G-8 finalizó cumbre con compromiso de ayuda a países pobres

Durante su último encuentro, los gobernantes de los principales países industrializados del mundo se comprometieron a multiplicar los esfuerzos para brindar educación, salud y alimentos a los países más pobres.

23 de Julio de 2000 | 09:03 | AP
NAGO.- Gobernantes de los principales países industrializados del mundo, con la esperanza de detener una reacción creciente contra la globalización, se comprometieron hoy, domingo, en su cumbre económica anual a multiplicar esfuerzos para brindar educación, salud y alimentos a los países más pobres.

En un comunicado emitido al cabo de tres días de reuniones, los gobernantes mencionaron el "progreso económico sin precedentes" de muchas naciones y coincidieron en que se deben hacer mayores esfuerzos para extender esa prosperidad a los países más pobres.

"El siglo XXI debe ser un siglo de prosperidad para todos", dijeron.

Los países industrializados deben esforzarse más por aliviar el peso de la deuda de las naciones en desarrollo, dijeron los gobernantes.

"Por nuestra parte debemos promover mayor responsabilidad en las prácticas de prestamistas y acreedores para asegurar que (los países pobres) no se vean agobiados otra vez por deudas insoportables", dice el comunicado.

El Presidente norteamericano Bill Clinton, que asistió por última vez a la reunión, dijo que Estados Unidos enviará excedentes de sus cosechas por valor de 300 millones de dólares para almuerzos escolares en los países en desarrollo.

"Creemos que podemos incrementar en millones (el número de escolares) al decir a estos niños y sus padres que podemos darles una comida caliente", dijo Clinton antes de la última sesión de la cumbre.

El Presidente norteamericano dijo que en una declaración resumiendo el trabajo de la cumbre los países del G-8 se comprometerían a apoyar la educación primaria universal para todos los niños del mundo para el 2015.

Durante la segunda jornada de sesiones de su cumbre de tres días en Okinawa, el G-8 acordó la creación de un grupo especial que concentre los esfuerzos para aumentar el acceso a la Internet y reducir los costos del proceso para las naciones en vías de desarrollo.

"Las naciones que tengan éxito al aumentar su potencial en el área de la tecnología de la información pueden esperar una rápida superación de los obstáculos convencionales del desarrollo de la infraestructura", señala la carta firmada por los miembros del grupo: Estados Unidos, Japón, Italia, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Canadá y Rusia.

Anoche, los líderes del G-8 disfrutaron una elegante cena en el castillo Shuri, donde el Primer Ministro canadiense Jean Chretien brindó a la salud de Clinton, elogiándolo como "un gran líder para todos nosotros" y "un gran Presidente".

Clinton, que asiste a su última cumbre del G-8, pareció emocionado por el elogio cuando se sentó, en una larga mesa iluminada con luz de velas, entre el Primer Ministro británico, Tony Blair, y el Presidente ruso, Vladimir Putin.

El castillo, de rojas y brillantes murallas coronadas por dragones dorados, es el sitio desde el cual la monarquía de Okinawa reinó sobre estas islas como nación independiente durante 300 años hasta su asimilación a Japón, a fines del siglo XIX.

Antes, algunos criticaron de inmediato el plan de ayudar a los países pobres. Jubilee 2000, una organización que fomenta la condonación de la deuda de los países más pobres, dijo que el énfasis que ponen los líderes de la cumbre en cerrar la brecha digital es una farsa, y quemó ayer una computadora laptop.

"No podemos comer computadoras", dijo Kewesi Owusu, coordinador africano del grupo. "La gente está muriendo".

En un esfuerzo por evitar que crezca la brecha entre las naciones industrializadas y las naciones en desarrollo, Japón anunció un paquete de ayuda por 15.000 millones de dólares para ayudar a las naciones del Tercer Mundo a superarse, y 3.000 millones de dólares para luchar contra enfermedades infecciosas como el SIDA y la malaria.

Pero en contraste, Japón gastó 750 millones de dólares como anfitrión de la cumbre, la más cara que se haya realizado.

Hoy, Médicos sin Fronteras, una organización de ayuda que ganó el premio Nobel en 1999, elogió la iniciativa japonesa señalando que es un buen comienzo, pero instó a las naciones ricas a tomar medidas que abaraten los medicamentos para las naciones en desarrollo que luchan contra epidemias como el SIDA, la malaria y otras enfermedades.

Durante las conversaciones de hoy, los líderes del G-8 estuvieron de acuerdo en la necesidad de reducir los aranceles a las importaciones procedentes de países pobres, y así como los costos de los medicamentos, dijo Etienne Reuter, vocero de la delegación de la Unión Europea.
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