Escándalo Clinton-Lewinsky regresa a primera plana

El propio Presidente de EE.UU. revivió el tema cuando quiso abrir su corazón en una reunión evangélica para señalar que había logrado la paz personal tras el bochorno de reconocer su relación "impropia" con la becaria de la Casa Blanca.

12 de Agosto de 2000 | 01:40 | EFE
WASHINGTON.- El escándalo que sacudió la presidencia de Bill Clinton hace dos años ha cobrado nueva actualidad en momentos en que se acelera la campaña electoral y el Partido Demócrata se dispone a designar la próxima semana a Al Gore como su candidato presidencial.

Fue el propio Clinton el que revivió el tema cuando quiso abrir su corazón en una reunión evangélica para señalar que había logrado la paz personal tras el bochorno de reconocer su relación "impropia" con la becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky.

"Me encuentro ahora en el segundo año de un proceso de tratar de reconstruir totalmente mi vida del terrible error que cometí", dijo en South Barrington, Illinois. "Me siento mucho más en paz ahora que antes", agregó.

Clinton no se refirió específicamente a sus relaciones con Lewinsky, a sus esfuerzos por ocultarlas, ni a otros escándalos que lo acompañaron desde que era gobernador de su estado de Arkansas.

La relación con Lewinsky provocó un juicio político en su contra promovido por la Cámara de Representantes en 1998. Fue absuelto por el Senado a comienzos del año pasado.

"Ha sido un trabajo en proceso. Ha tenido que ser un esfuerzo dinámico. Me he tenido que enfrentar a muchas cosas...la importancia fundamental del carácter y la integridad", dijo.

En un aparente intento por cerrar el capítulo, Clinton habló en momentos en que su partido se dispone a entrar en la tierra derecha de su lucha por mantener el control de la Casa Blanca.

Ese momento ocurrirá la próxima semana en Los Angeles cuando la los demócratas se congreguen en una convención nacional que designará como candidato presidencial al vicepresidente Al Gore, quien tendrá como compañero de fórmula al senador Joseph Lieberman.

El Presidente consideró que sería injusto relacionar a Gore con la situación que él tuvo que pasar. "Sin duda ninguna persona lúcida lo culparía por los errores que cometí", expresó.

Gore, quien se ha apartado de los escándalos, indicó su agradecimiento por los nuevos esfuerzos de Clinton por absolverlo y señaló que la elección del 7 de noviembre debe estar referida al futuro no el pasado.

"Creo que el país lo ve desde la misma manera y agradezco lo que ha manifestado el Presidente, aunque ya lo había dicho antes", agregó.

Gore designó como compañero de fórmula al senador Joseph Lieberman quien fue el primer legislador demócrata que en el Congreso acusó al Presidente de haber tenido una conducta inmoral.

Pero las palabras de Clinton sólo parecen haber sido un empujón más en la ofensiva republicana por dar brillo a su lema de llevar lo que su candidato presidencial, George W. Bush, califica como "honor y dignidad" a la Casa Blanca.

Y en ese plano, el gobernador de Texas instó el viernes a su rival demócrata a aclarar cuál es su posición frente a la moralidad de la conducta de Clinton.

"Si tiene algún problema con lo que ocurrió en el pasado, debería explicar cuál es. Los estadounidenses deberían tener la seguridad de que el próximo gobierno llevará honor y dignidad a la Casa Blanca", agregó.

Pero el escándalo no sólo renació en el terreno político.

El Departamento de Justicia pidió el viernes que se declare culpable de desacato criminal a un portavoz del fiscal independiente Kenneth Starr, quien investigó los pormenores de la relación Clinton-Lewinsky.

Un portavoz oficial dijo que el Departamento de Justicia pidió un dictamen en contra de Charles Bakalay, acusado de mentir en una declaración jurada, en la que negó haber pasado información secreta sobre la investigación al diario The New York Times.

La información, atribuida a fuentes "allegadas" a Starr y publicada en enero de 1999, señalaba que Clinton debía ser acusado en ejercicio de la presidencia por perjurio y obstrucción de la justicia.

El Departamento de Justicia afirmó que Bakalay mintió "a su empleador, a sus colegas, a sus abogados, al FBI y finalmente al tribunal".

De ser declarado culpable, Bakalay terminaría siendo el único convicto resultante de la investigación del escándalo Clinton-Lewinsky, iniciada en enero de 1998.
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