol del Gran Palacio del Kremlin.

El Presidente aseguró que "sólo un Estado democrático puede garantizar los derechos de sus ciudadanos", y proclamó que "la libertad de expresión es y seguirá siendo un valor intocable".

Pero advirtió de que "muchos medios de comunicación dependen de sus propietarios, que los utilizan para combatir a sus adversarios o al Estado".

Según Putin, la prensa es hoy a menudo "un instrumento cómodo de lucha entre clanes", conocidos coloquialmente como "oligarcas".

"Hay que garantizar una libertad real de expresión y no sólo superficial", subrayó Putin al manifestar que "la democracia no sobrevivirá sin medios de comunicación auténticamente libres".

Como receta para el progreso económico, el Presidente señaló que el Estado "debe abandonar la práctica de su injerencia excesiva en la empresa privada" pero al mismo tiempo debe intervenir activamente en la vigilancia de las reglas del juego económico y en la protección de la propiedad privada.

Putin llamó a los rusos a "no engañarse" por algunos recientes indicadores económicos favorables, porque "de hecho Rusia sigue viviendo en condiciones de atraso progresivo".

En este contexto citó el "fardo" de la deuda pública, que se calcula en unos 165.000 millones de dólares y que según él "amenaza la seguridad" de Rusia.

"La falta de decisión del poder y la debilidad del Estado dejan en la nada las reformas económicas y de otro tipo", afirmó.

"Somos rehenes de un modelo económico basado en una política populista" con "retoques cosméticos", pero "sin abordar a fondo los problemas", añadió.

Putin criticó indirectamente a su predecesor, Boris Yeltsin, al afirmar que se había creado "un cierto vacío de poder" que llevó a que lo usurparan "determinados grupos empresariales".

Gran parte del mensaje presidencial, que duró unos 50 minutos, estuvo dedicada a dos conceptos, la necesidad del Estado fuerte y de "la verticalidad del poder" para revertir la descentralización descontrolada que impide "un auténtico federalismo".

Otro punto ampliamente destacado fue la aspiración a un futuro de "bienestar de la población" como tarea clave de su mandato, una constante en los discursos de Putin desde que llegó al poder el pasado 31 de diciembre.

Los principales obstáculos para el progreso económico, dijo, son "los altos impuestos, la arbitrariedad de los funcionarios y el desenfreno del crimen".

Sobre Chechenia, Putin declaró que la república separatista se llegó a convertir en "una plaza de armas para la expansión a Rusia del terrorismo internacional" y que sólo la intervención militar "permitió neutralizar el peligro de desintegración" del país.

Rusia afronta en Chechenia "un desafío a su soberanía y a su integridad territorial" y un intento de "remodelación geopolítica del mundo", proclamó.
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