G-8 inicia ofensiva en Internet y condena a Yugoslavia

Los países que integran la cumbre del G-8 acordaron cooperar con los países en vías de desarrollo para su integración a la red. Todo ello se concreta en la "Carta de Okinawa para una sociedad de la información global", hecha pública hoy.

22 de Julio de 2000 | 14:10 | AFP
NAGO.- La cumbre del G-8, que reúne a los siete países más industrializados del mundo y Rusia, comenzó hoy sus sesiones de trabajo en la isla japonesa de Okinawa con el lanzamiento de una ofensiva mundial para que los países en vías de desarrollo también se beneficien del multimillonario negocio de Internet y propiciar así su incursión en la sociedad de la información.

Todo ello se concreta en la "Carta de Okinawa para una sociedad de la información global", hecha pública hoy.

En opinión de Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y Rusia, estas tecnologías contribuirán al bienestar de la población mundial.

Japón, país anfitrión, se comprometió con la inversión de 15.000 millones de dólares en los próximos cinco años para los países en vías de desarrollo.

Con esta ofensiva, el G-8 espera contribuir a cerrar la "brecha digital" entre países pobres y ricos. Para ello, los líderes mundiales han puesto su mirada en el sector privado, que desempeña un papel enorme en el aprovisionamiento de información y de la tecnología de la información, que, según el comunicado emitido, "se está convirtiendo casi en motor vital del crecimiento de la economía en todo el mundo".

En el comunicado, los políticos señalan que la mejor manera de llevar Internet a los países pobres es por la vía del acceso universal y económico.

Esto podría realizarse promoviendo unas condiciones de mercado propicias para servicos baratos, a la vez que considerando las facilidades públicas disponibles, argumentaron.

Pese a que el número de usuarios de Internet casi se ha doblado durante del año pasado, y ya son 332 millones de personas las que están enganchadas a la red, la "brecha digital" entre naciones pobres y ricas comienza a ser preocupante.

En materia de política exterior, se abordaron los conflictos de Cercano Oriente, los Balcanes y la península coreana.

Los jefes de Estado y de Gobierno del G-8 condenaron al gobierno yugoslavo por haber violado la libertad de prensa. Según estimaciones del gobierno alemán, el presidente de Yugoslavia, Slobodan Milosevic, está perdiendo el apoyo de Rusia, un tradicional aliado.

Así se puso de manifiesto en el desayuno de trabajo que el canciller alemán, Gerhard Schroeder, mantuvo con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en el segundo día de la cumbre, que mañana toca a su fin.

Milosevic tendrá que reconocer que Putin "ya no es más un mentor para él", dijo el consejero de Schroeder en política exterior, Michael Steiner. En el documento oficial, el G-8 solicita a Yugoslavia que abandone todas las acciones que puedan conducir a generar más violencia.

Por lo que respecta a las conversaciones de paz que desde el 11 de julio se desarrollan en la localidad estadounidense de Camp David, las ocho naciones se mostraron esperanzadas.

Existen posibilidades reales de avances en las negociaciones de paz para Cercano Oriente. En un comunicado, los jefes de Estado y de gobierno aseguraron su apoyo a israelíes y palestinos.

También consideraron positivo el acercamiento entre Corea del Norte y del Sur. "Esperamos que este histórico proceso conduzca a nueva era en las relaciones coreanas", se señala en un comunicado emitido en la isla nipona.

Sin embargo, la oferta de Corea del Norte de suspender su programa misilístico a cambio de ayuda internacional para el lanzamiento de satélites, ha generado reservas en Estados Unidos. Todavía no está claro el tema y debería ser analizado a fondo, señaló Clinton.

Asimismo, y por iniciativa de Gran Bretaña y Rusia, una conferencia internacional, a celebrarse todavía este año, tratará la financiación de guerras mediante el comercio ilegal de los denominados "diamantes ensangrentados". Esta propuesta fue formulada por el premier británico, Tony Blair, y Putin, según se desprende de círculos próximos a la delegación británica.

Ambos políticos manifestaron un gran interés en atajar este comercio ilegal, cuyo volumen anual se estima en casi 500 millones de dólares. Las primeras consultas sobre el tema tendrían lugar en unos pocos meses.

También para este año los miembros del G-8 tienen previsto impulsar una nueva ronda para la liberación del comercio en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Los líderes del G-8 están decididos a seguir desmantelando las barreras comerciales. Entretanto, existe una postura positiva por parte del presidente estadounidense Clinton, comunicó el portavoz del gobierno alemán Uwe-Karsten Heye.

En el último intento en diciembre de 1999, en la ciudad estadounidense de Seattle, estadounidenses y europeos ni siquiera consiguieron ponerse de acuerdo en el orden del día.
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