Avión norcoreano aterrizó por primera vez en Corea del Sur

La nave de Air Koryo transportó a más de un centenar de personas que se reunirán durante el día con sus parientes sudcoreanos y de los que no tienen noticias desde el fin de la guerra de Corea (1950-53).

15 de Agosto de 2000 | 00:14 | AFP
SEUL.- Un avión de Air Koryo se convirtió este martes en el primer avión norcoreano que aterriza en Corea del Sur desde la guerra de Corea (1950-53), en el marco de un histórico intercambio de visitas para acercar a las familias divididas.

El Ilyushin 62 transportaba a 151 personas, de las cuales un centenar van a reunirse en la jornada con sus parientes que se encuentran en Corea del Sur y de los que están sin noticias desde el fin del conflicto que desgarró la península, dividida desde 1945.

La nave debe partir para Pyongyang en breve, llevando a bordo a unos cien sudcoreanos que irán por su lado a reencontrarse con sus familiares que viven en la capital del Norte.

Este primer intercambio, desde 1985, de familiares separados fue decidido durante la primera cumbre sostenida por los dirigentes de las dos Coreas, el pasado mes de junio.

El Presidente sudcoreano Kim Dae-Jung y el dirigente del norte, Kim Jong-Il, se comprometieron en esta ocasión a poner término a medio siglo de hostilidad y a trabajar a favor de la reunificación.

Encabezada por Ryi Mi-Yong, la esposa de un ex ministro sudcoreano de Relaciones Exteriores que desertó hacia el norte, la delegación de Pyongyang salió del avión sonriendo, aplaudiendo y saludando con la mano.

"Estamos muy felices de ver a nuestros familiares por primera vez en tantos años. Es un comienzo. Todos nosotros debemos darnos la mano para trabajar a favor de la unificación", dijo a la prensa.

Los miembros de las familias separadas, en su mayor parte hombres de edad, llevaban broches con la efigie de Kim Jong-Il y con los colores de la bandera nacional.

Muchos repetían "Gracias", "Encantado", mientras atravesaban el terminal del aeropuerto en medio del aplauso de la multitud.

Un norcoreano, vestido con una túnica tradicional, lanzó un grito al reconocer a un pariente entre los presentes.

Durante cuatro días, los dos grupos del sur y del norte que participan en el intercambio, podrán ver a sus allegados. Cada persona está autorizada a ver seis veces como máximo a cinco familiares.

Unos 7,6 millones de sudcoreanos tienen familiares en el norte y los presentes encuentros tienen una fuerza simbólica inmensa para ellos, al tiempo que alimenta la esperanza de un paz durable entre los dos hermanos enemigos.

"Nosotros tenemos la misma sangre, la misma nación y el mismo espíritu", reza una banderola suspendida en el centro de conferencias de Seúl, donde tendrán lugar las reuniones familiares.

Los organizadores han preparado 100 mesas redondas para estos contactos llenos de emotividad, y hasta han pensado en sillas sin coderas para facilitar los abrazos.

Un gran cantidad de pañuelos están a la mano de los emotivos y los servicios médicos están listos para actuar en caso de necesidad.

Corea del Sur espera que habrá otras reuniones de este tipo.
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