Histórica reunión entre Rusia y Corea del Norte

La reunión entre Putin y Kim Jong Il, coincide también con la oposición de Moscú y Beijing al plan de defensa antimisiles de Estados Unidos, denunciado por el Kremlin por amenazar la seguridad internacional y el "equilibrio estratégico". El Presidente ruso es el primer líder de una gran potencia que visita oficialmente Corea del Norte.

19 de Julio de 2000 | 08:00 | EFE
SEUL.- El Presidente de Rusia, Vladímir Putin, llegó hoy triunfalmente a Pyongyang para una histórica cumbre de alcance mundial con el líder de Corea del Norte, Kim Jong Il.

El máximo dirigente norcoreano se saltó el protocolo previsto y en un gesto de deferencia recibió personalmente a Putin al pie de la escalerilla del avión, mientras una banda de música interpretó los himnos y una guardia de honor disparó 21 salvas.

Centenares de miles de personas, un millón según testigos presenciales, abarrotaron calles y colinas al paso de la comitiva hasta el centro de Pyongyang, con pancartas y gritos de "Saludamos a Putin" y "Viva la amistad".

"¡Kim Jong Il-Putin, Kim Jong Il-Putin!", coreaba la muchedumbre, que obligó a la caravana a detenerse varias veces para que el Presidente ruso recibiera obsequios.

Flores, bailes y trajes multicolores convirtieron el trayecto en una auténtica fiesta, sin precedentes en un país depauperado donde según informes extraoficiales han muerto de hambre más de tres millones de personas en los últimos años.

Putin es el primer líder de una gran potencia que visita oficialmente Corea del Norte, el misterioso país comunista cerrado al mundo desde hace medio siglo.

La cita atrajo desde su anuncio hace un mes la atención de las capitales mundiales por las acusaciones occidentales contra Corea del Norte de desarrollar un programa de misiles ofensivos que llevaron a Estados Unidos a concederle el dudoso título de "país delincuente".

Pero la actitud internacional hacia Pyongyang registró signos de distensión en las últimas semanas tras la apertura de Corea del Norte con otra trascendental cumbre entre Kim Jong Il y Kim Dae Jung, presidente de la vecina Corea del Sur.

La cumbre entre las dos Coreas, separadas y con regímenes antitéticos desde el fin de la II Guerra Mundial, hizo abrigar esperanzas de una reunificación.

La reunión ruso-coreana, justo después de otra entre Rusia y China, coincide también con la oposición de Moscú y Beijing al plan de defensa antimisiles de Estados Unidos, denunciado por el Kremlin por amenazar la seguridad internacional y el "equilibrio estratégico".

Putin y el presidente chino, Jiang Zemin, hicieron pública el martes una declaración en la que advirtieron de que Moscú y Beijing "no se quedarán cruzados de brazos" en caso de despliegue del escudo defensivo norteamericano.

La agencia oficial norcoreana de noticias dio en un despacho de bienvenida a Putin su felicitación al Presidente ruso por la declaración de Beijing, que hace frente "al hegemonismo y las políticas de mano dura de los imperialistas".

El clima más distendido de las últimas semanas, en las que el régimen de Pyongyang hizo aproximaciones a varios países de Occidente como Alemania y Canadá, se concretó con el reciente anuncio de Corea del Norte de que suspendía su proyecto de misiles.

Washington, que filtró a la prensa su convencimiento de que Rusia sigue prestando ayuda técnica al plan, levantó no obstante algunas sanciones comerciales a Pyongyang.

Una lluvia torrencial precedió hoy al aterrizaje del avión del Presidente ruso en Pyongyang, pero el cielo se abrió más tarde y el termómetro se acercó a los 30 grados centígrados.

La tormenta obligó a retrasar media hora el aterrizaje, tras pedir la torre de control a la tripulación del avión de Putin que no se acercara hasta que mejorasen las condiciones atmosféricas.

De acuerdo con el programa de la visita, Putin y Kim Jong Il se reunieron inmediatamente para iniciar sus conversaciones, que culminarán con la firma de una declaración conjunta de once puntos.

En Moscú, la Duma o cámara baja del parlamento ruso ratificó de forma simultánea por mayoría abrumadora en su sesión plenaria de hoy el tratado de amistad, buena vecindad y cooperación entre ambos países, sellado en febrero pasado.

Rusia y Corea del Norte, que tienen una estrecha franja de frontera común, enfriaron sus tradicionales cálidas relaciones tras la desintegración del imperio soviético en 1991.

En estos años, el intercambio comercial se hundió desde los 2.350 millones de dólares en 1990 a sólo cien millones en 1999, al suspender Moscú la ayuda soviética a Corea del Norte.
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