La ONU detecta 11,5 millones de refugiados en el mundo

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refudiados (ACNUR) señaló que no hay nada que impida reconocer que existen derechos y valores universales, pero que es difícil que éstos se respeten pues suelen contraponerse con intereses específicos. Según la entidad, la protección internacional es aún más difícil de aplicar en los desarraigados internos- quienes se desplazan dentro de un mismo Estado- que a quienes se refugian en otro país huyendo de sus naciones de origen.

23 de Julio de 2000 | 16:23 | NOTIMEX / ORBE
MEXICO.- Los conflictos bélicos en el mundo han dejado alrededor de 11,5 millones de refugiados y entre 20 y 25 millones de desplazados internos que requieren apoyo internacional, aunque se interponen intereses políticos, informó Naciones Unidas.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) anunció las cifras en su revista y manifestó que de acuerdo con la Carta de la ONU no hay nada que impida reconocer que hay derechos más allá de las fronteras.

En un reporte contenido en la revista "Refugiados", el ACNUR reconoció que sin duda es difícil hacer que se respeten esos valores porque suelen ir en contra de determinados intereses, sobre todo políticos.

Sin embargo, destacó, al citar una exposición del secretario general de la ONU, Kofi Annan, que existen principios y valores universales que sobrepasan a esos intereses, y que la protección de los civiles es uno de ellos.

El autor del informe, Ray Wilkinson, citó recomendaciones de Annan al Consejo de Seguridad como intervenir directamente en los conflictos internos autorizando misiones preventivas de mantenimiento de la paz, y creando "corredores de seguridad" en zonas de guerra.

Esas acciones permitirían, agregó, que las organizaciones humanitarias accedan a las poblaciones sitiadas, velen por el cumplimiento de las leyes internacionales humanitarias y de derechos humanos, e impongan sanciones, como el embargo de armas.

El ACNUR refirió que China se opone a esa visión, que según el ministro de Asuntos Exteriores, Tang Jaxuan, "parece que están de moda los argumentos del tipo de 'los derechos humanos prevalecen sobre la soberanía' y 'la intervención humanitaria'".

Pero el respeto a la soberanía nacional y la no injerencia en los asuntos internos han sido "los principios básicos que gobiernan las relaciones internacionales" y cualquier otro enfoque daría como resultado una diplomacia de "buque de guerra", pasada de moda, indicó el ACNUR.

Jaxuan, citado en el informe, dijo que, sin negar autoridad a la ONU, "seguimos siendo muy sensibles contra cualquier intento de socavar nuestra soberanía, no sólo porque ésta es la última defensa contra las normas de un mundo desigual, sino también porque no participamos en el proceso de toma de decisiones del Consejo de Seguridad".

El reporte de ACNUR estimó que ese debate continuará hasta bien entrado el nuevo siglo, lo que podría afectar tanto a las relaciones políticas y militares entre los estados como el destino de decenas de millones de personas desarraigadas por conflictos bélicos.

También afectaría, añadió, el modo en que organizaciones como ACNUR trabajan para protegerlas y asistirlas.

El reporte consideró que existen diferencias fundamentales entre refugiados y desplazados internos, lo que determina el tipo de ayuda que reciben e incluso su supervivencia.

Los derechos de los refugiados -personas que cruzan una frontera internacional en busca de un lugar seguro-, están claramente definidos en la Convención sobre los Refugiados de 1951, adoptada por 133 estados y de la que el ACNUR es el principal garante.

Los desplazados internos -personas que permanecen dentro de los límites de su Estado después de huir de sus hogares-, enfrentan un futuro más difícil y peligroso, pese a la protección legal y asistencia material de su propio gobierno, que en ocasiones puede considerarse como "el enemigo" o como "simpatizantes del enemigo".

El texto señaló que hasta hace poco la soberanía ha sido un derecho sacrosanto, pero que los países donantes suelen dar apoyo a las crisis de refugiados antes que a las víctimas de los desplazamientos internos.

Agregó que, aunque la legislación de los derechos humanos comprende a todos los desplazados, la protección internacional es aún más difícil de aplicar a los desarraigados internos que a los refugiados.

La publicación citó los casos de Sudán, con una población de 28 millones de habitantes y casi cuatro millones de desaplazados, y Angola, que padece una conflicto bélico desde hace un cuarto de siglo con cientos de miles de muertos, más de 100 mil mutilados y millones de desplazados.

Ante la amenaza de las minas antipersonales, las matanzas indiscriminadas, los secuestros, la enfermedad y la falta de comida y agua potable, Naciones Unidas consideró que Angola "es el peor lugar del planeta para que crezca un niño".

Asimismo, refirió el éxodo interno en Colombia, donde se estima que 700 mil personas han huido en los últimos tres años, con lo que la cifra de desplazados internos asciende a casi 1.5 millones desde 1985.

Esas personas intentan escapar de una guerra causada por las disputas que en torno a la tierra, la ideología y las drogas, enfrentan el Ejército, las guerrillas marxistas y los grupos paramilitares de extrema derecha, indicó.

El ACNUR lamentó que la lista de crisis y desplazamientos masivos de población civil sea "interminable", y consideró que en Timor Oriental un número indeterminado de personas seguía sin hogar a finales de 1999.

En esa nación, miles de personas huyeron al Valle del Panshir, entre las abruptas cumbres himalayas del Hindu Kush y se sumaron a los alrededor de un millón de desplazados ya existentes, tras la sangrienta guerra de las milicias talibanes en el poder.

Para esa agencia de la ONU, muchas veces, la situación de los refugiados y la de los desaplazados se solapan, lo que hace -dijo- de una sola operación la solución más sensata.

Aunque la principal función de la ACNUR es proteger a los refugiados, también se ha involucrado en las crisis que generan desaplazados internos con la participación en al menose 30 operaciones de ese tipo desde 1970.

Recordó que luego de la designación del sudanés Francis M. Deng, en 1992, como representante especial de la ONU para los Desplazados Internos, se han tenido avances importantes, sobre todo en el entendimiento con los gobiernos que violaban los derechos humanos.

Deng dijo que una de sus primeras tareas consistió en revisar toda la legislación sobre derechos humanos, refugiados y cuestiones humanitarias, ademásde otrosacuerdos institucionales, y estudiar la mejor forma de emplearla para ayudar a los desplazados.

Sobre el folleto "Principios Rectores de los Desplazamientos Internos" del ACNUR, la agencia refirió que lo editó luego de cinco años de maniobras legales y negociaciones entre legisladores, académicos, organizaciones humanitarias y gobiernos.

Wilkinson, funcionario de la ONU, reconoció que aunque muchos gobiernos siguen ignorando esos principios, cada vez son más aceptados a nivel práctico por más actores y confió en que "el tiempo está de nuestra parte".

Para el Comité Ejecutivo del ACNUR, el requisito básico para que la organización se implique dentro de un Estado es que "no se socaven, en ningún momento, los principios de la legislación internacional humanitaria y sobre los derechos humanos, así como la institución de asilo".
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